lunes, 8 de septiembre de 2014

El futuro de la medicina

Sin duda, esto es un esfuerzo titánico, puesto que, como ingeniero, creo que no tengo el bagaje suficiente como para decir lo que viene o no viene en el futuro. Pero quizás por eso, precisamente, creo que me puedo aventurar en lo que me gustaría que fuera, ya que tras ver y consultar todo tipo de documentos, puedo hacerme una idea general de por dónde van a ir las cosas. Intentaré explicarme.

Por supuesto, la idea que con esta entrada persigo viene con una suposición que, a día de hoy, es prácticamente imposible de creer. Y es que voy a suponer que el gobierno de turno, lo primero, ya no es de turno (entiéndase la ironía) y, lo segundo, apostará, entre otras cosas, por el fomento de la sanidad, como uno de los pilares que sustentan el bienestar de la sociedad. Y con esto no quiero decir ni más ni menos que lo obvio: se podrá montar un sistema de sanidad público/privada eficiente y a la altura de las circunstancias.

Por decirlo esquemáticamente, creo que el futuro de la medicina pasará, a grandes rasgos, por 6 elementos:

  1. El hospital inteligente.
  2. Más especialidades y una atención primaria que fomenta el autocuidado de los pacientes y atiende la cronicidad.
  3. Mejora de las técnicas y del éxito de los trasplantes.
  4. Ingeniería biomédica.
  5. Investigación y más investigación.
  6. Asistencia sociosanitaria.
  
Está muy bien mirar por el confort y hacer que el paciente esté
a gusto en el hospital, pero no dejemos de lado la funcionalidad.
En primer lugar, el hospital inteligente. Nada de papeleos masivos. Nada de archivadores ni carpetas inflamables guardados en los bajos del edificio. Nada de listas de espera “petadas” de gente. Nada de saturación de urgencias. Más bien todo controlado electrónicamente: historiales clínicos electrónicos actualizados, conexiones entre hospitales 100% aseguradas y trazabilidad de productos y pacientes. Sistemas de alarmas y de comunicaciones instantáneas y en perfecto funcionamiento. Acondicionamiento de los hospitales como si fueran prácticamente hoteles, ya que el paciente debe sentirse a gusto en su estancia (cuanto mejor se encuentre, mejor para saberse recuperado). Y, añadido a todo esto, funcionalidad. Es bonito ver que un hospital tiene un diseño vanguardista, sí. Pero es mucho mejor saber que el funcionamiento en su interior es de calidad y que los pacientes salen satisfechos de su estancia y de cómo se les ha tratado, por muy complicada que pueda ser su situación en el momento de entrar. Los nuevos hospitales de Toledo y Orense son un ejemplo de lo que se pretende realizar en un complejo de estas dimensiones. Verlo aquí y aquí.

La segunda es una cuestión que a día de hoy cuesta implantar en la sociedad, porque creo que no hay un sentido común sobre para qué está destinada cada cosa. Todos los días hay resfriados, borracheras, cortes poco profundos, indigestiones… Hay períodos de vacunación establecidos, screenings de todo tipo (más preventivos que terapéuticos). Hay análisis rutinarios que se hacen sin ningún problema… Y todo se puede hacer desde el centro de atención primaria más cercano. Que conste que yo soy el primero que, ante unos síntomas que no he tenido hasta el momento, prefiero ir a urgencias directamente. Pero luego vas a urgencias y te encuentras con el cartel de: “se atenderá por urgencia, no por turno”.

Si, vale, tu dolor de estómago es urgente y a veces te ves rogando para que te atiendan. Pero cuando en ese momento ves pasar a alguien con el cuerpo destrozado o a quien la sangre le sale a borbotones del tortazo que se ha pegado, como me ha pasado a mí… Bueno, pues te planteas ciertas cosas. Está claro que no es comparable la situación, pero también está claro que si eres una persona sana, te cuidas y de repente te duele el estómago, pues igual es una indigestión o aires que se te han quedado atascados, y no una úlcera que te va a dejar en cama durante meses. A una mala, te harán un lavado de estómago o te harán evacuar todo, pero no te van a abrir en canal o, al menos, no de primeras, porque al pre-diagnosticarte en la entrada van a ver que no es tan urgente. No seamos hipocondríacos…

A lo que voy con esto es que, y esto parece que será la tendencia futura, todo aquello que no precise de una cirugía medianamente complicada, se trasladará a los centros de atención primaria. Porque es ahí donde se trata la mayoría de la cronicidad y los episodios de empeoramiento de salud menores. Por su parte, en los hospitales estarán para las cosas mayores. Enfermedades neurodegenerativas, cardiovasculares, operaciones arriesgadas, pruebas con equipamiento costoso, cirugías, terapias agresivas, etc, etc. Se supone que los hospitales disponen de la tecnología más avanzada para poder encarar enfermedades o condiciones de mayor importancia o urgencia, con lo que lo lógico es que vayan avanzando en ese sentido.

