viernes, 8 de julio de 2016

Ingeniería biomédica en plenos SanFermines

“¡¡Pamplonesas!! ¡¡Pamploneses!! ¡Viva San Fermín!”

Un año más, la ciudad de Pamplona inmersa en el ambiente de las, con permiso del resto,  mejores fiestas patronales del mundo. El encargado de lanzar el chupinazo este 2016 fue Jesús Ilundáin, alias “El Tuli”, elegido por votación popular entre diferentes actores implicados en los eventos clave de las fiestas. Desde mi punto de vista, una buena iniciativa del Ayuntamiento, que este año dejó de lado la elección puramente política para dar el protagonismo a la gente.

Sin embargo, esta entrada no va a versar sobre el análisis social de los Sanfermines sino, como no, del análisis científico de los mismos, y más concretamente, de un par de innovaciones que se están probando en las fiestas de este año con el objetivo de dar a conocer la esencia de lo que se vive dentro de un encierro. Estas innovaciones han venido de la mano de RadioTelevisión Española (RTVE).

La primera de ellas es una camiseta biométrica. En cada uno de los encierros, se le propone a un corredor avezado que lleve puesta una camiseta en cuyo interior hay integrados biosensores de ritmo cardíaco, temperatura, velocidad, tiempos de recorrido y distancia recorrida. En principio, puede que a nadie le importe saber todos estos datos teniendo delante los cuernos de un toro, pero pueden resultar interesantes para saber qué tipos de variables biomédicas son cruciales a la hora de tratar con los corredores. La camiseta en cuestión está diseñada por Zerintia Technologies, la cual esperemos que tenga más y mayores contratos a partir de esta idea innovadora. Enhorabuena por ello y por el pelotazo que han dado a nivel nacional. El enlace del proyecto es este:


Quizás ahora se comienza con constantes vitales y giroscopios integrados, pero quién sabe si en el futuro se podría crear toda una investigación, incluso a nivel respiratorio y biomecánico en torno a lo que suponen los entrenamientos y la propia carrera del encierro. Por cierto, que en cuanto a soluciones que puedan innovarse aquí en Navarra para el encierro y para los Sanfermines en general… Quizás convenga recordar que el Institute of Smart Cities de la UPNA y sus respectivos departamentos de ingeniería y empresas spin-off podemos colaborar en lo que haga falta ;)

La segunda de las innovaciones, desde el punto de vista biométrico, es bastante más espectacular. Se trata de la inclusión de una cámara térmica en la calle Estafeta que, junto con el resto de cámaras en alta definición, recorren la calle en una tirolina. La novedad de esta cámara es que capta imágenes en el infrarrojo. Es decir, que su lente no es una lente habitual como la de cualquiera de nuestras cámaras de fotos/vídeo, sino que se trata de detectores de infrarrojos comerciales (me atrevería a decir que en torno a 10 micras de longitud de onda). Tras captar la imagen, se procesa asignando colores más fríos o más cálidos según la temperatura del objetivo a enfocar. Observad en la foto inferior y en el enlace a la web de RTVE la nitidez con la que se distinguen las calles (en colores fríos, generalmente) con las de los seres vivos (colores cálidos y tendiendo al blanco). Se distingue cómo, en los seres humanos, la cabeza y la cara son las zonas más calientes. Obvio, ya que dentro del cráneo es donde se sitúa nuestro regulador térmico, el hipotálamo, y el cerebro, donde el riego sanguíneo está mucho más concentrado para poder pensar hacia dónde ir y qué es lo que hacer. Además de ello, se ve cómo las vísceras (en amarillo) es lo siguiente más frío y la ropa, que es algo más superficial, está en rojo, dada su menor temperatura. Además de esto, la gente que lleva chaquetas atadas a la cintura o las propias zapatillas, apenas se impregnan del calor corporal. De hecho, es fácil distinguir las fajas y los pañuelicos, ya que la temperatura de estos atuendos está a la de la calle.

Curioso es el caso de los toros, donde la mayoría de la temperatura está concentrada en la zona visceral (laterales y parte inferior), patas, cuernos y ojos. De hecho, y usando un juego de palabras, podría decirse que tienen la mente fría, ya que su cabeza parece tener una temperatura inferior al resto del cuerpo. En realidad y sin saber mucho de biología taurina, estos animales poseen regulación térmica interior, como nosotros, solo que es probable que la mayor densidad de pelaje en determinadas zonas hace que el calor no se disipe con tanta facilidad como lo hacemos nosotros por la cabeza.



Pero volviendo a las personas, ¿tienen interés estas imágenes? Como se puede ver en la imagen o en el propio video, hay personas que están más calientes que otras. Por propia biología puede ser así, o puede que por efecto del calor excesivo autogenerado o por comienzos de procesos infecciosos la temperatura corporal se eleve. De hecho, y pasando ya al ámbito puramente biomédico, ahí donde haya un exceso de riego sanguíneo, la temperatura tenderá a subir. Esto implica que podemos diagnosticar, con bastante certeza, la presencia de lesiones tumorales. La termografía, que es como se llama la técnica, está generalmente aceptada como una herramienta precisa y fiable para la evaluación y el diagnóstico médico. Los cambios en la conductividad térmica de la piel provocados por quemaduras, ulceración cutánea o injertos se pueden detectar y supervisar fácilmente con un sistema termográfico sensible. Otras aplicaciones comunes son la detección temprana de cáncer de piel, el tratamiento del dolor, la evaluación de la profundidad de quemaduras, la detección de fiebre y la cirugía a corazón abierto.

En definitiva, dos maneras de adquirir datos biométricos en las personas que, aunque a modo de marketing, se presentan a la sociedad como el futuro de los biosensores/diagnosticadores basados en diseños de ingeniería biomédica.

