domingo, 13 de marzo de 2016

(NO) Quitar el doctorado del CV

Quería esperar a cumplir mi primer año como doctor para subir una entrada al respecto de un tema que, como profesional de la investigación, me afecta.

Hace unas semanas, Amaia, del País Vasco, nos sorprendía en la SER con un testimonio inquietante para los que estamos en estos “saraos” de la investigación. La podéis escuchar en el siguiente podcast:



Este no es el primer caso que escuchamos o leemos. Al comienzo de toda esta patraña que dura ya varios años, otros compañeros se plantearon lo mismo, según este enlace.

Pero es que la cosa viene desde antes. Un conocido divulgador ya alertaba sobre cómo estaba yendo la cosa hace 5 años y, desde entonces, la cosa ha seguido igual. En esta entrada nos alertaba sobre la excesiva capacidad de formación de doctores de las universidades y centros tecnológicos para luego no poder copar los puestos que los doctores se merecen. Asimismo, este artículo en El Confidencial se cuestionaba en 2012 la necesidad de la sobrecualificación ante la baja demanda del perfil académico alto.

En una reciente reunión con un ente gubernamental, nuestro interlocutor nos comentaba que LA MITAD de su promoción fueron ingenierAs (hablamos de hace unos 20-25 años) y que a día de hoy no trabajaban en aquello para lo que habían estudiado. Y también nos comentó que había hablado recientemente con empresas para llevar a cabo alguna reforma por la cual éstas captaran talento para dar trabajo a gente cualificada y, efectivamente, confirmaba todas las lamentables noticias y argumentos anteriores. El empresario en cuestión le dijo que el “contratar doctores no daba valor” a su empresa.

No puedo traer aquí conversaciones grabadas con empresas o centros tecnológicos con los que hemos hablado últimamente en la Universidad Pública de Navarra. Pero si pudiera perder el tiempo en hacerlo, quedaría totalmente refrendado que existe una especie de movimiento anti-doctores con la falsa excusa de que “el doctorado no da valor a una empresa”. O con opiniones del tipo “aupa chaval/a” con palmadita en la espalda, diciendo que no te pueden contratar porque “estás sobrecualificado/a” para el puesto que se te podría dar, o porque el hecho de trabajar para la empresa “sería aburrido para ti” por aquello de que, al estar acostumbrados a tratar con cosas nuevas, el trabajo empresarial es más bien rutinario. En España, el doctorado se ve como algo que te encasilla en la carrera académica y, por tanto, supone un lastre para cualquier empresa, porque se asume que es dinero perdido en alguien que no da una rentabilidad segura a la compañía a corto plazo.

Precisamente, la actitud rutinaria es el problema, bajo mi punto de vista. Los que hemos tenido la oportunidad de vivir en Estados Unidos (o en cualquier país mínimamente potente), hemos visto que gran parte de las empresas no se estanca/acomoda con lo que tiene, sino que está desde el principio innovando sobre los productos que ofrece. Y el gobierno apoyando, por cierto. Considero que la actitud de innovación en el apoltronamiento que tenemos en España es totalmente reprobable. Aquí nos conformamos con amortizar la inversión realizada y luego ya se verá si avanzamos un poquico o solicitamos una ayuda al Gobierno (por supuesto, cuanto menos ponga la empresa, mejor) para ver si echamos para adelante una nueva línea de trabajo que queremos implantar… Cuando se da el caso de que la empresa quiera plantearse una mejora o una nueva línea de trabajo, que no lo es en la mayoría de los casos.

Estamos totalmente embebidos en la cultura del apoltronamiento. Los productos que hoy se hacen, queridas empresas, no son los que se van a hacer mañana. Y hay que plantearse si conviene que seamos pioneros en nuevos avances en determinados sectores o seguimos a remolque detrás del resto del mundo. Y plantearse también si lo que se quiere es contratar personal cualificado por cuatro duros para comenzar llevando cafés o haciendo fotocopias o utilizarlo para aquello para lo que se supone que ha sido contratado. Creo yo que contratar a gente cualificada será para expandir las posibilidades de la empresa y no para seguir en el plan en el que se está últimamente de, ya lo digo, apoltronamiento y poca competitividad. Una empresa no es competente o está mejor vista porque mantenga su línea de producción impoluta por los siglos de los siglos, sino porque innova, invierte en mejorarse y en mejorar la sociedad en la que está inmersa.

