domingo, 12 de octubre de 2014

5 razones a favor del trabajo multidisciplinar

Muchas veces se comenta que lo de trabajar en grupo es algo muy beneficioso para las empresas y hasta buenísimo para la salud. Los que estamos acostumbrados a lidiar en estas plazas, entendemos que es complicado el llegar a acuerdos con el resto de la gente, ya que no siempre los puntos de vista convergen hacia lo mismo. Pero aquí aplica aquello de “hablando se entiende la gente”. Y es que ya es complicado a veces tratar las cosas entre 2 personas… No digamos entre 5 o 10 :S

Personalmente, creo que la clave del éxito en un grupo de trabajo con gente interesada en diferentes ámbitos pero con un bien común es la confianza entre todos. Lo de que haya buen rollo es supletorio y desde luego que ayuda a llevar las cosas mejor. Pero un grupo donde cada miembro sepa lo que tiene que hacer y, en la medida de lo posible, lo haga en el tiempo establecido, es algo muy bueno para la convivencia en el grupo.

Por ello, y tras unos pocos años de experiencia, he querido resumir lo que para mí implica trabajar en un grupo multidisciplinar en 5 axiomas/palabras. Tranquilos, no pretendo dar aquí un curso de “coaching”. Ahora, por cierto, parece que están de moda, cuando lo primero que se le supone a un grupo es tener la capacidad de sumar y construir, no de amuermar y restar. Pero bueno, vamos al lío. Virtudes del trabajo multidisciplinar:

1. Aparición de ideas nuevas y decisiones más afianzadas (CALIDAD).
Muchas veces, tratas de empecinarse en una idea para llevarla a cabo. Inviertes horas y horas en algo que no te está dando resultados. De repente, aparece ese compañero/a con el cual os descargáis mutuamente las penas y te comenta: “Oye, había pensado que esto podías hacerlo de esta manera, porque bla, bla…”.

Al principio te sientes imbécil. ¿Cómo demonios no habías caído en eso? Y la cuestión ya no es que pruebes la nueva propuesta y que salga bien. Puede incluso que sea peor. Pero ya te abre la mente y puedes comenzar a pensar en otras alternativas con las que trabajar. En investigación, rara es la vez que no puedes aprovechar el consejo de un compañero para conseguir aunque sea un pequeño avance. Y la verdad es que se agradece bastante que te abran los ojos cuando estás atascado.


Además, teniendo en cuenta los diferentes puntos de vista de la gente, el grupo es capaz de extraer conclusiones que lleven a una solución mucho más compensada en todos los ámbitos. De nada sirve que uno vaya a las reuniones de grupo y suelte su rollo, si los demás le dicen que sí a todo. Si hay propuestas que sugerir, “hoy por ti y mañana por mí”, como se suele decir. Seguro que la solución que se propone es más consensuada y optimizada para el problema que se está planteando. Así que ¡vivan las tormentas de ideas y el acribillamiento mental a los expositores de las ideas!



2. Mayor involucración de cada uno de los miembros del grupo (COMPROMISO).
Lo que, en el lenguaje cotidiano, se conoce como “el pique”. Ves que los demás van poco a poco obteniendo resultados en sus tareas. No te puedes quedar atrás. Y creas. Y razonas más. Y consigues un buen avance. Pero quizás no es tanto como el resto esperaría. Entonces le das 50 vueltas más. En ocasiones te llevas el trabajo a la cama y te cuesta dormir porque no paras de razonar.

Hasta que un día, como si por arte de magia se tratara, te despiertas y das con una buena
solución. Siempre la hay, de hecho. Otra cosa es que salga antes o después. El día que eso ocurre, eres el héroe de la película. Lo consultas con tus superiores y lo dan por válido. ¡Es como si hubieras descubierto la rueda o la pólvora! Y ahí coges más motivación para seguir adelante, si cabe. Ahí es donde el grupo consigue su objetivo: eficiencia y que la gente curre con ganas. El proyecto va adelante sin problemas y tu compromiso con la causa es cada vez mayor.


3. Satisfacción de aportar tu granito de arena para un gran proyecto común. O sea, fomento de las fortalezas individuales (REALIZACIÓN PERSONAL).
Cada vez que eres capaz de trasladar resultados medianamente buenos fruto de tu trabajo, deberías de ser premiado. Has metido más horas que Caín en tu cometido. Sólo tú y alguno de tus compañeros en los cafés conocéis bien cómo lo estás sacando adelante. Pero el caso es que lo estás haciendo lo mejor que puedes, y el grupo te lo tiene en cuenta.

Ay... Cuando las cosas salen bien... :D


Esa sensación de “utilidad”, al menos, en la profesión ingeniera (y me niego a creer que en las demás no sea así), es muy gratificante personalmente. Eso hace que te involucres más con el grupo y que se cree un lazo con el cual poder disfrutar del trabajo todos. Seguro que las cosas salen cada vez mejor.




4. Compensación de las debilidades de los miembros (SOLIDARIDAD)
No todos valemos para todo... Los hay quienes podemos meter horas en un laboratorio por doquier (con buena música, eso sí), pero ni hablar de simulaciones. Los hay quienes se saben todos los programas de simulación que hay y los maneja de cine, de tal manera que son capaces de modelarte lo que haga falta y extraer datos muy interesantes para el fin común. Pero a la hora de ser unos manitas son, más bien, unos manazas. Los hay quienes venden muy bien el producto que se pretende sacar, pero no quieren oír hablar de lo anterior… De todo un poco.




      Esa compensación de habilidades hace que el todo (el grupo entero), obtenga beneficios antes y mejores, ya que cada uno cumple su rol, los demás aprenden de esa persona y todos persiguen el objetivo con la misma ilusión.




5. Desarrollo de relaciones interpersonales más fuertes (CONFIANZA)
Como ya he comentado al comienzo, la más importante para mí. Con el tiempo de trabajo se puede ver quién vale para ser un constante en su trabajo y llegar a tiempo; quién puede permitirse dejarse un poco para luego dar un salto cualitativo muy importante y acabar antes que todos; quién es más maula que otros para hacer determinadas tareas… El poder conocer qué hace bien cada miembro del grupo es crucial, ya que ahí se pueden delegar según qué responsabilidades.

Esto es algo que ya sabía de antemano, pero que incluso estando en el extranjero he podido comprobar. Aunque no sepas prácticamente nada de lo que tienes entre manos, hasta que te adecúes a ello, la gente confía en ti otras cosas. Y poco a poco te van dando cancha ahí donde te desenvuelves mejor. Hasta que te haces casi imprescindible en esa labor específica. Además, puesto que todo el mundo sabe de lo tuyo tras las sucesivas reuniones, parece que puedas ser demasiado generoso. Pero la verdad es que cualquier mínima consulta, por muy obvia que parezca, pasa por ti. Cuesta ganarse ese respeto, pero si vales para ello, normalmente suelen hacer caso a tu “palabra de Dios”.

Y bueno, por supuesto, se trata de una buena excusa para echar unas cañas o unos billares después del trabajo. Que nunca vienen mal ;) Así que ya sabéis. Sed un poco más sociales y trabajad en grupo siempre que podáis. Os hará bien.