Por cierto… Desmontando mitos: el toro no embiste al rojo, sino que responde a estímulos bruscos generalmente provocados… Ojead el siguiente vídeo a partir del minuto 2:10:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-ciencia-toros-se-inmutan-color-rojo/1431652/

Bueno, pues ahora a aguantar hasta el encierro y luego buen chocolate con churros!! ;)

Nos seguimos leyendo. ¡Que paséis unos felices días!


lunes, 13 de junio de 2016

Las profesiones/estudios del futuro

La UPNA está planteando un nuevo plan de estudios universitarios (enlace). En realidad esto lleva tiempo cuajándose, solo que es ahora cuando parece que estamos en proceso de verdadera profundización en el tema para ver qué es lo que podemos ofrecer a la población, tanto local como nacional o internacional y en qué podemos aportar nuestro valor a la sociedad.

Es poca la experiencia que tengo en esto de ver las profesiones que van surgiendo, pero voy a tratar de esbozar lo que entiendo que es una nueva revolución en las profesiones del futuro. 

A día de hoy creo que lo más importante es tener en mente que ya no vale con especializarse en una cosa. En este sentido, creo que el plan Bolonia supone una traba más en el camino a la hora de diseñar los nuevos grados. Ya pensaba antes que no tenía sentido romper carreras que podían ser multidisciplinares en varios pedazos. Pero es que ahora menos aún. Y en caso de tener que hacerlo por obligación legal, desde luego que la máxima debería de ser tratar de combinar varios aspectos en una misma carrera.

Me explico. En la cadena de valor de un coche, por ejemplo, no sólo hay que tener en cuenta que tenga prestaciones técnicas más valiosas y de buena calidad, sino que el conjunto quede digno dentro del mercado actual. Nadie que viva en un país con ciertas posibilidades de prosperar entiende un coche sin una carrocería segura, abs, reguladores de velocidad, sensores de cercanía, elevalunas eléctricos, cierre centralizado, posibilidad de marchas manuales o automáticas, etc. Pero desde luego que también se espera un mínimo de confort al volante (asientos adaptables, radio con bluetooth, reproductor incluso sin cd, etc) y además, en función de las prestaciones y de lo que el concesionario ofrezca, el consumidor pasará a pagar incluso unos pocos euros más por conseguir algo que le satisfaga. Es decir, que hay que saber venderlo bien y encima de manera personalizada dependiendo de la personalidad del consumidor.

Pasándonos al mundo de los teléfonos inteligentes, ocurre lo mismo. Nadie que posea uno de estos dispositivos va a querer, a día de hoy, cámaras con menos de 13 megapíxeles, almacenamientos de menos de 16 gigas, conexiones inferiores a 3G o velocidades de funcionamiento bajas (o sea, procesadores lentos y algoritmos ineficientes). Pero igualmente, puede ser que por 10-20 € más al consumidor no le importe disponer de un modelo superior o con alguna prestación que él considera vital para su experiencia con el móvil, si se le sabe vender.

En definitiva, las profesiones del futuro van a requerir, por supuesto, conocimientos específicos del ámbito sobre el que se está actuando. Pero también conocimientos mixtos, idiomas y/o habilidades que permitan transmitir información o persuadir. Es normal, por tanto, que se plantee una reorganización de todo el conocimiento que se posee actualmente, a fin de responder a las demandas de la sociedad.

Quizás alguna excepción podemos hacer con lo que considero que son los estudios básicos. En mi opinión debe de haber una serie de profesiones que deben mantenerse intactas, puesto que de su cada vez mayor especialización es de donde se van a nutrir el resto. Por poner un ejemplo, ahora de letras, la historia es la que es. No se puede cambiar. Se podrá echar mano de diferentes ramas como la economía, la política, la paleontología, etc, para explicar según qué tipo de fenómenos que han ocurrido a lo largo de los tiempos, pero la manera de estudiar historia es la que es: encontrar métodos de investigación lo más adecuados posibles para poder explicar el porqué de determinados eventos pasados e incluso predecir lo que puede pasar en el futuro de seguir con tal o cual tendencia.

Hablo de investigación porque creo que, casualmente, las carreras que habría que conservar intactas se dedican a investigar cosas BÁSICAS. Y con ello entiendo que todo el mundo está pensando en matemáticas y estadística, filosofía, física, química, historia, filologías y lenguas clásicas (incluídas el euskera en sus ramales navarros), biología y geología… ¿Se podría plantear un grado genérico en ciencias básicas o conocimientos básicos? Pues podría ser. Puedes aprender físicas en 5 años o en 3 y mezclados con matemáticas, física y biología. Pero luego allá tú. Inevitablemente, en algún momento habría que especializarse, porque son las ramas de conocimiento básicas, de corte investigador, y con las que probablemente, mayor inversión haya que asumir, tanto pública como privada. Y a pesar de todo, es necesario que los científicos sepan comunicar y conocer algún idioma, básicamente para estar al tanto de lo que se descubre por ahí y trasladarlo a la sociedad. Si finalmente se introducen grados de disciplinas básicas en la UPNA, está claro que no se puede abarcar de todo, así que habrá que hacer selección.



Sin embargo, a partir de aquí, el resto de profesiones se nutre de estas básicas, ya que emplean conocimientos varios de ellas para desarrollarse. Concretamente en Navarra, y puesto que tenemos una cierta experiencia en ello, creo que los estudios que mejor podríamos exportar son:

INGENIERIAS TECNOLÓGICAS: TICs (telecomunicaciones e informática), ingenierías eléctrica y electrónica, energías renovables, mecánica, hidráulica, industria, de procesos, materiales, biomédica,… Los rankings nacionales comentan que los departamentos encargados de la docencia en las ingenierías dentro de la UPNA están bien posicionados (enlace). O sea que, para nuestro tamaño, somos buen@s produciendo ingenier@s. Tenemos oportunidades en telecomunicaciones, si finalmente las grandes operadoras apuestan por una comunidad con orografía compleja y con cuestiones a solventar por esta rama. Somos ricos en desarrollo software y en renovables, ya que tenemos parques eólicos y solares. Tenemos embalses, empresas potentes en automóviles y también tenemos un sistema sanitario potente al cual podemos aportar tecnología de calidad. Por tanto, el desarrollo de ingenierías en este sentido creo que será muy importante.

