domingo, 20 de abril de 2014

El “Boloniazo” por fin reconoce lo obvio

Esta vez voy a cambiar ligeramente el discurso para dar una de las pocas enhorabuenas que hay que dar a las mentes pensantes que asesoran a nuestros gobernantes respecto a un tema que venía siendo polémica hasta ahora, por motivos más que obvios, pero que parece ser que ahora se recula.

Me explico. Desde la entrada del Plan Bolonia, se fueron modificando las diferentes legislaciones para adaptar los planes de estudios de las carreras. El objetivo de esto era sincronizar los estudios con Europa, de manera que, en toda la unión, obtener el título universitario fuera igual en todos los países. En mi opinión, esto suena bastante bien, de no ser porque lo que escondía semejante decoración era un lastre para nuestro sistema educativo. Y me voy a mojar en esto.
Qué raro… Francia, Alemania y Reino Unido comandando la propuesta de Bolonia… Curiosamente 3 de los países que más ingeniería española están demandando últimamente porque sus ingenieros no son competentes. ¿Bajada de pantalones del resto de europeos?

Antes del “Boloniazo”, podías salir de la universidad como ingeniero técnico o como ingeniero superior. Es decir, podías optar por estudiar 3 años (en principio) de una carrera más especializada, con la cual poder optar a trabajos relacionados con esa especialidad, o tardar 5 años (en principio) en estudiar algo más general que luego pudiera abrirte las puertas a la especificidad en lo que tú querías. Si tras tus estudios querías hacer un doctorado, se entendía que desde la carrera superior podrías acceder sin más que haciendo unos cursos complementarios (antiguos DEA) para especificarte en tu área de estudio. Si lo hacías desde la técnica, tenías que aumentar el número de horas de cursos o incluso pasar a la superior previamente, ya que durante tu carrera no habías tocado todos los temas que se te podían pedir en el doctorado. Hasta aquí, algo, bajo mi punto de vista, lógico.

Imagen de Simple Lógica en 2009



En los albores de la imposición del “Boloniazo” (2009), cuando nadie tenía ni idea de la que se venía encima, todo doctorando estaba obligado a cursar al menos 60 créditos de los raros denominados ECTSs de un máster (eso sí, al menos podía entrar en el período de formación de la tesis) y todo ingeniero técnico estaba obligado a cursar 120. Pese a que se comenzaba a pedir un poquito más de nivel y de desembolso, la cosa podía ser más o menos llevadera y seguía siendo lógico.




Tras la imposición del “Boloniazo”, bajo mi punto de vista, todo se vino abajo. Conversaciones mantenidas con el profesorado de la universidad confirmaban que la calidad de los estudiantes que entraban en primer año estaba decreciendo con el paso de los años. A día de hoy, se preguntan qué demonios se les enseña por debajo, ya que muchos conceptos básicos para aprobar una asignatura tienen que ser explicados con pelos y señales, o de lo contrario la gente no es capaz de seguir la clase. Lamentable, porque eso quiere decir que el gobierno, sea quien sea quien esté, no está haciendo nada por paliar esta situación, aunque no es el tema central de mi entrada de hoy.

El “Boloniazo” hizo desaparecer las carreras técnicas y superiores, aunándolas en carreras de 4 años (en principio). Tras ello, si querías optar a la especialización, tendrías que cursar (pagar) un máster. Y si luego, además, querías estudiar (pagar) un doctorado, te rebajaban el límite de años para hacerlo (de 4 pasaron a ser 3).

-      Y cállate, que va a ser mejor para ti, y “pagandito que es gerundio”.


Consecuencias: Los planes de estudio de las carreras superiores se tuvieron que comprimir o incluso recortar/eliminar cosas, para que cupieran en la nueva norma. Cada ingeniería superior se subdividió en varias carreras más específicas. O sea que, por hacer un símil, no se pretendía formar gente que supiera los pasos que hay que realizar para conseguir un coche, sino que se trataba de tener especialistas en carrocería, especialistas en ruedas, en tornillos, en motores, etc, etc. Es decir, una atomización del conocimiento. No es malo, si tratamos de verlo como una posibilidad de profundización en el tema estudiado. Pero ni se te ocurra preguntarle a un especialista en carrocería cuál es el siguiente paso o el anterior, porque no tendrá ni idea.


