jueves, 5 de febrero de 2015

Catástrofe (universitaria) en ciernes

A vueltas con las consecuencias del plan Bolonia. Esa inutilidad, bajo mi punto de vista, que ha supuesto la imposición del plan Bolonia en nuestro país.
         
          En esta ocasión no pretendo dar una charla de lo que viene a ser el desbarajuste del sistema universitario español desde la implantación de este plan. Símplemente hablaré desde mi experiencia en mi carrera y sacaré las conclusiones pertinentes.
                
            Como quizás alguno de vosotros/as ya sepa, yo estudié ingeniería de telecomunicaciones. Una carrera de 5 años teóricos (quizás alguno más, prácticos, si no eras un crack). Se trataba de una carrera llamada “de ciclo largo” con, supuestamente, primero y segundo ciclo. A la hora de la verdad esto no era así, porque lo que se conocía como “segundo ciclo” era realmente la continuación de lo que habías aprendido durante los 3 primeros años. Vamos, que no se podía separar lo uno de lo otro porque la segunda parte de 3º, 4º y 5º, eran los cursos más duros y en los que verdaderamente veías la aplicación de lo que anteriormente habías aprendido.

Alguien preguntará: ¿Te sirvió lo que aprendiste durante los 3 primeros años? Mi respuesta es clara: SI. No puedes diseñar radioenlaces de antenas o redes de fibra óptica (4º y 5º) si antes no te han dado un buen repaso de electromagnetismo y radiación (2º) y no tienes ni idea de abstraer las conclusiones de las integrales triples o soltarte mínimamente con los números complejos, las funciones complejas, los límites, las condiciones de contorno y demás conceptos de primer año. Al final de la carrera, todo se reduce a coger un simulador y darle valores para comprobar que lo que tú pensabas se cumple. Entonces dices: vaya, pues tampoco era tan importante saber las integrales triples. Pues no, no es tan importante solucionarlas como saber interpretar los resultados de lo que te sale tras la simulación. Pero está claro que si no aprendes a abstraer lo que te están diciendo esas integrales (y eso sólo se hace a base de hacerlas), no tienes ni idea de por dónde te da el aire.

Ojo, esto no quiere decir que considere que lo que había antes era mejor. Creo que había bastantes cosas en mi carrera que se podían cambiar, sobre todo en lo que se refiere a dar una visión útil de lo que estabas aprendiendo y a aprender cosas que estuvieran en la vanguardia del uso (como, por ejemplo, programar en C en vez de en Pascal). Pero tampoco considero que una carrera de 5 años como telecomunicaciones se pueda recortar a los 4 y añadir 1 de máster. En los 5 años y con un poquico de inversión, nada más, se podría dar a la gente una formación más que actualizada y competente. Bajo mi punto de vista, no tiene sentido recortar materia de los últimos años para darla luego en un máster que, de seguro, la gente iba a pagar, para ponerse ligeramente por encima del nivel que teníamos los que habíamos hecho el ciclo largo.

       Mi sorpresa fue aún mayor cuando ví que la carrera se desmembraba. Ya no valía tener ingenieros superiores con formación generalista sobre las diferentes ramas de las telecomunicaciones. Eso podría hacer que los telecos que salieran fueran demasiado sabelotodos y que pudieran valer tanto para un roto como para un descosido, a poco que se especializaran una vez entrados en la empresa. Ahora la moda era crear especialistas en una rama determinada y dejar de lado la visión global de las telecomunicaciones.

Haciendo un símil grotesco, es como el ejemplo de la construcción de un coche: puedes formar ingenieros industriales que te puedan esbozar el diseño de un coche completo y que te puedan solucionar problemas en cualquier punto de la cadena de montaje… O puedes formar expertos en tornillería, que te pongan los tornillos a 100 por minuto, pero no tengan ni idea de cómo se ensamblan las piezas para construir el coche. Pues aquí era igual: sólo podías ser o telemático o electrónico o diseñador de sistemas de telecomunicaciones o el jefe de la imagen, la señal y el sonido. Y si querías especializarte, te hacías un máster en comunicaciones. Mentira, porque ese máster en comunicaciones recopilaba las sobras de la carrera superior anterior y un poquillo más. Con la diferencia de que para ese año extra las tasas se duplicaban. Si ya el crédito de una carrera de ciencias es más caro que el de una de letras, duplicarlo… Pues eso.