Más que agrónomos, yo propondría especificar un poco más y denominarlo AGROBIOINGENIERÍA: todo lo relacionado con mantener la calidad de los alimentos pero sin deteriorarlos. En este sentido, además, podríamos realizar grandes esfuerzos en tratar de que los alimentos duraran más tiempo sin necesidad de pasar por grandes procesos de industrialización e introducción de conservantes, colorantes y demás x-antes que hacen que cada vez comamos peor. Entre esto y el estudio de cómo mejorar la calidad de nuestros bosques y medioambiente, además de la ingeniería rural, tenemos otra rama muy importante de estudios en Navarra.






SALUD: Medicina y/o enfermería, odontología, etc… Precisamente Navarra tiene el potencial de ser una provincia muy proactiva en temas de salud. Ya tenemos facultades de medicina, enfermería y fisioterapia. Potenciarlas sería crucial, porque se expandiría la fuerza ya existente. Pero además, apoyando la investigación y la transferencia a nivel tecnológico tal y como ya se está haciendo, permitiría crear la simbiosis deseada, de manera que el sistema navarro de salud siga siendo líder a nivel nacional.




ECONOMÍA Y EMPRESA: Toda actividad económica requiere de buenos gestores que sepan llevar la empresa, crear nuevas o ver los nichos de negocio. Tiene sentido que haya un par de carreras tipo administración y dirección de empresas, con escuelas de negocios donde estudiar las tendencias de la economía navarra y, extendiendo, de la nacional. Aquí también se podrían incluir grados o másteres para ser comerciales, redes sociales e imagen de empresa, relaciones públicas y demás actividades relacionadas con la empresa.











DERECHO: Como comunidad diferenciada dentro de España, Navarra posee sus Fueros. Parece lógico, por tanto, que ya no sólo haya una escuela de derecho habitual, sino que además haya una sección específica para preservar y seguir mejorando los Fueros. La diversidad dentro de la comunidad.










TRABAJO SOCIAL Y COOPERACIÓN AL DESARROLLO: Estamos ante una de las comunidades con mayor solidaridad ante las situaciones más desfavorecidas y con vocación de desarrollo e integración de los menos agraciados, junto a la consecución de sus derechos más fundamentales. Se trataría de continuar en esa línea desarrollando la actual carrera de trabajo social, e incluso educación social. 

Además, el desarrollo sostenible se sitúa entre estas disciplinas y las tecnológicas, ya que a través de la pedagogía social se puede construir una sociedad avanzada que crezca preservando los derechos fundamentales y cuidando el medio ambiente.






PERIODISMO/AUDIOVISUALES: Con independencia de que exista ya una facultad de estas disciplinas, hoy en día es importante el tratamiento de la información, la actualidad y el estar al día de lo que ocurre. Si hubiera una carrera de dominio de las letras que hubiera que poner, quizás periodismo podría ser una de ellas.





MAGISTERIO: Magisterio, sí. Pero magisterio general. Del que había antes y con el que aprendimos tod@s en nuestra generación. Podrá haber especialidades, pero el/la maestro/a tiene que ser capaz de enseñar varias asignaturas y en varios cursos, por lo menos hasta 3º o 4º de secundaria, donde se produce la diversificación ciencias/letras. El magisterio es el aprendizaje de la enseñanza. Cómo se enseña y la mejor manera de transmitir los conocimientos. Y esto es transversal, desde la infancia hasta la adolescencia. El colectivo de maestros y maestras no tiene que especializarse en inglés: cuanto más bi(tri, tetra)lingüe sea, mejor. Tampoco ha de especializarse en música: tiene que saber cómo enseñar música. Como tampoco ha de especializarse en educación física, porque para eso ya están los INEF con curso de adaptación pedagógica. Volvamos, por favor, a un magisterio normal y corriente, como del que tod@s hemos aprendido, con un profesorado que igual enseñaba matemáticas, lenguaje, plástica, inglés o conocimiento del medio. Creo que quizás no hay que especializar a los profesores, sino mejorar la calidad de sus clases y la forma de darlas.


He aquí una opinión sobre los diferentes ejes en los que podríamos dar cabida a carreras dentro de la UPNA. Buscar, a grandes rasgos, las necesidades que existen, y tratar de adaptar lo ya existente a los nuevos tiempos.

Nos seguimos leyendo ;)

NOTA 1: Todas las imágenes poseen licencias creative commons.

NOTA 2: Las carreras que he nombrado explícitamente son las que considero necesarias para incluir en el nuevo plan aprovechando lo que ya hay. Asumo que me dejo carreras que pueden ser muy importantes, como pueden ser nanotecnología o robótica, traducción e interpretación, farmacia, etc, etc. Pero trato de echar mano de lo ya existente y de lo que abarca mi conocimiento de la universidad. Por ello, perdonad si se podría poner algo más y no lo estoy teniendo en cuenta. En tal caso, si alguien quiere aportar alguna más, bienvenida sea.


martes, 24 de mayo de 2016

#SCNHF: Epidemia nacional

Mi última contribución divulgativa en el concurso INSPIRACIENCIA. Al final ha sido seleccionado para ser votado, así que ya podéis echarle un vistazo para opinar sobre él ;) El enlace es el siguiente: http://www.inspiraciencia.es/es/vota-es

La experiencia de reducir un concepto a una historia de un máximo de 800 palabras ha merecido la pena. Es superdivertido. ¡Animáos a escribir gente! Espero que os guste. Ahí va:




Año 2016.


Todo comenzó con unos pocos síntomas aislados. Nadie se preocupó por ello.


Hoy son cada vez más los afectados por una epidemia que se propaga por todo el país.


