miércoles, 31 de diciembre de 2014

Al escribir tu tesis: constancia y positividad

Durante los últimos 4 meses y medio, he dedicado el 90% del tiempo de trabajo a escribir el que va a ser mi libro oficial sobre las investigaciones que he realizado en mi tesis a lo largo de los últimos 4 años. Es por eso que, antes de nada, me gustaría pedir disculpas si no he podido mantener un ritmo de publicación de entradas suficientemente alto. Espero, con el nuevo año, poder dedicarme a esta afición con más frecuencia.

Pero bueno, ya está. Llegó la hora de la liberación. Comencé allá por agosto a escribir estas 169 páginas. Tuvimos una reunión con mis tutores en la que establecimos qué era lo que más había que hacer énfasis en la tesis y cuáles serían los títulos y epígrafes. Una primera versión del índice fue de 5 capítulos: introducción, un capítulo dedicado a la nanotecnología y a las bonanzas de depositar películas delgadas sobre las superficies, aspectos teóricos, aspectos prácticos y conclusiones y líneas futuras. Además, puesto que el objetivo era hacerlo lo más rápido posible para que pudiera llegar a las convocatorias de las becas post-doctorales, la idea era ir a 2 semanas por capítulo. De esta manera, la tesis quedaría escrita en, prácticamente, dos meses y medio o tres meses, y podría defenderla como regalo de navidades o de reyes en el peor de los casos. En definitiva, que de haberlo hecho así, quizás sería doctor a día de hoy o, más bien, estaría en el camino. Lo de poder optar a las post-doctorales… Me da que hubiera sido complicado, sabiendo que la convocatoria salió, como era de esperar, a comienzos de diciembre, y todo lo que ha venido después.

Comencé a buen ritmo y, prácticamente, para el primer mes y medio ya tenía la mitad de la tesis escrita. Sin embargo, un día a mediados de septiembre, recuerdo que desperté una mañana bastante tarde (se me había olvidado activar el despertador) y me noté un poco agobiado y bastante más cansado de lo normal. Un poco alerta, porque no era normal la sensación, traté de tranquilizarme e hice un poco de retrospectiva, tratando de ver si era cosa mía o realmente estaba así por algo.

Me di cuenta de que salvo 10 días que paré de hacer cosas en mis vacaciones en verano, llevaba un año bastante estresado. Llevaba en máxima concentración desde que me fui a Los Ángeles en febrero, y no estoy contando la de trámites previos que hubo que realizar. Estaba en una situación de tensión constante porque tenía en mente otros proyectos de futuro además del de ser doctor y quería solucionarlos también. Por supuesto, mi socialización era bastante mediocre y creo que cada vez era menos consciente de ello. Y sin darme cuenta, estaba llenándome la cabeza de cosas extra con las que trataba todos los días sin llegar a solucionarlas, ya que en realidad no tenía sentido preocuparse por ellas, puesto que lo importante era la tesis. En definitiva, creo que me auto-estresé más de lo que ya estaba sin necesidad. Si, además, le sumamos que estaba escribiendo un capítulo bastante grueso de teoría de propagación de la luz en diferentes estructuras ópticas y que no lo estaba desarrollando con todas las ganas y el rigor que requieren estas cosas, la conclusión es que había que hacer algo para parar ese ritmo de vida.

Esquema del proceso mental previo al parón mental que tuve que hacer: primero, la cabeza llena de ideas y de muchas más cosas, que son innecesarias. Obviamente, tu rendimiento es ineficiente, en ocasiones duermes bastante mal y el nivel a la hora de redactar va decreciendo rápidamente. Hasta que decides acabar con ese estado de ansiedad. Yo creo que hasta la lengua se me quedó como la de Lisa al gritar.


Así que eso decidí: parar en seco. Parar, reordenar, priorizar y comenzar desde cero y positivamente. Siempre es bueno mirar el lado bueno de las cosas, así que a ello me puse.

Para empezar, me tomé un día de descanso, sin hacer absolutamente nada. Tras él, comencé a reordenar todo el batiburrillo que tenía en mi cabeza y dando siempre prioridad a la tesis. Y cuando el resto de cosas que tenía previstas quedaron por debajo, comencé a eliminar las que no tenía sentido seguir pensando en ellas porque, a menos que fuera doctor, iba a ser imposible optar a ellas. Estoy hablando, obviamente, de futuras convocatorias de proyectos que puedan surgir. Así que ahora que ya tengo un poco más de tiempo libre, trataré de desempolvar el folio en cuestión, en el que apunté todo aquello, y a ver si puedo pensar un poco más en qué es lo que hago tras la tesis.

En mi caso y tras casi 2 meses de escritura, es cuando me puse en serio a acabarla. Tampoco era tan caótico lo que había estado escribiendo hasta entonces, sino que se podía profundizar un poco más y ordenarlo de otra manera. Así que finalicé el capítulo teórico, sí, pero propuse un nuevo orden más acorde con lo que estaba viendo que se podía hacer en ese momento. Los tutores, en vista de que podía ser factible y no iba a saturarlos demasiado (también hay que contar con el tiempo que tus tutores pueden dedicar a leerse todo el tocho que estás escribiendo), accedieron. Así que la tesis tiene ahora 7 capítulos, pero al menos está todo mucho más estructurado y poniendo teoría y práctica sobre lo mismo en cada capítulo, con lo cual se ve lo que se estima y se prueba con experimentos.

Además, por si quedaban dudas de cómo escribirla, en medio de todo esto me vinieron más propuestas: que si más congresos, que si más artículos, que si capítulos de libro, ayúdale a este o a la otra, puentes, acueductos, etc, etc. Lo quieras o no, la cosa se alarga un mes como mínimo. Pero no está mal en el fondo, ya que sigue entrando como currículo en tus publicaciones para la tesis o para la post-tesis. La cuestión es que te metes en todo y hay que ir haciendo cosas sobre la marcha… Cuesta un poquillo.

