jueves, 31 de diciembre de 2015

2015: el balance

Llegamos al final de este interesante año en el que, lejos de relajar mis expectativas sobre lo que podría dar de sí, parece ser que ha aumentado la actividad en diversos campos y ha acabado siendo uno de los más productivos, tanto a nivel profesional como personal.

Tras el anuncio de depósito de la tesis doctoral, quedaban dos meses para defenderla. Siguiendo los consejos de los que más sabían de esto en el grupo de investigación me tomé varias semanas de libertad para aparcar momentáneamente la tesis y comenzar con nuevos proyectos, tanto en el ámbito de investigación como en el ámbito extra-universitario. Afortunadamente, varios de esos proyectos han salido adelante. Otros no. Como se suele decir, “quien no llora, no mama”. Siguiendo con el símil, he mamado menos de lo que he llorado, pero al menos no me he muerto de hambre, que es el objetivo, al fin y al cabo…

Como comenté en esta entrada, tras aquel 13 de marzo (sí, ahora me suena muy lejano) noté un bajón en la presión que se ejercía sobre mí. Ya no sólo desde fuera, sino la que yo mismo me ponía. Y es por esto que pude diversificar y comenzar a desplegar alas. Si bien es verdad que, a día de hoy, las posibilidades de conseguir una carrera académica son complicadas (sobre todo en el sector público), la idea es seguir intentándolo, aunque sea dando pasos de hormiguita. Veremos cómo acaba todo esto.

En cuanto a publicaciones, tengo que dar las gracias a los compañeros que han capitaneado la mayoría de los artículos que he conseguido este año. Sin ellos, probablemente no habría alcanzado niveles similares a los del último año de la tesis. En algunos casos, ya tengo apalabrado un “te debo una”, así que espero que, en este sentido, 2016 sea más productivo.

La razón de lo anterior es que, tras la defensa de la tesis, las propuestas que nos planteamos en materia de investigación fueron lo suficientemente complejas de entender y de llevar a cabo como para tener que meter más horas de las esperadas para sacar alguna conclusión que nos guiara hacia los objetivos. Es frustrante pasar una época en la que no salen las cosas y no publicas a la velocidad a la que estás acostumbrado. Sin embargo, “más vale tarde que nunca”, a partir de octubre parece ser que han cambiado las tornas. Con suerte inauguro 2016 a un ritmo más normal, lo cual es bastante tranquilizador.

He inaugurado mi currículum docente apoyando a algunos compañeros de departamento. Desde el lado opuesto al que había estado hasta el momento, se ven las cosas de una manera totalmente diferente. Esto posiblemente me dé para una entrada en 2016 acerca de cómo estoy viendo que entra la gente a la universidad, pero ya os digo que  no hay buenos augurios…

Otra de las cosas en las que he estado y estoy inmerso a lo largo de todo 2015 es la gestión de proyectos. Algo que he descubierto que me gusta bastante, porque puedes plantear una idea en la que varios de tus compañeros de departamento pueden estar interesados, hablas con ellos y, de una manera u otra, salen adelante. Gracias a mi entrada en el Institute of Smart Cities de la UPNA, he podido ver que hay mucha gente receptiva a hacer cosas novedosas y creo que las propuestas que he elevado están siendo bien acogidas. Sí bien a veces se echa de menos una mayor dinamización a la hora de contactar entre los diferentes grupos, en general la experiencia está siendo bastante positiva y poco a poco vamos solicitando proyectos de mayor envergadura. “La unión hace la fuerza” y gracias a ello estamos optando a proyectos financiados por Europa, con socios de todo el continente. Que la cosa siga así y que llegue más financiación, que será bueno para todos.

Como nota irónica, estos proyectos podrían estar enmarcados tranquilamente en convocatorias nacionales, ya que incluso tenemos colaboraciones con diferentes entidades por toda España. Sin embargo, puesto que no hay dinero para investigación en nuestro propio país, tenemos que hacer lo que todos sabemos: buscarnos las castañas fuera. De todas maneras, habría que hacerlo, porque la investigación en cosas grandes, hoy en día, necesita de recursos internacionales. Pero es curioso que, en un país donde con poco se hace mucho, se quiera exprimir más aún al personal, simplemente porque estamos mirando por otros intereses. En fin, parece ser que habrá que seguir exportando conocimiento y personal cualificado y dejando que las patentes y grandes inventos sigan estando fuera de nuestras fronteras… Sinceramente, quiero creer que el futuro es más prometedor…

Finalmente, dos párrafos para describir lo bueno y lo menos bueno de 2015:

Lo menos bueno creo que fue el verano. A pesar de que fue una época bastante activa en investigación con varias líneas abiertas para conseguir alguna publicación, no hubo manera. Era darse continuamente contra un muro en el que no pasaba absolutamente nada lógico. Pero tampoco quiero martirizarme por ello. No salieron las cosas, pero se quedaron abiertas varias líneas de investigación que, con suerte, en 2016 darán sus frutos. Por ser un poco idealista, desde que estoy en investigación, los años pares son más productivos. Poco vamos a hacer en investigación con las casualidades y coincidencias, pero simplemente por comentarlo…

¿Lo bueno? Sin duda, el haber abierto el abanico de posibilidades tras la tesis y el haber adquirido una cierta experiencia en varios ámbitos que pueden ser de mi interés para el futuro. Y como “fetiche”, el haber podido coordinar en tiempo record y con un cierto nivel de éxito un libro: “Destellos de Luz” (recordad que podéis adquirirlo en la UPNA, en Unebook o en Amazon). Un regalo que os sigo recomendando para 2016, aunque estuviera especialmente hecho para 2015 y con el que estoy seguro de que aprenderéis cosas sobre la luz de una manera simple y amena.

Creo que toca apagar este 2015 como Año Internacional de la Luz y de las Tecnologías basadas en la Luz. Gracias, un año más (con este ya van 4), a quienes tenéis a bien perder unos minutos leyendo estas aventuras por el mundo investigador/docente/gestor. Curiosamente el número de entradas ha bajado respecto de los años anteriores, pero el número de visualizaciones ha incrementado. Debe de ser que el nivel del blog ha aumentado o que, simplemente, sois más a los que os he dado la pelmada en 2015 para que os animéis a leerme. GRACIAS, de todas formas.

Nos leemos el año que viene. Sed buen@s!! ;)