Se trata de un nuevo virus. Un virus cibernético. Una plaga informática que se expande a lo largo y ancho de toda España. No parece tener final.


De momento no se le conocen orígenes. O quizás sí, pero son confidenciales. Hasta 2014, pocos eran conscientes de su existencia. Sólo aquellos a los que les tocaba directamente se quejaban… Pero decidieron hacerlo explícito. Afortunadamente, cada vez son más los afectados que están haciendo lo indecible para sensibilizar sobre su importancia y llegar a una solución.

Los primeros ordenadores infectados se volvían locos. Mostraban siempre un salvapantallas oscuro con varios puntos y rallas sin sentido. La secuencia parecía seguir un patrón, pero nadie trataba de descifrar aquello, puesto que lo más probable era que el ordenador se hubiera estropeado.

Desde entonces, el virus se ha hecho más fuerte y ha adoptado todo tipo de formas de manifestarse, aunque sigue mostrando la misma secuencia. Ha infectado a la mayoría de los ordenadores del país. Abarca desde casas particulares hasta la propia Administración. Sí. También ha llegado a las residencias de nuestros gobernantes. El virus se ha extendido por todas las empresas, ministerios y consejerías cruciales como salud, empleo, economía, educación y cultura. Los ordenadores llegan a autoprograrse para mostrar siempre el mismo salvapantallas. Hasta en el CNI han mostrado su perplejidad ante semejante ataque cibernético. Y es que el “bicho” es duro de roer.

No obstante, algo se ha descubierto desde la existencia de este mal nacional.

El virus se propaga a través de la luz. Principalmente, luz infrarroja, como la que usan nuestros mandos a distancia. Está claro que no es tonto. Utiliza la forma más rápida de enviar la información para transmitirse. Y por ello, su medio de transmisión es la fibra óptica. Viajando dentro de los rayos de luz, el virus usa el núcleo y la cubierta de la fibra para avanzar, rebotando entre estas dos estructuras cilíndricas concéntricas que forman el cable.

Precisamente por esto, el virus es capaz de piratear las redes de fibra óptica del país. Todas las empresas que dan servicios de internet están consternadas ante esta epidemia. Ninguna ha sido capaz de dar alguna explicación convincente. Madrid, Barcelona y Valencia son las ciudades más afectadas. Casualmente, son las grandes urbes del país y, precisamente por ello, están conectadas a través de una red anular de fibra óptica de alta velocidad. El resto de capitales importantes como Zaragoza, Bilbao, Pamplona, Las Palmas, Sevilla, Santiago,… todas ellas conectadas dependiendo de los ramales que parten desde el anillo principal o con enlaces directos desde la península, también han sufrido ataques. ¡¡Nadie escapa al efecto devastador de este virus!!

¿Nadie?

Grinais es una adolescente de unos 15 años, estudia la ESO y desciende de un pueblecito castellano leonés. Ella sueña con estudiar algo relacionado con ciencias, como hizo su madre, ingeniera de una prestigiosa empresa de telefonía. Su entorno trata de convencerla para que no lo haga, argumentando estereotipos en los que ella no cree. Por ello, no le preocupa lo más mínimo y persigue su objetivo.
Hoy la prensa se hace eco de la historia de Grinais, que cuenta cómo consiguió descifrar el enigma de este virus. Al parecer, hace poco encontró a su madre preocupada por todo lo que ocurría y le preguntó qué estaba pasando. Ella le contó que alguien se estaba dedicando a infectar internet mandando mensajes aparentemente codificados a través de las redes de fibra óptica. Grinais le pidió a su madre que la llevara a ver cómo eran esos mensajes. Tenía curiosidad por verlo in situ.

La madre accedió y mostró a su hija las señales que llegaban a los detectores de la red de fibra de la empresa. Pero cuál fue su sorpresa cuando Grinais dijo:

-         -  Jajaja ¡Vaya! Esto lo hemos dado hoy en clase. ¡Qué guay verlo real!
-         -  Pero, ¿qué dices, niña? – dijo la madre intrigada.
-         -  Puntos y rallas, mamá. ¿No te suena? ¡Morse! ¡A ver si adivinas lo que quiere decir! ¡Yo ya lo he descifrado!

La madre, intrigada, apuntó el patrón que provenía de aquella señal y lo tecleó en un traductor de morse. Todo cobró sentido. ¿Adivináis lo que ponía?
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#SinCienciaNoHayFuturo


Tras el descubrimiento de este virus cibernético, la etiqueta #SCNHF ha sido ‘trending topic’ en las redes sociales, buscando la concienciación social en favor de la I+D+i. En los últimos días, las empresas han informado de una notable disminución en el número de usuarios afectados.


NOTA: Podéis votar vuestros relatos favoritos en... 
http://www.inspiraciencia.es/es/relatos-es

¡¡RECORDAD EL MÍO!! #SCNHF



domingo, 13 de marzo de 2016

(NO) Quitar el doctorado del CV

Quería esperar a cumplir mi primer año como doctor para subir una entrada al respecto de un tema que, como profesional de la investigación, me afecta.

Hace unas semanas, Amaia, del País Vasco, nos sorprendía en la SER con un testimonio inquietante para los que estamos en estos “saraos” de la investigación. La podéis escuchar en el siguiente podcast:



Este no es el primer caso que escuchamos o leemos. Al comienzo de toda esta patraña que dura ya varios años, otros compañeros se plantearon lo mismo, según este enlace.

Pero es que la cosa viene desde antes. Un conocido divulgador ya alertaba sobre cómo estaba yendo la cosa hace 5 años y, desde entonces, la cosa ha seguido igual. En esta entrada nos alertaba sobre la excesiva capacidad de formación de doctores de las universidades y centros tecnológicos para luego no poder copar los puestos que los doctores se merecen. Asimismo, este artículo en El Confidencial se cuestionaba en 2012 la necesidad de la sobrecualificación ante la baja demanda del perfil académico alto.