Hace no mucho me preguntaron cómo lo había hecho. La verdad es que comenzar a escribir la tesis es algo duro. Hay gente que dice que que es bueno hacer lo lógico, que es aquello de “ir escribiendo conforme te van saliendo cosas”. Va a ser que no (por no decir algo más fuerte). Tú vas haciendo tus investigaciones, te metes por campos que no sabes ni a dónde vas a llegar, tus tutores te meten por aquí y por allá, entre medio tú mismo te metes a hacer cosas a ver qué sale… Los artículos, si consigues publicarlos, no suelen ir secuenciados, sino que salen cuando se puede, y normalmente metes cosas de varias investigaciones juntas para explicar lo que ocurre. Al final, presentes la tesis por artículos o contando una historia, como ha sido mi caso, nunca acabas siguiendo un orden cronológico o ni siquiera el orden en el que tus contribuciones han sido publicadas. Tratas de buscar un hilo conductor que lo explique todo de la mejor manera posible. Y eso no tiene por qué ser justo lo que hayas hecho. Puedes hacer informes parciales en cada gran grupo de experimentos que haces, pero el resultado final no tiene por qué seguir ese orden. Por tanto, tened claro que cuando vais a escribir de veras la tesis va a ser al final, a menos que se sepa desde el principio lo que va a ocurrir o por dónde vais a tirar, cosa que no suele darse casi nunca.

Tengo también preparadas las tapas. Pretendemos que sea un libro tamaño DIN-A5 que se pueda meter en un maletín sin que llegue a ocupar el espacio de 200 folios. Como un cuaderno de trabajo tamaño cuartilla. No las voy a poner aquí, aunque ganas no me faltan, ya que aún no tenemos fecha de defensa. Cuando sepa qué día me toca pasar al “matadero” ya la publicaré por aquí o por las redes. De todas maneras, la ilusión y el nerviosismo de saber que cada vez está más cerca la fecha ya ha comenzado, así que en nada, tras un pequeño descanso en navidades, me pondré a preparar la presentación.

Actualmente estoy en pleno proceso de burocracia: eligiendo el tribunal, los revisores externos y pidiendo permisos, para que todo el mundo se dé por enterado de que voy a presentar. Va a ser una parte no menos tediosa, ya que andar detrás de la administración para que corra más de lo que de normal haría exige bastante paciencia y contención. Pero bueno, trataremos de llegar lo más rápida y eficientemente posible al destino.

No soy muy de dar lecciones, ya que cada uno/a somos como somos y hay gente que aguanta la presión mejor. Pero creo que una de las cosas que hace falta en esa época de redacción de una tesis es el ánimo. Por ello, he pensado en contaros un par de cosillas que pueden seros de utilidad a la hora de encararlo.

La primera es tomarlo con sin prisa pero sin pausa, con tranquilidad y teniendo claro el objetivo. Tener la mente descansada, abierta y dispuesta a desgranar cada frase que se te pueda ocurrir poner en TU libro. Los artículos o informes que has escrito durante la tesis ya contienen la información verdaderamente relevante de la misma. En el caso de que presentes la tesis por artículos, no pasa nada: se reordenan para que quede lo mejor posible y punto. Pero si lo haces contando una historia, se trata de ir encadenando los artículos con un hilo base conductor. Posiblemente, como ha sido en mi caso, tengas que seleccionar partes de varios artículos para poder ordenarlo todo mejor, de acuerdo a tu disposición final. Pero mientras los artículos estén reflejados, el resto no tendría que implicar hacer una investigación adicional. Hay que ingeniárselas para dejar los menores huecos posibles. Y aún y todo, los habrá…

Pero quizás, lo más importante en esta época es la positividad. Mira el lado bueno. Estás ayudando a generar conocimiento para la comunidad científica. Te ha costado Dios y ayuda sacarlo adelante. Incluso a veces estarás asqueado/a de escribir porque es la parte que menos te gusta. Pero incluso ahí te darás cuenta de que puedes seguir aprendiendo cosas para explicar lo que tienes entre manos mejor. Debes tener en cuenta que, en lo tuyo, eres de las personas que más sabe sobre ello, así que podrías dar una charla en condiciones y que la gente aprendiera de ti. Teniendo el objetivo claro y dando un poquito más todos los días, poco a poco irás haciendo el hábito e irás avanzando cada vez más. El caso es no decaer mentalmente. Alimentarse y dormir adecuadamente puede ser de utilidad, aunque ya sabemos que no es lo que normalmente estamos habituados a hacer.

Y libérate también, de vez en cuando, socialmente, ya que no todo es trabajo y trabajo. Acabarás, aún y todo, con el mono de sentarte delante de la pantalla de tu ordenador, pero eso se puede quitar volviendo poco a poco a un nivel normal de trabajo.

Símplemente ánimo, valor y al toro, que puedes hacerlo.

Un saludo, y no creo que tarde mucho en volver a escribir, ya que ahora estaré un poco más “libre”. En cualquier caso, si no lo hago antes de final de año, espero que no os empachéis mucho estos días y que paséis un buen comienzo de año. ¡¡Nos leemos en 2015!!

Digamos que este sería, a grandes rasgos, el resumen de la vida del doctorando en plena producción. Como nota graciosa, observad ese rincón de la nada. Si pincháis aquí o en el video de abajo veréis las razones por las cuales esto es así :P



P.D. Especialmente dedicado a aquellos/as que, como yo, han estado o están en ese proceso tan asqueroso de escritura de la tesis. Sabemos lo que se pasa, pero todo llega. Y luego, ¡a disfrutar!