miércoles, 24 de septiembre de 2014

De la cama al banco y vuelta

No, no se me ha ido la olla por completo con tanto escribir la tesis. Se trata de la traducción literal del último curso de verano al que he asistido, titulado “From Bed To Bench and Back”, organizado por la red transpirenaica Refbio. Esta asociación virtual engloba a centros de investigación e instituciones universitarias biomédicas/biológicas/bioquímicas situadas ambos lados de los pirineos.


Ante todo, es de justicia agradecer el esfuerzo de la organización a la hora de convocar a las 90 personas que asistimos, durante la semana pasada, a todas las jornadas. La UPNA puso la logística y el marco, usando para ello las instalaciones de la Facultad de Ciencias de la Salud (por cierto, medicina en la UPNA, YA). Navarrabiomed - Fundación Miguel Servet puso a lo mejorcito de su plantilla al frente de la gestión y comunicación del evento y a contar sus investigaciones. Y ahí estuvimos reunidos, gente de los diferentes centros que integran esta asociación, en comunidades como País Vasco, Navarra, La Rioja, Aragón y Cataluña, españolas, y las diferentes instituciones francesas y andorranas. Aglutinar 90 personas con la variedad temática existente y no bajando de 20-30 en casi ninguna de las sesiones, tiene su mérito.

Como siempre digo, la idea de juntar gente interesada en temas médicos e, incluso, el hecho de dejar que los ingenieros vayamos a ver cómo la biomedicina avanza, es bastante buena. Sin embargo, como siempre se suele decir entre nosotros en plan irónico, junta ingenieros con biólogos o bioquímicos, y tendrás una fiesta padre de comunicación ineficiente. Los ingenieros que llevamos un tiempo adaptándonos al lenguaje biológico, más o menos lo vamos superando. Pero el problema está en lo de siempre: encontrar puntos de encuentro y rebajar el nivel técnico lo suficiente como para que se entienda todo un mínimo. Algo hubo de esto, a mi modo de ver. Pero quizás no lo suficiente. El programa era bastante interesante, pero quizás eché de menos la aportación de la tecnología a todos los experimentos biomédicos que realizaban. Es la segunda escuela de verano que se hace sobre esto. Demos tiempo al tiempo.

La temática, como he comentado, bastante variada. Gestión de innovación y presentación de proyectos cooperativos con posibles transferencias. Ingeniería biomédica y nuevas técnicas en disciplinas clave como cardiología, neurología, envejecimiento y cronicidad. Lo nuevo en tecnologías “-ómicas” y la gestión de los biobancos. Saqué algunas cosillas interesantes para poder tenerlas en cuenta en mis futuras investigaciones, pero aquí únicamente me centraré en la parte de ingeniería biomédica, ya que es la que nos interesa.
             
          Lo primero de todo, datos. Las cifras que mueven el negocio de la ingeniería biomédica. Por fin datos actualizados. Se estima que el dinero que se mueve en el mercado de la ingeniería biomédica es de 200.000M€ y creciendo al 4%. O sea, que se trata de un sector en alza. En datos de 2012 y 2013, Estados Unidos cuenta con 408.200 trabajos relacionados con la ingeniería biomédica, mientras que en Europa hay 575.000 trabajos dedicados a ello. Esto quiere decir que en Europa hay bastante más de lo que se piensa, siempre y cuando se busque bien. En España, los números son un poco más antiguos (de 2010), pero suponiendo que se mantengan, como mínimo, tenemos 1.200 compañías con 32.000 trabajos asociados. La comunidad catalana se lleva la palma, con 300 compañías dando 15.000 trabajos, pero también tenemos posibilidades en Madrid y País Vasco, principalmente. Navarra, Aragón y Valencia van en segundo puesto y Andalucía y Canarias en tercero, pero ya más lejos.
               
          Las principales áreas de investigación/trabajo son: instrumentación y dispositivos, biomecánica y e-salud o gestión electrónica de los pacientes, por delante de procesado de señal e imagen médicas y radiología. Aparentemente todo bien, pero hay un pequeño hándicap, y es que, a pesar de las expectativas de crecimiento que se predicen para el sector, investigación (universidad) y empresa no están unidas. Y yo añado algo más, y es que no están unidas de acuerdo a los criterios que demanda la profesión médica. Es decir, que las necesidades médicas son las que son, pero ni universidad ni empresa parecen converger hacia esas necesidades. Como consecuencia de ello, la idea es que no se evoluciona más en el sector porque no está todo encaminado hacia lo que realmente necesita la sanidad. Concretamente, hay un exceso de investigación en biomedicina/biotecnología, pero apenas hay fomento de ingeniería biomédica. Muchos fármacos, mucho uso de virus o bacterias para modificar ADNs y genéticas adecuadas para terapias… Pero poca apuesta por la ingeniería y por el aprovechamiento de la tecnología real, es decir, cacharros, dispositivos, etc, para mejorar las capacidades y prestaciones de los hospitales. En mi opinión, esto es lo que realmente hace falta en el día a día para solucionar los problemas del sistema sanitario. Está bien el avance en biomedicina, pero falta esa contribución que, además, ayude a hacer más eficiente el sistema.