En una reciente reunión con un ente gubernamental, nuestro interlocutor nos comentaba que LA MITAD de su promoción fueron ingenierAs (hablamos de hace unos 20-25 años) y que a día de hoy no trabajaban en aquello para lo que habían estudiado. Y también nos comentó que había hablado recientemente con empresas para llevar a cabo alguna reforma por la cual éstas captaran talento para dar trabajo a gente cualificada y, efectivamente, confirmaba todas las lamentables noticias y argumentos anteriores. El empresario en cuestión le dijo que el “contratar doctores no daba valor” a su empresa.

No puedo traer aquí conversaciones grabadas con empresas o centros tecnológicos con los que hemos hablado últimamente en la Universidad Pública de Navarra. Pero si pudiera perder el tiempo en hacerlo, quedaría totalmente refrendado que existe una especie de movimiento anti-doctores con la falsa excusa de que “el doctorado no da valor a una empresa”. O con opiniones del tipo “aupa chaval/a” con palmadita en la espalda, diciendo que no te pueden contratar porque “estás sobrecualificado/a” para el puesto que se te podría dar, o porque el hecho de trabajar para la empresa “sería aburrido para ti” por aquello de que, al estar acostumbrados a tratar con cosas nuevas, el trabajo empresarial es más bien rutinario. En España, el doctorado se ve como algo que te encasilla en la carrera académica y, por tanto, supone un lastre para cualquier empresa, porque se asume que es dinero perdido en alguien que no da una rentabilidad segura a la compañía a corto plazo.

Precisamente, la actitud rutinaria es el problema, bajo mi punto de vista. Los que hemos tenido la oportunidad de vivir en Estados Unidos (o en cualquier país mínimamente potente), hemos visto que gran parte de las empresas no se estanca/acomoda con lo que tiene, sino que está desde el principio innovando sobre los productos que ofrece. Y el gobierno apoyando, por cierto. Considero que la actitud de innovación en el apoltronamiento que tenemos en España es totalmente reprobable. Aquí nos conformamos con amortizar la inversión realizada y luego ya se verá si avanzamos un poquico o solicitamos una ayuda al Gobierno (por supuesto, cuanto menos ponga la empresa, mejor) para ver si echamos para adelante una nueva línea de trabajo que queremos implantar… Cuando se da el caso de que la empresa quiera plantearse una mejora o una nueva línea de trabajo, que no lo es en la mayoría de los casos.

Estamos totalmente embebidos en la cultura del apoltronamiento. Los productos que hoy se hacen, queridas empresas, no son los que se van a hacer mañana. Y hay que plantearse si conviene que seamos pioneros en nuevos avances en determinados sectores o seguimos a remolque detrás del resto del mundo. Y plantearse también si lo que se quiere es contratar personal cualificado por cuatro duros para comenzar llevando cafés o haciendo fotocopias o utilizarlo para aquello para lo que se supone que ha sido contratado. Creo yo que contratar a gente cualificada será para expandir las posibilidades de la empresa y no para seguir en el plan en el que se está últimamente de, ya lo digo, apoltronamiento y poca competitividad. Una empresa no es competente o está mejor vista porque mantenga su línea de producción impoluta por los siglos de los siglos, sino porque innova, invierte en mejorarse y en mejorar la sociedad en la que está inmersa.

Y en cuanto a lo que se mal llama “sobrecualificación”, habrá que plantearse si merece la pena tener a gente que, independientemente de la especificación que haya conseguido en su tesis, es válida para sacar nuevos productos en la empresa o no. El doctorado es verdad que te especifica en un determinado tipo de conocimientos, pero también te sirve para expandir tus habilidades en innovación. Y quizás sorprenda saber que un doctor, si puede hacer algo, es precisamente eso: innovar. Dar valor a algo que puede quedarse obsoleto. Encerrarse horas en un despacho delante de un ordenador para estudiarse el estado del arte de una determinada línea de trabajo y sacarle puntilla para traducirla en un know-how que dé valor a un determinado producto de la empresa. Probar esa nueva tecnología que puede necesitar la empresa o aplicarla adaptándola a las necesidades existentes. Esto no es moco de pavo. Puede suponer tanto como darle una imagen renovada a la empresa que la catapulte a un mayor éxito en ventas e imagen. O sea, en dinero.

Si la apuesta sale bien, todo serán halagos y l@s directiv@s podrán ponerse los galones, habiendo dejado trabajar a su departamento de I+D. Y si no, pues no pasa nada. Se ha conseguido saber por dónde no avanzar y por tanto ese año no se podrá hacer reparto de beneficios. Pero eso no quiere decir que ya se le puede dar la patada al departamento de I+D, sino que se le puede poner trabajar en otro aspecto en el que poder mejorar. Porque siempre se puede mejorar la cadena de valor de una empresa. Y si no a nivel de producto, a nivel de organización y de estrategia. Porque lo que hay ahora no tiene por qué ser lo mejor ni lo más rentable dentro de un tiempo.

Da pena que un país tan creativo como el nuestro tenga que ver cómo se forma a gente cualificada para exportarla al extranjero. Esta situación debería de ser una opción y no una obligación. Una vez acabado el doctorado, l@s doctor@s tenemos que pasar una época muy dura, metiéndonos en todos los “saraos” que hagan falta para acabar, actualmente, realizando una carrera académica. En mi caso, por ejemplo, es una de las opciones que barajo y en ello estoy. Pero que no tendría por qué ser la única opción. TODA empresa con un mínimo de aspiraciones de futuro debería de tener su departamento de I+D, ya no sólo a nivel tecnológico, sino también de empresa, de recursos humanos o de responsabilidad social. Gracias a aquellas empresas (afortunadamente las hay también grandes) que dedican una parte de su capital a apostar por temas sociales y por innovación y desarrollo. En ocasiones, casi hay que agradecerles a ellas que sean las que fomenten la apuesta por estas cosas, en vez de los propios gobernantes, que se suponen que gestionan el bienestar de la sociedad a la que representan (o al menos, así lo dicen).