Eso respecto a la carrera, que ya no es carrera, sino grado. Pero claro, puesto que hubo cosas de las ingenierías superiores que no se podían meter con calzador en los 4 años de grado, pasaron a formar parte del máster. O sea que, si uno quiere optar hoy en día a tener unos estudios comparables a los que se tenían antes, tiene que, porque así lo manda la ley, pagar sus 4 años de grado más otros dos de máster (a precio de máster, o sea, el doble por crédito). En definitiva, mínimo 6 años de estudio (no 3 o 5, como antes) y pagando más que lo que antes se pagaba. Y ya no digamos tras la subida de tasas en la universidad.

La bomba llegó cuando se equiparó una licenciatura superior a un grado. Como consecuencia de ello, las empresas no te reconocían tus años de esfuerzo, y preferían a un graduado a un licenciado, simplemente porque el gobierno no hacía por oficializar las cosas. Gente competente hizo por que esto fuera abolido sí o sí.

La cuestión es que, si querías optar al doctorado, hasta ahora Bolonia imponía que tenías que regirte por las nuevas normas para acceder a él. O sea, que una persona que se había pegado mínimo 5 años estudiando con conocimientos prácticamente similares (así se está comprobando) a lo que se adquiere en los másteres actuales, debía de seguir estudiando lo mismo durante 2 años más para poder optar a hacer carrera investigadora.


      No trato de criticar si se da más o menos materia. Faltaría más que teniendo más tiempo de estudio, no se diera más materia que antes. Aunque creo que me puedo permitir decir que, con poco más, los de antes podríamos llegar a los actuales másteres. La cuestión es que antes, si estudiabas los 5 años, se consideraba que para acceder al doctorado sólo tenías que complementar tus estudios durante unos meses. ¿Y ahora tienes que seguir estudiando dos años y, por tanto, pagando por doquier, para lo mismo? Me parece un poco sangrante e injusto. Creo.

Afortunadamente, por fin tras 3-4 años de imposición, parece que lo han reconocido. Lástima que, por medio, se haya despilfarrado el dinero de tanta gente que podía haber accedido al doctorado en su momento y que no pudo hacerlo porque la maldita ley se lo impedía, a sabiendas de que se estaba legislando mal.

Aún recuerdo cuando los doctorandos asistimos a una charla del por entonces vicerretor de investigación de la UPNA. La respuesta a esta misma cuestión, hecha, por cierto, por una de mis actuales compañeras, fue que no había distinciones y que se preveía que grado y carrera computaran igual en cuanto a créditos cursados. Los rumores de la gente se oían por lo bajini, obviamente.

Espero, por cierto, que no apliquen el “Boloniazo” a medicina, por ejemplo, en un arrebato de igualar las cosas. ¿Os imagináis, queridos médicos, que todo lo que tenéis que aprender en 6 años más lo que viene después, lo tuviérais que aprender en 4? ¿O que la medicina fuera atomizada en las tropecientasmil especialidades que tenéis? El paciente, ¿debería de ir al médico de cabecera o a quién podría acudir? Supuestamente nadie sería genérico, con lo que igual si te duele la cabeza debido a un trombo nacido en una arteria, te operaban del cerebro cuando la causa real está en cardiología. No quiero ni pensarlo… Bueno, pues he aquí los primeros informes

En fin, creo que queda clara mi posición respecto al Plan Bolonia. Como siempre, nada es absoluto. Si alguien considera que tiene razones para rebatirme, con gusto lo asumiré y discutiré. Estoy a favor de la mejora de lo existente, pero no de algo que considero un retroceso en la forma de formar (valga la redundancia) a nuestros futuros universitarios. Espero que esto que se ha puesto en marcha, sea refrendado por todas las universidades. Tardía pero justa, la nueva norma que se plantea.

Más información sobre el tema en los siguientes enlaces:

-      Blog del profesor José Emilio Palomero Pescador, de la UZ, del que he extraído la buena nueva.

-      Sobre las bonanzas del Plan Bolonia.

-      La televisión del Estado. Objetividad pura.

-      20 minutos.