Y en cuanto a lo que se mal llama “sobrecualificación”, habrá que plantearse si merece la pena tener a gente que, independientemente de la especificación que haya conseguido en su tesis, es válida para sacar nuevos productos en la empresa o no. El doctorado es verdad que te especifica en un determinado tipo de conocimientos, pero también te sirve para expandir tus habilidades en innovación. Y quizás sorprenda saber que un doctor, si puede hacer algo, es precisamente eso: innovar. Dar valor a algo que puede quedarse obsoleto. Encerrarse horas en un despacho delante de un ordenador para estudiarse el estado del arte de una determinada línea de trabajo y sacarle puntilla para traducirla en un know-how que dé valor a un determinado producto de la empresa. Probar esa nueva tecnología que puede necesitar la empresa o aplicarla adaptándola a las necesidades existentes. Esto no es moco de pavo. Puede suponer tanto como darle una imagen renovada a la empresa que la catapulte a un mayor éxito en ventas e imagen. O sea, en dinero.

Si la apuesta sale bien, todo serán halagos y l@s directiv@s podrán ponerse los galones, habiendo dejado trabajar a su departamento de I+D. Y si no, pues no pasa nada. Se ha conseguido saber por dónde no avanzar y por tanto ese año no se podrá hacer reparto de beneficios. Pero eso no quiere decir que ya se le puede dar la patada al departamento de I+D, sino que se le puede poner trabajar en otro aspecto en el que poder mejorar. Porque siempre se puede mejorar la cadena de valor de una empresa. Y si no a nivel de producto, a nivel de organización y de estrategia. Porque lo que hay ahora no tiene por qué ser lo mejor ni lo más rentable dentro de un tiempo.

Da pena que un país tan creativo como el nuestro tenga que ver cómo se forma a gente cualificada para exportarla al extranjero. Esta situación debería de ser una opción y no una obligación. Una vez acabado el doctorado, l@s doctor@s tenemos que pasar una época muy dura, metiéndonos en todos los “saraos” que hagan falta para acabar, actualmente, realizando una carrera académica. En mi caso, por ejemplo, es una de las opciones que barajo y en ello estoy. Pero que no tendría por qué ser la única opción. TODA empresa con un mínimo de aspiraciones de futuro debería de tener su departamento de I+D, ya no sólo a nivel tecnológico, sino también de empresa, de recursos humanos o de responsabilidad social. Gracias a aquellas empresas (afortunadamente las hay también grandes) que dedican una parte de su capital a apostar por temas sociales y por innovación y desarrollo. En ocasiones, casi hay que agradecerles a ellas que sean las que fomenten la apuesta por estas cosas, en vez de los propios gobernantes, que se suponen que gestionan el bienestar de la sociedad a la que representan (o al menos, así lo dicen).

España es buena en sanidad. Creemos una línea de investigación fuerte en medicina y en tecnologías para la salud. Somos buenos en energías renovables y además pro-activos, por nuestras condiciones climatológicas. Creemos una línea de investigación que mejore la efectividad en la conversión en electricidad para que podamos tener un futuro desarrollo más sostenible. Somos buenos en caminos, canales y puertos y en obra civil, porque tenemos (aero)puertos buenos, somos buenos haciendo trenes y nuestra orografía nos lo exige. Investiguemos en ello y hagamos de España un gigante de algo más que no sea la corrupción y la especulación inmobiliaria. Tenemos buen@s arqueólog@s y restaurador@s/historiador@s... Démosles la posibilidad de que puedan reconstruir nuestra historia y preservar nuestro patrimonio… Y más cosas que no pongo por no machacar al personal con lo de siempre. No sé… ¿De veras es tan difícil apostar por la innovación en un país acostumbrado a buscarse la vida en situaciones difíciles?

El mundo de la investigación y la innovación es frustrante, a veces, pero es MUY gratificante cuando estás trabajando a gusto, en un buen ambiente y van saliendo cosas. Y yo tengo claro que, además, se trata de algo vocacional, a lo que le metes horas a nada que te pongas. Pero esto va en el ADN de cada investigador/a. Sólo pedimos que se reconozca nuestro trabajo y que se nos incentive seguir adelante con nuestra capacidad creativa. Necesitamos más apoyo empresarial e institucional y menos quejas cada vez que suena la alarma de que ha llegado la hora de invertir en personal.

Es por esto que tengo que lamentar que tanto Amaia como el resto de personas que han aparecido al comienzo de esta entrada hayan tenido que cortar su currículum para ser admitidos en sus respectivas empresas. Es una vergüenza que en la era de la innovación, en un país creativo por naturaleza, ser doctor sea un lastre.

Por cierto, aunque sólo sea una línea en mi currículum y aunque tenga que ponerla en “otros méritos” para ser admitido el día de mañana en una empresa (manda narices la cosa), al menos yo no pienso quitar mi título de doctor del currículum. Hace un año que lo conseguí, me ha costado mi dinero y mis esfuerzos y estoy muy orgulloso de serlo.

Seguimos leyéndonos.