España es buena en sanidad. Creemos una línea de investigación fuerte en medicina y en tecnologías para la salud. Somos buenos en energías renovables y además pro-activos, por nuestras condiciones climatológicas. Creemos una línea de investigación que mejore la efectividad en la conversión en electricidad para que podamos tener un futuro desarrollo más sostenible. Somos buenos en caminos, canales y puertos y en obra civil, porque tenemos (aero)puertos buenos, somos buenos haciendo trenes y nuestra orografía nos lo exige. Investiguemos en ello y hagamos de España un gigante de algo más que no sea la corrupción y la especulación inmobiliaria. Tenemos buen@s arqueólog@s y restaurador@s/historiador@s... Démosles la posibilidad de que puedan reconstruir nuestra historia y preservar nuestro patrimonio… Y más cosas que no pongo por no machacar al personal con lo de siempre. No sé… ¿De veras es tan difícil apostar por la innovación en un país acostumbrado a buscarse la vida en situaciones difíciles?

El mundo de la investigación y la innovación es frustrante, a veces, pero es MUY gratificante cuando estás trabajando a gusto, en un buen ambiente y van saliendo cosas. Y yo tengo claro que, además, se trata de algo vocacional, a lo que le metes horas a nada que te pongas. Pero esto va en el ADN de cada investigador/a. Sólo pedimos que se reconozca nuestro trabajo y que se nos incentive seguir adelante con nuestra capacidad creativa. Necesitamos más apoyo empresarial e institucional y menos quejas cada vez que suena la alarma de que ha llegado la hora de invertir en personal.

Es por esto que tengo que lamentar que tanto Amaia como el resto de personas que han aparecido al comienzo de esta entrada hayan tenido que cortar su currículum para ser admitidos en sus respectivas empresas. Es una vergüenza que en la era de la innovación, en un país creativo por naturaleza, ser doctor sea un lastre.

Por cierto, aunque sólo sea una línea en mi currículum y aunque tenga que ponerla en “otros méritos” para ser admitido el día de mañana en una empresa (manda narices la cosa), al menos yo no pienso quitar mi título de doctor del currículum. Hace un año que lo conseguí, me ha costado mi dinero y mis esfuerzos y estoy muy orgulloso de serlo.

Seguimos leyéndonos.



jueves, 25 de febrero de 2016

Valorar más la labor en la universidad

Algunas personas creen que por el mero hecho de estar en la universidad seguimos un horario similar al que seguiría un docente normal y corriente en un colegio o instituto (ojo, sin menospreciar en demasía toda la labor que se realiza en los cursos inferiores a la universidad). Me sorprende, tras varias conversaciones con personas ajenas a la universidad, la visión que la sociedad tiene de lo que se hace dentro de ella. Lo que se conoce como personal docente e investigador o PDI no es dar clases durante 8 meses al año, 2 meses de exámenes y otros 2 de fiesta, o sea, 4 de fiesta. En esta entrada quería mostrar un esbozo de lo que es, en base a lo que me toca en este tiempo que estoy de investigador post-doctoral con alguna incursión en docencia y algo de gestión de proyectos. 3 aspectos que se realizan en una universidad a diario, aunque únicamente se vea lo que cala de la universidad, que es su calidad docente.

Investigaciones en el laboratorio o realizando simulaciones en tu puesto de trabajo. Pruebas que tratas de realizar siempre con las mismas condiciones ambientales, usando (aparentemente) los mismos materiales y obteniendo resultados semejantes. En el mejor de los casos, la cosa sale adelante, y te sientes bien porque estás produciendo. Normalmente, o no has tenido en cuenta alguna cuestión o simplemente, porque no eres experto en todo, se te escapa algo que hace que la mayoría de las veces no salga lo que habías predicho. Una contínua lucha entre frustración y tesón en la que sólo vences si tus condiciones experimentales se asemejan a la idealidad de las simulaciones. Y entonces te dispones a publicar.

En sí, publicar no es tedioso. Es verdad que tienes que plasmar perfectamente en 4-6 hojas a doble columna un trabajo de semanas o meses. Y eso cuesta, porque la cosa es densa y difícil. No queda reflejado todo lo que ha pasado en ese tiempo: las dificultades que has tenido en el proceso, si ha habido que retractarse o no de determinadas propuestas, si lo que dicen determinados autores se cumple o no (no es la primera vez que esto es así…), si lo que propones es suficientemente novedoso y, aún siéndolo, si le ves aplicabilidad a futuro. Aún con eso, tienes algo que puede que algún día se convierta en publicación. Enhorabuena, ponlo bonito para que visualmente sea agradable y a por ello. Porque luego los revisores te dirán si vale o no y vendrá otra lucha, que es la de que convenzas a la comunidad científica de que tus propuestas son buenas. 

Ya estás delante del ordenador. Te queda como una o dos semanas de escritura y perfilado de tu publicación, ya que también dependes de que tus compañeros de publicación estén de acuerdo con lo que escribes. Mientras tecleas, el servidor de correo comienza a emitir señales repetitivas. Se trata de correos electrónicos que te van llegando. A lo largo del día se suceden varias oleadas de correos electrónicos de proveedores, de nuevos congresos que abren sus llamadas para presentar tus trabajos, de cursos de actualización, de compañeros que te convocan a reuniones de trabajo o de nuevas propuestas. Aceptaciones de artículos que te sacan la sonrisa al saber que tu trabajo se valora, o bien negativas y rechazos, rotundos o no, de contribuciones que pensaban que serían bien aceptadas pero que la comunidad internacional considera que, o tienes que mejorarlas mucho o no te las aceptan.

