miércoles, 28 de enero de 2015

¿Biotecnología, biomedicina o ingeniería biomédica?

Para comenzar el año, una breve aclaración de concepto. Es importante comenzar con las cosas claras, ya que ninguna de las 3 palabras significa lo mismo. Y reconozco que esto es, en parte, culpa de los que nos dedicamos a esto. A veces, por querer ahorrar palabras, dejamos de ser precisos. Y es bueno que todos tengamos las cosas claras y llamadas por su nombre.

Por supuesto, el hecho de que las tres palabras tengan el prefijo “bio” indican que están relacionadas con algo de biología. Sin embargo, el objetivo de cada una de las disciplinas es bastante diferente, si bien, en un momento dado, puede usarse una combinación de ellas para un mismo fin. Además, algunas disciplinas encuentran cabida fuera del ámbito médico. En esta entrada trataré de centrarme, como siempre, en la faceta sanitaria.

Comenzamos con la biotecnología. Grosso modo y como su propio nombre dice, la biotecnología es toda tecnología que pueda realizarse basándose en lo bio. Es decir, se trata del uso de componentes biológicos para conseguir fines que estén enfocados a obtener una determinada respuesta biológica. Por ejemplo, el desarrollo de vacunas es un tipo de biotecnología. Ahora que estamos en época de agarrarnos un buen resfriado seguido de una mejor gripe, lo que se hace es introducir en nuestro cuerpo el virus de la gripe pero ya debilitado, de manera que el organismo aceptor genere defensas contra ese intruso y así esté preparado para cuando le venga uno en plenas condiciones. De esta manera, si se vuelve a contagiar uno/a de gripe, el tiempo de respuesta inmunológica será menor, con lo que apenas sufriremos síntomas.



Otro tipo de biotecnología es la terapia génica, muy en boga últimamente. Se trata de conseguir respuestas biológicas mediante la manipulación del ADN de las células implicadas en el proceso que se pretende controlar/curar. Un ejemplo habitual en este tipo de tecnologías es el uso de un virus o una bacteria como transportador de la información genética que queremos transmitir. Puesto que los virus tienen una alta capacidad de penetración en las células para cambiarles el metabolismo y volverlas locas (hasta que salen los síntomas de la enfermedad), se trata de aprovechar esta capacidad para introducir información genética que nos aseguramos de que va a ser positiva para las consecuencias del paciente. De esta manera, las células afectadas son reemplazadas por otras con información genética en buen estado, curando de esta manera la afección que estemos sufriendo. Aún queda bastante por hacer en este sentido, pero la idea es buena.



Nuestra segunda palabra de la entrada es más sencilla aún. La biomedicina es la medicina desde el punto de vista molecular o tisular biológico. Y ya que estamos, podríamos seguir especificando, diciendo que sería la aplicación de física, química y biología para responder a cuestiones que se plantean en el día a día de la medicina. Es la medicina desde el punto de vista molecular, sin llegar al diagnóstico médico en base a síntomas exteriores. Es ir a la célula o a la molécula a buscar el origen de la afección.

En este sentido, la creación y/o liberación de fármacos (conocida esta última como “drug delivery” en inglés) podría ser un buen ejemplo de biomedicina. El estudio de la interacción entre sustancias que, generalmente, no son biológicas, con las que sí lo son, con el fin de ver qué comportamiento siguen los tejidos biológicos para evaluar su estado tras los tratamientos. En el caso de los liberadores de fármacos, se trataría de transportar pequeñas dosis de medicamentos dentro de nanopartículas para llegar al órgano objetivo y liberarlos ahí, a fin de focalizar la terapia en este órgano. Otra de las palabras en boga es el biobanco, entendido como el almacenamiento de órganos o tejidos biológicos para tratar con ellos y probar las nuevas terapias.



Y finalmente, la que nos interesa en este blog: la ingeniería biomédica. Como ya he comentado varias veces, se trata de sacar todo el arsenal tecnológico existente y ver para qué se puede utilizar, de manera que la salud de los pacientes sea gestionada de forma rápida y eficiente. Y llamadlo como queráis: tecnología para la salud o sanitaria, ingeniería biomédica, bioingeniería (aunque a veces se pueda confundir con biotecnología, se suele usar bastante). Dispositivos para medir, para diagnosticar, para hacer terapia, por supuesto. Pero también gestión de redes de hospitales, aplicaciones para móviles inteligentes, diseño de hospitales, trazabilidad de pacientes y fármacos. El uso de la tecnología existente para la mejora del sistema de salud y de los equipos de actuación sobre el paciente.



Por tanto, recapitulemos con una foto exagerada de las disciplinas. Biotecnología = uso y modificación de bichos para estudiar el comportamiento de bichos o células. Biomedicina = física + química + medicina para desarrollar nuevas terapias. Ingeniería biomédica o bioingeniería = diseño de cacharros que se pueden aplicar en la gestión y mejora de la calidad de la salud de los pacientes.

Lección inaugural para dar un poco de “luz” (valga esta alusión para inaugurar el año internacional de la luz) sobre estas nuevas disciplinas que surgen últimamente. Espero que hayáis comenzado 2015 con buen pie.

Saludos bioingenieros. Nos seguimos leyendo.