Aquí comenzaron las consecuencias. Los que acabamos la carrera bajo el antiguo plan (5 años) y en mi época (año 2009-2010), comenzamos a plantearnos si era factible estudiar el máster. Lo bueno era que si te hacías el máster, tenías todo convalidado como 4+1, de manera que tu expediente se equiparaba a lo que supuestamente hacían en el resto de Europa. La pega era que ese año de máster repasabas lo que habías dado en 4º-5º de carrera, con incluso posibilidades de suspender asignaturas que ya habías aprobado. Y claro, había gente que no te convalidaba las asignaturas, porque si no aquello iba a ser un coladero del cual no se iba a cobrar. Total, que hubo gente que, a pesar de haber cumplido con su carrera de 5 años, pagó religiosamente por un título de máster que, sí, le daba una línea más de currículum, pero en el que conceptualmente tenía poco más que aprender.

Finalmente, llegó el Boloniazo en 2010 y desde ahí todo se ha ido adaptando poco a poco. Han ido desapareciendo las titulaciones superiores y parece ser que, por fin, vamos a comenzar a tener los primeros graduados de Bolonia con 4 años de carrera. Para ello, en telecomunicaciones UPNA hemos tenido que aumentar la carga de horas lectivas de las ramas de electrónica y telemática, que eran las que más peces teníamos, ampliar un curso más nuestra diplomatura en imagen y señal y adaptar como fuera la parte de sistemas de telecomunicación. Ahora va la Administración y dice que eso ya no vale. Libertad (o libertinaje) para todos. Las carreras ya pueden hacerse entre 3 y 4 años, los másteres pueden ser de entre 1 y 2 años, cada comunidad puede darlas en el tiempo que considere oportuno y a las tasas que quiera y flexibilidad máxima en ese sentido. Y además, como en la mayoría del resto de Europa los ciclos son de 3+2, si puede ser posible, que sea así.

Qué casualidad que esta opción es la que, a la larga, más dinero cuesta. Hagamos un poco de economía básica, de esa que entiende la gente.

Telecomunicaciones eran una media de 72 créditos por curso en mi época (2002-2007-2010), lo que suponían unos 900-1200 €/curso (a unos 14 €/crédito). En total, si eras un crack y aprobabas todo a la primera, redondeando, salías por 5000-6000 €, contando tasas de gestión, IPC, carestía de la vida y demás, que no se me olvidan ;). Si no, se te podía desviar lo que fuera según el número de convocatorias que gastaras.

Desde la última subida de tasas, está claro que la cosa ha subido ostensiblemente y además, por norma general, los másteres cuestan el doble que las carreras. Pongamos los precios de este mismo curso 2014-2015 (22,53 €/crédito de grado). 1351,8 €/año x 4 años = 5407€ + tasas, lo que supondrían prácticamente lo mismo que antes con 5 años. Pero claro, con esos 4 años no consigues un nivel genérico de dominio de la carrera. Con lo cual te planteas hacer el máster para abrirte el campo (o sea, tener el nivel ligeramente superior que un ingeniero generalista de los de antes). Para ello te tienes que pagar 1 año al doble de precio. O sea, que para alcanzar más o menos el nivel de un ingeniero superior, la gente ahora tiene que pagar 60 ECTS x 45,06 €/ECTS = 2703,6 € (más tasas) más, lo que hacen un total de 8110,6 € más tasas. Vamos, que no siendo un crack, superas los 9000 € fácil. Más de 3000 € de diferencia en estos últimos 5 años para llegar a un nivel ligeramente superior al que teníamos los ingenieros superiores antiguamente.