Reuniones de trabajo sobre tu investigación. Propuestas que se quedan en el trastero pese a ser interesantes porque no toca. Propuestas que florecen y se convierten en prioritarias, aunque a veces no sean tan interesantes. Recuperación de unas y rechazo de otras. Idas y venidas que las explicas en casa y te toman por loco, porque ya no saben qué es lo que estás haciendo exactamente en este momento.


Si eres docente, además de lo anterior, que se ve drásticamente arrinconado por la obligación de sacar adelante a chaval@s que dependen de la formación que les des, piensa en preparar clases, perfilarlas, explicar al personal de la manera más desmenuzada posible cómo son las cosas... A veces, sin ni siquiera estar relacionado con lo que investigas. Haz seguimiento, evalúa de manera continua, haz que trabajen, que piensen en lo que estás tratando de transmitirles y que luego se busquen la vida en las prácticas, para poner eso, en práctica, lo que en clase sólo se queda en palabras y escritos en un simple papel. Y finalmente, los exámenes. Piensa algo que tenga un mínimo de nivel pero que no se pase, bien porque a veces tus alumn@s no llegan o bien porque el que no acierta a poner el nivel adecuado eres tú. Contradicciones entre lo que sería lógico pedir en el examen y el nivel real con el que te encuentras.


Y entre la investigación y la docencia, la gestión. Gestión en ambos sentidos: la investigadora y la docente. La investigadora, para poder optar a que tu grupo de investigación se nutra de dinero que pueda llegar desde Europa o desde el Estado o desde el Gobierno Regional, siempre que en estos dos últimos haya posibilidades. De las empresas, en general, aquí en España ni te lo plantees, porque se valora menos a un doctor y a lo que la universidad pueda aportar a la empresa en materia de impulsar nuevas estrategias de negocio que a un trabajador al que le puedas exprimir por 4 duros o a un recién licenciado. Y es que, a efectos prácticos, a la hora de comenzar a trabajar da igual que hayas estudiado o no: tendrás que dar las gracias por cobrar un salario irrisorio. Vale que desde el gobierno no se pongan las cosas fáciles para contratar, pero es que tampoco se ha creado una cultura empresarial en sentido opuesto que presione para que los gobernantes se den por aludidos de que hay que fomentar las sinergias entre empresas y universidades.

Y la gestión docente, otro mundo aparte: clases, matriculaciones, encuestas que te dicen si lo que das lo das bien y llega al personal. Que si quitan tu asignatura o te la recuperan. Nuevos grados que desbancan a los anteriores, planes de estudios diferentes,… Responsabilidades de departamento o de facultad. Clases prácticas y teóricas. Reservas de laboratorios para que l@s chaval@s aprendan lo que les das en clase…



Y como científicos, suponiendo que haya un mínimo de interés por contar lo que estás haciendo, también habrá que divulgar. Habrá que hacer que la gente se entere de lo que estás haciendo y que sepa para qué se podría aplicar. Hay que crear una cultura de divulgación que capte más talento y que éste sirva para mejorar la investigación puntera del país. Hay que reclutar a más chaval@s (sobre todo más chavalAs) para que el tejido investigador se incremente. Y todo eso no lo va a hacer nadie más que los propios que se dedican a formar. Una responsabilidad grande. Otra más.

Todo lo anterior pasa por la cabeza de todo investigador que se tercie y que trabaje en una universidad. Como podéis ver, no es moco de pavo. Y solamente pongo lo que se ve desde el punto de vista de un recién entrado en el mundillo de la carrera investigadora/académica. No se trata de dar varias horas de clase y luego todo el mundo a su casa. Cada profesor suele ser, en general, investigador, y pertenece a un grupo de investigación que se dedica a producir conocimiento y, en ocasiones, empresas o patentes por las que hay que luchar día a día, incluso poniendo dinero que no existe en el momento de solicitarlo. Todo está en continua renovación y hay que estar actualizad@s. A menos que eso se deje de lado, lo que se le ofrece a l@s estudiantes es lo más nuevo de lo nuevo. Con, como mucho, entre 2 y 4 años de antigüedad. Y a pesar de todo, lo que se da ya se ha quedado obsoleto porque todo evoluciona mientras se dan los contenidos de las asignaturas.

Por esta entrada, no me explayaré más, pero simplemente quería dar argumentos para comentar algo, y es que creo que habría que valorar mucho más la labor que se hace dentro de una universidad pública como en la que trabajo. Una institución que está en continuo reciclaje y, además de eso, pretende dar a su mayor deudora, la sociedad, lo mejor que tiene con los bienes de los que dispone. Se trata de una inversión a medio-largo plazo y que siempre es buena para la sociedad. Porque además se exporta siempre todo lo que se obtiene en materia de conocimiento, porque siempre se está en continua búsqueda de proyectos con un@s y otr@s y porque siempre hay apertura a quien tenga a bien considerar el trabajo de la universidad. Es verdad que hay que seguir mejorando, pero lo único que se pide es un poco más de confianza, o sea, posibilidad de acceso a mayor cantidad de recursos para conseguir un mejor crecimiento y calidad.

Dedicado a quienes ven bien que se vuelva a congelar el presupuesto de nuestra universidad, incluso argumentando que se están haciendo “esfuerzos importantes” para mantener la financiación de la universidad pública (aquí y aquí). Sigamos cambiando nombres de calles, en su lugar, que para eso siempre hay financiación.

Gracias por vuestra atención.

Nos seguimos leyendo.


martes, 5 de enero de 2016

Roscón de Reyes... ¿con o sin gluten?

Comenzamos el año con una imagen ligeramente renovada, pero persiguiendo el mismo objetivo. En este caso, se trata de un reciclaje de una contribución que presenté al concurso “Tesis en 3 minutos” del año pasado. No pudo ser, pero creo que lo pude condensar suficientemente bien como para transmitirlo por aquí.

