martes, 24 de mayo de 2016

#SCNHF: Epidemia nacional

Mi última contribución divulgativa en el concurso INSPIRACIENCIA. Al final ha sido seleccionado para ser votado, así que ya podéis echarle un vistazo para opinar sobre él ;) El enlace es el siguiente: http://www.inspiraciencia.es/es/vota-es

La experiencia de reducir un concepto a una historia de un máximo de 800 palabras ha merecido la pena. Es superdivertido. ¡Animáos a escribir gente! Espero que os guste. Ahí va:




Año 2016.


Todo comenzó con unos pocos síntomas aislados. Nadie se preocupó por ello.


Hoy son cada vez más los afectados por una epidemia que se propaga por todo el país.


Se trata de un nuevo virus. Un virus cibernético. Una plaga informática que se expande a lo largo y ancho de toda España. No parece tener final.


De momento no se le conocen orígenes. O quizás sí, pero son confidenciales. Hasta 2014, pocos eran conscientes de su existencia. Sólo aquellos a los que les tocaba directamente se quejaban… Pero decidieron hacerlo explícito. Afortunadamente, cada vez son más los afectados que están haciendo lo indecible para sensibilizar sobre su importancia y llegar a una solución.

Los primeros ordenadores infectados se volvían locos. Mostraban siempre un salvapantallas oscuro con varios puntos y rallas sin sentido. La secuencia parecía seguir un patrón, pero nadie trataba de descifrar aquello, puesto que lo más probable era que el ordenador se hubiera estropeado.

Desde entonces, el virus se ha hecho más fuerte y ha adoptado todo tipo de formas de manifestarse, aunque sigue mostrando la misma secuencia. Ha infectado a la mayoría de los ordenadores del país. Abarca desde casas particulares hasta la propia Administración. Sí. También ha llegado a las residencias de nuestros gobernantes. El virus se ha extendido por todas las empresas, ministerios y consejerías cruciales como salud, empleo, economía, educación y cultura. Los ordenadores llegan a autoprograrse para mostrar siempre el mismo salvapantallas. Hasta en el CNI han mostrado su perplejidad ante semejante ataque cibernético. Y es que el “bicho” es duro de roer.

No obstante, algo se ha descubierto desde la existencia de este mal nacional.

El virus se propaga a través de la luz. Principalmente, luz infrarroja, como la que usan nuestros mandos a distancia. Está claro que no es tonto. Utiliza la forma más rápida de enviar la información para transmitirse. Y por ello, su medio de transmisión es la fibra óptica. Viajando dentro de los rayos de luz, el virus usa el núcleo y la cubierta de la fibra para avanzar, rebotando entre estas dos estructuras cilíndricas concéntricas que forman el cable.

Precisamente por esto, el virus es capaz de piratear las redes de fibra óptica del país. Todas las empresas que dan servicios de internet están consternadas ante esta epidemia. Ninguna ha sido capaz de dar alguna explicación convincente. Madrid, Barcelona y Valencia son las ciudades más afectadas. Casualmente, son las grandes urbes del país y, precisamente por ello, están conectadas a través de una red anular de fibra óptica de alta velocidad. El resto de capitales importantes como Zaragoza, Bilbao, Pamplona, Las Palmas, Sevilla, Santiago,… todas ellas conectadas dependiendo de los ramales que parten desde el anillo principal o con enlaces directos desde la península, también han sufrido ataques. ¡¡Nadie escapa al efecto devastador de este virus!!

¿Nadie?

Grinais es una adolescente de unos 15 años, estudia la ESO y desciende de un pueblecito castellano leonés. Ella sueña con estudiar algo relacionado con ciencias, como hizo su madre, ingeniera de una prestigiosa empresa de telefonía. Su entorno trata de convencerla para que no lo haga, argumentando estereotipos en los que ella no cree. Por ello, no le preocupa lo más mínimo y persigue su objetivo.
Hoy la prensa se hace eco de la historia de Grinais, que cuenta cómo consiguió descifrar el enigma de este virus. Al parecer, hace poco encontró a su madre preocupada por todo lo que ocurría y le preguntó qué estaba pasando. Ella le contó que alguien se estaba dedicando a infectar internet mandando mensajes aparentemente codificados a través de las redes de fibra óptica. Grinais le pidió a su madre que la llevara a ver cómo eran esos mensajes. Tenía curiosidad por verlo in situ.

La madre accedió y mostró a su hija las señales que llegaban a los detectores de la red de fibra de la empresa. Pero cuál fue su sorpresa cuando Grinais dijo:

-         -  Jajaja ¡Vaya! Esto lo hemos dado hoy en clase. ¡Qué guay verlo real!
-         -  Pero, ¿qué dices, niña? – dijo la madre intrigada.
-         -  Puntos y rallas, mamá. ¿No te suena? ¡Morse! ¡A ver si adivinas lo que quiere decir! ¡Yo ya lo he descifrado!

La madre, intrigada, apuntó el patrón que provenía de aquella señal y lo tecleó en un traductor de morse. Todo cobró sentido. ¿Adivináis lo que ponía?
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#SinCienciaNoHayFuturo


Tras el descubrimiento de este virus cibernético, la etiqueta #SCNHF ha sido ‘trending topic’ en las redes sociales, buscando la concienciación social en favor de la I+D+i. En los últimos días, las empresas han informado de una notable disminución en el número de usuarios afectados.


NOTA: Podéis votar vuestros relatos favoritos en... 
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¡¡RECORDAD EL MÍO!! #SCNHF