Fila superior: Equipo multivariable para medir las constantes vitales. Especial para UVIs; medidas a tener en cuenta para diseñar prótesis o modelos mecánicos de movimiento; Ejemplo de historial médico digital. Fila inferior: radiografía de muñecas, cardiogramas y biosensores, un tipo de instrumentos bastente a tener en cuenta para el futuro.

Los principales retos, según los que saben de esto, son el aumento del tamaño de las empresas, la diversificación del negocio y el emprendimiento. Todo el mundo dice que hay que emprender. Sin embargo, nadie se lanza a ello. En caso de que las circunstancias sean tan favorables, ¿por qué nadie emprende?

-          Miedo a perder un capital y no a tener una experiencia. – se oyó por ahí.

Como para no. En un contexto en el que las ayudas priman por su ausencia, al igual que la desinformación, en lo que menos está pensando la gente es en perder su propio dinero. Recordemos que para emprender hay que estar dispuesto a poner del patrimonio de uno. Me río de la experiencia si con eso consigo salvar un dinero que me permita tirar a final de mes. La cosa no es tan fácil, señores. Hay que estar seguros de que las ideas pueden tener calado y demanda. Para eso hace falta un plan de viabilidad y ciertas garantías. Y eso también cuesta dinero. Así que sí, uno puede tener unas ideas perfectas, pero si no es capaz de ponerlo en práctica porque si no acaba durmiendo debajo de un puente, no se va a arriesgar a nada de eso.

Pero además yo creo que la cosa va más allá. En este, nuestro país, la forma de ver la investigación está muy centrada en publicar y no tanto en sacar algo verdaderamente útil. Las propias empresas no apuestan por ello. Y el gobierno menos, ya que se considera un “insulto”. Y además es una pescadilla que se muerde la cola, porque si uno no lo fomenta, las otras no se lanzan por miedo a perder. Así que así estaremos hasta que, quizás las urnas, digan algo. Sin embargo, al menos en ingeniería biomédica, la investigación debería de estar enfocada hacia la utilidad y, lo que vaya “sobrando” de ahí, irlo publicando. Ambas, biomedicina e ingeniería biomédica, deben coexistir. Pero que coexistan. Y que todo se dirija hacia el objetivo de mejorar las prestaciones del sistema de salud.

         Fusionando la empresa y la investigación al servicio de la medicina, es como creo que podrían funcionar las cosas. Afortunadamente, durante las ponencias pudimos escuchar, en voz de los empresarios, casos en los que se han "usado" a estudiantes de ingeniería para hablar con la empresa y salir a visitar médicos, ver sus necesidades y tratar de solucionarlas. Un caso en concreto permitió ahorrar una porrada de dinero a la empresa, a la hora de proveer al hospital de un producto. Tener la sensación de haber hecho un servicio a la comunidad o saber que tu trabajo ha servido para algo útil en una empresa o en un hospital es muy grande para un ingeniero. Estamos para dar servicios y facilitar las cosas en base a nuestros conocimientos. Unos y otros: ¡¡Aprovéchennos!! Estoy seguro de que hay puntos de convergencia, pero que no se hacen por una especie de sensación de "pérdida de tiempo". Bajo mi punto de vista, el tiempo se pierde no incentivando la comunicación entre todos, para ver lo que se puede sacar adelante.

Y finalmente, una curiosidad. Tuvimos la oportunidad de visitar el Centro de Investigación Biomédica, situado cerca del complejo hospitalario de Navarra. Me sorprendió e incluso me indignó ver lo desangelado que se encuentra un edificio de investigación dependiente del ente público. Un edificio en el que, inicialmente, se pusieron unas expectativas muy prometedoras, pero que se ha quedado en nada o se está llenando vagamente. Es considerable la investigación que se está realizando ahí, pero se trata de un centro que tendría que estar a pleno rendimiento, produciendo conocimiento en (bio)medicina, como se está haciendo hasta ahora. Pero también en tecnologías que puedan ayudar a los médicos a curar pacientes.


Vistas exterior e interior del llamado Centro de Investigación Biomédica. Muy bonito y sofisticado, pero con grandes deficiencias en su interior en cuanto a valor generado.