Quizás, enmarcarlo en una posible aplicación puede que sea más apropiado para introduciros en lo que hago. Algo ya os adelanté en esta entrada. Puede que en un tono más amigable pero desde luego más alejado de la realidad. Ya me diréis si lo consigo en esta entrada, donde hablaremos de la celiaquía.

Mirad la figura 1, donde se representan los datos actualizados de la evolución de la celiaquía en los últimos años.

Figura 1. Evolución global de casos de celiaquía diagnosticados.

En la actualidad se estima que el 1% de la población mundial está afectada por la enfermedad celíaca. También en España se cumple esta afirmación, con la salvedad de que se cree que el 75% de los afectados aún no está diagnosticado. Se trata, por tanto, de una problemática actual y global. Podría decirse que, en general, aquellos países desarrollados o en vías de desarrollo son los que más sufren los efectos de la celiaquía, al consumir mayores cantidades de trigo. Sin embargo, no se puede aventurar nada acerca de cómo afecta esta condición a nivel global ni su distribución, ya que aún faltan datos y hay que analizar la predisposición genética actual a padecer celiaquía.

La celiaquía es una enfermedad autoinmune (o sea, que va en contra del propio cuerpo), hereditaria (o sea, que está escrito en nuestros genes si la podemos padecer o no) y que está relacionada con una intolerancia a la gliadina, proteína del gluten, presente en diversos cereales como el trigo, la cebada, el centeno y (parece ser que también) la avena. Lo que ocurre en el interior del cuerpo de los celíacos es que ellos generan erróneamente unas defensas llamadas anticuerpos anti-gliadina, contra esta proteína, no permitiendo su absorción dentro del intestino delgado y obstruyendo la entrada del resto de nutrientes vitales. Como consecuencia, el intestino se inflama y comienzan los síntomas que pueden ser de diversa índole, aunque generalmente digestivos.

El diagnóstico actual de esta enfermedad se realiza en dos fases:
  1. Detección de la presencia de anticuerpos anti-gliadina en sangre, para lo cual es necesario realizar una analítica que puede costar días entre la prueba y la posterior citación.
  2. Si da positivo, lo siguiente es realizar una biopsia (extracción de tejido intestinal) para certificar la presencia de la enfermedad.
En caso de detectar la enfermedad, el régimen de comidas se vuelve bastante estricto, ya que hay que desechar de la dieta todo aquello que pueda contener gluten, desde pan hasta embutidos. Sin embargo, afortunadamente la sociedad está tomando conciencia de ello y parece que, cada vez más, se oferta comida sin gluten adecuada para celíacos. Un buen ejemplo de ello está en este enlace. No obstante, toda esta información y más la podéis ampliar muchísimo mejor en la página oficial de la Federación de Asociaciones de Celíacos de España.

Parece claro que, cuanto más rápido sea el diagnóstico, mejor será para los pacientes. Es por ello que nuestra propuesta fue realizar una detección basada en la fijación de gliadina en una fibra óptica de manera que pudiéramos detectar los anticuerpos. Algo similar a lo que se hace hoy en día, pero con algunas ventajas, derivadas del uso de fibra óptica. A saber:
  • La fibra óptica es biocompatible, o sea, que la podemos introducir en el cuerpo sin reacción adversa,
  • aguanta bien en entornos hostiles y un poco “guarrindongos”, como puede ser el interior de nuestra sangre y…
  • su tamaño y coste son reducidos, con lo que podría usarse una muestra de plasma sanguíneo muy pequeña para realizar el diagnóstico.
Usando técnicas nanotecnológicas (ver figura 2), lo que hacemos es recubrir la fibra óptica con un material que cumple una doble función. Por un lado, nos permite fijar la gliadina y crear unas condiciones adecuadas para que las biomoléculas no se nos degraden. Por otro, nos permite sacar la luz del interior de la fibra y hacerla pasar por la zona recubierta para que interaccione con las biomoléculas (anticuerpos y gliadina). Lanzamos luz por un lado de la fibra, la recogemos por el otro y vemos lo que pasa. Acto seguido sumergimos la fibra en una disolución que imita a la sangre y que contiene anticuerpos anti-gliadina. Y vemos si hay diferencias entre la luz que recibimos antes y después de sumergir el sensor en la disolución con anticuerpos. Según nuestros últimos trabajos sobre el tema, podríamos reducir el tiempo de diagnóstico a 15 minutos y reducir la concentración mínima de positivo de 8 a 5 μg/ml, lo cual supone una mejora en la detección de esta condición.

Figura 2. Esquema de detección con fibra óptica. La nanotecnología nos sirve para recubrir la fibra óptica con los materiales deseados. Se observa en la parte inferior izquierda una Imagen al microscopio de barrido electrónico (SEM) de una punta de fibra óptica recubierta con una capa de un material cuyo grosor es de unos pocos nanómetros. Al igual que ocurre en el intestino, los anticuerpos reconocen la gliadina y se pegan a ella, interactuando con la luz que pasa a su través. Esto provoca cambios en la luz que se propaga dentro de la fibra y, por tanto, en la luz que detectamos en el otro lado.

Qué tipo de fibras o guías ópticas usar, los materiales con los que cubrir y qué fenómenos medir para obtener un diagnóstico lo más preciso posible es lo que llevo haciendo desde que comencé a obtener títulos en la universidad. Podéis encontrar más información sobre cómo lo hacemos en estas entradas que he escrito al respecto en este tiempo (1, 2 y 3). El sensor de celíacos es uno de mis logros favoritos, porque tuvo la suerte de ser premiado por la comunidad científica (la noticia, aquí), pero la idea es intentar detectar cualquier par anticuerpo-proteína o asociación entre biomoléculas que dé lugar a una enfermedad. El tiempo y, sobre todo, la investigación suficientemente financiada, dirán si estos avances pueden ser dispositivos comercializables en el futuro.

¡¡Felices reyes!! ¡¡Y disfrutad de los roscos, que los hay tanto “con” como “sin” gluten!!

Seguimos leyéndonos ;)