Y finalizando con esta parte, creo que tenemos que mentalizarnos de que los futuros mayores, queramos o no, tendremos que sobrellevar nuestros achaques de forma autónoma, porque probablemente sea algo que vayamos a arrastrar de por vida y a lo que deberemos de hacer frente de la forma más sana y consciente posible. Nos haremos nuestros análisis correspondientes, pero lo normal es que todo vaya normal dentro de la vejez de cada uno/a, con lo que habrá que aprender a hacerse la vida más sencilla dentro de nuestra situación. Aquí tenéis un enlace a un documental de RTVE sobre el autocuidado de pacientes que han sufrido y se les ha operado del corazón.

El tercer punto para mí es uno de los más importantes. Los trasplantes. Biología llama a biología. El cuerpo humano está diseñado para albergar moléculas y órganos biológicos, no máquinas. Habría que tener cuidado con los posibles rechazos, como ahora se hace. En este sentido, habría que plantearse bajar las defensas de los pacientes afectados. Pero es algo que, a día de hoy se ha hecho, se sigue haciendo y está dando un alto grado de supervivencia.

Aquí también, a día de hoy, encontramos la polémica de las células madre. Las células madre son células inmaduras que aún no se han diferenciado y que se encuentran en determinados órganos (principalmente huesos y cordones umbilicales). La clave de un tratamiento basado en células madre es que, implantando una cierta cantidad de estas células en la zona afectada, recibirán los estímulos suficientes para evolucionar hacia un determinado tipo de células específicas, ayudando a reparar aquello que se haya dañado. Además, puesto que estaríamos sustituyendo células del propio paciente, la compatibilidad sería total, con lo que no habría problemas con los rechazos. La teoría es muy bonita, pero, como siempre, hay controversia con este tema, porque todo lo que existe a día de hoy es experimental y no hay prueba de que se haya obtenido un 100% de efectividad. Aquí os paso un par de vídeos relacionados con la funcionalidad y la efectividad de experimentos con células madre.


         Apoyando a cualquiera de las dos ideas anteriores se situaría la ingeniería biomédica. Tenemos que asumir que la ingeniería está para apoyar a la medicina. Los profesionales de la salud siempre optarán por soluciones biológicas antes que poner un cacharro que pueda, en cierta manera, “hacer las veces de”, pero que no acaba de ser todo lo biocompatible que se desearía y hay que estarlo cambiando cada cierto tiempo. No obstante, seguimos siendo el sustento entre el tener que renunciar a curar al paciente o tratar de recuperarlo de alguna manera. Por ello es nuestro deber intentar estar a la orden del día en tecnologías que mejoren la calidad de vida de las personas con alguna afección. Y todo ello, tanto a nivel funcional (por ejemplo, ayudando a recuperar la movilidad en algún órgano) como diagnóstico, es decir, mejorando las tecnologías actuales para detectar mínimos cambios que lleven a actuar más rápido.

Por supuesto, y ni qué decir tiene, fomentar la investigación. Poco o nada se va a hacer con la ELA si nos echamos el cubo de agua encima pero no fomentamos su investigación a través de la inversión. Y además, si se supone que la salud es lo primero… ¿Qué tal si cualquier tratamiento que haya sido exitoso lo pasamos al público a coste reducido? ¿Qué tal si consideramos la investigación como algo necesario y no secundario? Creo que ya va siendo hora de apostar por un sector que puede conseguir sacar el país adelante.

Y finalmente, pero no menos importante, la asistencia sociosanitaria. El sistema sanitario no puede entenderse sin un apoyo muy importante del personal de atención a la dependencia y de la integración social. Se necesita de profesionales que aúnen las necesidades sociales con la medicina. Es necesario integrar, en la medida de lo posible a todo aquel que, por cuestiones de salud, no esté socialmente reconocido. Aquí en Navarra, el CREENA, el Centro San José, La Clínica Padre Menni, Tasubinsa,… Ejemplos de compromiso e intento de integración de los que no disfrutan de una salud medianamente decente y que, a buen seguro, en el futuro serán cruciales para seguir con esa labor.

Bueno, pues he aquí mi impresión sobre el futuro de la medicina. Por supuesto que podrá haber más actores implicados en esta función. Me he limitado a analizar los que creo que pueden ser básicos para el devenir de los tiempos, pero si alguien tiene más que aportar, por supuesto, bienvenido sea.

Por cierto, comienza el curso 2014 – 2015. Ánimo para todos/as, valor y ¡al toro! Vuelve la “normalidad” a la vida laboral.