En la siguiente entrada hablaré de cómo se está fomentando el sector biomédico en nuestra comunidad, en comparación con las necesidades existentes en el sector. Para que veamos si realmente se fomenta el desarrollo en ingeniería biomédica o nos quedamos en lo meramente circunstancial.



lunes, 8 de septiembre de 2014

El futuro de la medicina

Sin duda, esto es un esfuerzo titánico, puesto que, como ingeniero, creo que no tengo el bagaje suficiente como para decir lo que viene o no viene en el futuro. Pero quizás por eso, precisamente, creo que me puedo aventurar en lo que me gustaría que fuera, ya que tras ver y consultar todo tipo de documentos, puedo hacerme una idea general de por dónde van a ir las cosas. Intentaré explicarme.

Por supuesto, la idea que con esta entrada persigo viene con una suposición que, a día de hoy, es prácticamente imposible de creer. Y es que voy a suponer que el gobierno de turno, lo primero, ya no es de turno (entiéndase la ironía) y, lo segundo, apostará, entre otras cosas, por el fomento de la sanidad, como uno de los pilares que sustentan el bienestar de la sociedad. Y con esto no quiero decir ni más ni menos que lo obvio: se podrá montar un sistema de sanidad público/privada eficiente y a la altura de las circunstancias.

Por decirlo esquemáticamente, creo que el futuro de la medicina pasará, a grandes rasgos, por 6 elementos:

  1. El hospital inteligente.
  2. Más especialidades y una atención primaria que fomenta el autocuidado de los pacientes y atiende la cronicidad.
  3. Mejora de las técnicas y del éxito de los trasplantes.
  4. Ingeniería biomédica.
  5. Investigación y más investigación.
  6. Asistencia sociosanitaria.
  
Está muy bien mirar por el confort y hacer que el paciente esté
a gusto en el hospital, pero no dejemos de lado la funcionalidad.
En primer lugar, el hospital inteligente. Nada de papeleos masivos. Nada de archivadores ni carpetas inflamables guardados en los bajos del edificio. Nada de listas de espera “petadas” de gente. Nada de saturación de urgencias. Más bien todo controlado electrónicamente: historiales clínicos electrónicos actualizados, conexiones entre hospitales 100% aseguradas y trazabilidad de productos y pacientes. Sistemas de alarmas y de comunicaciones instantáneas y en perfecto funcionamiento. Acondicionamiento de los hospitales como si fueran prácticamente hoteles, ya que el paciente debe sentirse a gusto en su estancia (cuanto mejor se encuentre, mejor para saberse recuperado). Y, añadido a todo esto, funcionalidad. Es bonito ver que un hospital tiene un diseño vanguardista, sí. Pero es mucho mejor saber que el funcionamiento en su interior es de calidad y que los pacientes salen satisfechos de su estancia y de cómo se les ha tratado, por muy complicada que pueda ser su situación en el momento de entrar. Los nuevos hospitales de Toledo y Orense son un ejemplo de lo que se pretende realizar en un complejo de estas dimensiones. Verlo aquí y aquí.

La segunda es una cuestión que a día de hoy cuesta implantar en la sociedad, porque creo que no hay un sentido común sobre para qué está destinada cada cosa. Todos los días hay resfriados, borracheras, cortes poco profundos, indigestiones… Hay períodos de vacunación establecidos, screenings de todo tipo (más preventivos que terapéuticos). Hay análisis rutinarios que se hacen sin ningún problema… Y todo se puede hacer desde el centro de atención primaria más cercano. Que conste que yo soy el primero que, ante unos síntomas que no he tenido hasta el momento, prefiero ir a urgencias directamente. Pero luego vas a urgencias y te encuentras con el cartel de: “se atenderá por urgencia, no por turno”.

Si, vale, tu dolor de estómago es urgente y a veces te ves rogando para que te atiendan. Pero cuando en ese momento ves pasar a alguien con el cuerpo destrozado o a quien la sangre le sale a borbotones del tortazo que se ha pegado, como me ha pasado a mí… Bueno, pues te planteas ciertas cosas. Está claro que no es comparable la situación, pero también está claro que si eres una persona sana, te cuidas y de repente te duele el estómago, pues igual es una indigestión o aires que se te han quedado atascados, y no una úlcera que te va a dejar en cama durante meses. A una mala, te harán un lavado de estómago o te harán evacuar todo, pero no te van a abrir en canal o, al menos, no de primeras, porque al pre-diagnosticarte en la entrada van a ver que no es tan urgente. No seamos hipocondríacos…

A lo que voy con esto es que, y esto parece que será la tendencia futura, todo aquello que no precise de una cirugía medianamente complicada, se trasladará a los centros de atención primaria. Porque es ahí donde se trata la mayoría de la cronicidad y los episodios de empeoramiento de salud menores. Por su parte, en los hospitales estarán para las cosas mayores. Enfermedades neurodegenerativas, cardiovasculares, operaciones arriesgadas, pruebas con equipamiento costoso, cirugías, terapias agresivas, etc, etc. Se supone que los hospitales disponen de la tecnología más avanzada para poder encarar enfermedades o condiciones de mayor importancia o urgencia, con lo que lo lógico es que vayan avanzando en ese sentido.