           Pasemos ahora a la nueva normativa: 3+2. Suponiendo estos mismos precios, tendríamos 3 x 1351,8 + 2 x 2703,6 = 4055,4 + 5407,2 = 9462,6 € + tasas + IPC + carestía de la vida. Vamos, que a poco que no vayas al año y tal y como te sablan por 2ª, 3ª y 4ª convocatorias, de los 10000 € no te salva nadie, para llegar a un nivel ligeramente superior al que teníamos antes. Con un poco de mala suerte, puede que inviertas hasta casi el doble de lo que invertíamos los pre-Bolonia para llegar a poco más de lo que estudiábamos nosotros. Y esto es en la universidad pública. No me quiero imaginar qué tendría que pedir la privada. Y esto es en Navarra. Supuestamente, de lo más caro de España. ¿Por qué tendría que pagar una familia navarra más que una andaluza por la misma carrera, si el servicio es igual de público?

La sensación que a veces nos da a los estudiantes es que pagamos una burrada para que alguien se lo lleve calentito...

Como diría aquel, “Ni me va, ni me viene… Pero por comentarlo”.

Como diría el otro aquel: “Ahora vas y lo cascas”.

Varias preguntas rondan mi cabeza: ¿Es esto justo? ¿Se les está yendo la cabeza a nuestros gobernantes de unas maneras desorbitadas? Analizando el gasto que van a soportar las familias, ¿es esto legislar para un país en crisis, o es seguir legislando para los bolsillos de los que realmente se enriquecen con estas medidas? ¿Dónde queda la homogeneidad de los egresados universitarios en nuestro país? Ahora mismo, convivimos diplomados con superiores con graduados con futuros no sé qué… A los superiores, ¿nos vale lo que tenemos estudiado o no? ¿Los diplomados van a pasar a ser graduados? ¿Los graduados de 4 años habrán perdido un año? ¿Quién convalida todo esto ahora?

La sensación que tengo es que se ha obligado a las universidades a hacer un trabajo muy duro en muy poco tiempo para sacar gente que ahora mismo no tiene ni puñetera idea (con perdón) de para dónde va o para qué le va a servir lo que ha estudiado. Si, vale, la fórmula 3+2 se ajusta bastante a lo que había antes de ingenierías técnicas y superiores. Pero para entonces ya tenemos 4 o 5 promociones que van a vivir en la nada, a los que habrá que recolocar cuando salgan. Y a todos los anteriores, que tendremos que revolver Roma con Santiago para vigilar que se nos reconozca lo que tenemos estudiado. En definitiva, un sálvese quien pueda. Ah, claro, y a los nuevos, que tengan suerte. Porque puede ser que después de invertir más del doble de lo que nos costó a los antiguos, igual tampoco les sirve de nada. Total, lo van a cambiar en cuanto cambie el gobierno…

Aunque tendría para mucho rato más, finalizo ya. No sin antes dar un 0 a la gestión en la educación en este país desde hace ya varias décadas. Concretamente, desde el comienzo de la democracia. Los españoles de mi promoción vamos camino de los 31 años y jamás hemos vivido en un contexto de educación constante, porque cada 2 por 3 nos lo han estado cambiando. Y yo personalmente ya estoy quemado de ver que la situación no estabiliza. NO HAY DERECHO a que los estudiantes paguen las consecuencias de los desacuerdos de unos señores que tienen su futuro más que solucionado, a costa del trabajo de nuestras familias. Señores gobernantes del Estado español, al que tanto representan y tanto pisotean, según les convenga: lleguen YA a los acuerdos que sean necesarios en materia de educación. Metan las horas que hagan falta en sus despachos para solucionarlo, pero saquen de una vez por todas un plan de educación nacional actualizable pero inamovible. Y si no son capaces de hacerlo, por favor, váyanse. Porque ya hemos soportado suficiente sus inutilidades durante estos años.

Aquí, un enlace al por qué de todo esto. Creo que, sin siquiera haberlo leído, se parece bastante al ambiente que se respira en la universidad y que estoy comentando. No son palabras al vuelo, sino realidades. 

Seguimos leyéndonos.