Y finalizando con esta parte, creo que tenemos que mentalizarnos de que los futuros mayores, queramos o no, tendremos que sobrellevar nuestros achaques de forma autónoma, porque probablemente sea algo que vayamos a arrastrar de por vida y a lo que deberemos de hacer frente de la forma más sana y consciente posible. Nos haremos nuestros análisis correspondientes, pero lo normal es que todo vaya normal dentro de la vejez de cada uno/a, con lo que habrá que aprender a hacerse la vida más sencilla dentro de nuestra situación. Aquí tenéis un enlace a un documental de RTVE sobre el autocuidado de pacientes que han sufrido y se les ha operado del corazón.

El tercer punto para mí es uno de los más importantes. Los trasplantes. Biología llama a biología. El cuerpo humano está diseñado para albergar moléculas y órganos biológicos, no máquinas. Habría que tener cuidado con los posibles rechazos, como ahora se hace. En este sentido, habría que plantearse bajar las defensas de los pacientes afectados. Pero es algo que, a día de hoy se ha hecho, se sigue haciendo y está dando un alto grado de supervivencia.

Aquí también, a día de hoy, encontramos la polémica de las células madre. Las células madre son células inmaduras que aún no se han diferenciado y que se encuentran en determinados órganos (principalmente huesos y cordones umbilicales). La clave de un tratamiento basado en células madre es que, implantando una cierta cantidad de estas células en la zona afectada, recibirán los estímulos suficientes para evolucionar hacia un determinado tipo de células específicas, ayudando a reparar aquello que se haya dañado. Además, puesto que estaríamos sustituyendo células del propio paciente, la compatibilidad sería total, con lo que no habría problemas con los rechazos. La teoría es muy bonita, pero, como siempre, hay controversia con este tema, porque todo lo que existe a día de hoy es experimental y no hay prueba de que se haya obtenido un 100% de efectividad. Aquí os paso un par de vídeos relacionados con la funcionalidad y la efectividad de experimentos con células madre.


         Apoyando a cualquiera de las dos ideas anteriores se situaría la ingeniería biomédica. Tenemos que asumir que la ingeniería está para apoyar a la medicina. Los profesionales de la salud siempre optarán por soluciones biológicas antes que poner un cacharro que pueda, en cierta manera, “hacer las veces de”, pero que no acaba de ser todo lo biocompatible que se desearía y hay que estarlo cambiando cada cierto tiempo. No obstante, seguimos siendo el sustento entre el tener que renunciar a curar al paciente o tratar de recuperarlo de alguna manera. Por ello es nuestro deber intentar estar a la orden del día en tecnologías que mejoren la calidad de vida de las personas con alguna afección. Y todo ello, tanto a nivel funcional (por ejemplo, ayudando a recuperar la movilidad en algún órgano) como diagnóstico, es decir, mejorando las tecnologías actuales para detectar mínimos cambios que lleven a actuar más rápido.

Por supuesto, y ni qué decir tiene, fomentar la investigación. Poco o nada se va a hacer con la ELA si nos echamos el cubo de agua encima pero no fomentamos su investigación a través de la inversión. Y además, si se supone que la salud es lo primero… ¿Qué tal si cualquier tratamiento que haya sido exitoso lo pasamos al público a coste reducido? ¿Qué tal si consideramos la investigación como algo necesario y no secundario? Creo que ya va siendo hora de apostar por un sector que puede conseguir sacar el país adelante.

Y finalmente, pero no menos importante, la asistencia sociosanitaria. El sistema sanitario no puede entenderse sin un apoyo muy importante del personal de atención a la dependencia y de la integración social. Se necesita de profesionales que aúnen las necesidades sociales con la medicina. Es necesario integrar, en la medida de lo posible a todo aquel que, por cuestiones de salud, no esté socialmente reconocido. Aquí en Navarra, el CREENA, el Centro San José, La Clínica Padre Menni, Tasubinsa,… Ejemplos de compromiso e intento de integración de los que no disfrutan de una salud medianamente decente y que, a buen seguro, en el futuro serán cruciales para seguir con esa labor.

Bueno, pues he aquí mi impresión sobre el futuro de la medicina. Por supuesto que podrá haber más actores implicados en esta función. Me he limitado a analizar los que creo que pueden ser básicos para el devenir de los tiempos, pero si alguien tiene más que aportar, por supuesto, bienvenido sea.

Por cierto, comienza el curso 2014 – 2015. Ánimo para todos/as, valor y ¡al toro! Vuelve la “normalidad” a la vida laboral.