miércoles, 31 de diciembre de 2014

Al escribir tu tesis: constancia y positividad

Durante los últimos 4 meses y medio, he dedicado el 90% del tiempo de trabajo a escribir el que va a ser mi libro oficial sobre las investigaciones que he realizado en mi tesis a lo largo de los últimos 4 años. Es por eso que, antes de nada, me gustaría pedir disculpas si no he podido mantener un ritmo de publicación de entradas suficientemente alto. Espero, con el nuevo año, poder dedicarme a esta afición con más frecuencia.

Pero bueno, ya está. Llegó la hora de la liberación. Comencé allá por agosto a escribir estas 169 páginas. Tuvimos una reunión con mis tutores en la que establecimos qué era lo que más había que hacer énfasis en la tesis y cuáles serían los títulos y epígrafes. Una primera versión del índice fue de 5 capítulos: introducción, un capítulo dedicado a la nanotecnología y a las bonanzas de depositar películas delgadas sobre las superficies, aspectos teóricos, aspectos prácticos y conclusiones y líneas futuras. Además, puesto que el objetivo era hacerlo lo más rápido posible para que pudiera llegar a las convocatorias de las becas post-doctorales, la idea era ir a 2 semanas por capítulo. De esta manera, la tesis quedaría escrita en, prácticamente, dos meses y medio o tres meses, y podría defenderla como regalo de navidades o de reyes en el peor de los casos. En definitiva, que de haberlo hecho así, quizás sería doctor a día de hoy o, más bien, estaría en el camino. Lo de poder optar a las post-doctorales… Me da que hubiera sido complicado, sabiendo que la convocatoria salió, como era de esperar, a comienzos de diciembre, y todo lo que ha venido después.

Comencé a buen ritmo y, prácticamente, para el primer mes y medio ya tenía la mitad de la tesis escrita. Sin embargo, un día a mediados de septiembre, recuerdo que desperté una mañana bastante tarde (se me había olvidado activar el despertador) y me noté un poco agobiado y bastante más cansado de lo normal. Un poco alerta, porque no era normal la sensación, traté de tranquilizarme e hice un poco de retrospectiva, tratando de ver si era cosa mía o realmente estaba así por algo.

Me di cuenta de que salvo 10 días que paré de hacer cosas en mis vacaciones en verano, llevaba un año bastante estresado. Llevaba en máxima concentración desde que me fui a Los Ángeles en febrero, y no estoy contando la de trámites previos que hubo que realizar. Estaba en una situación de tensión constante porque tenía en mente otros proyectos de futuro además del de ser doctor y quería solucionarlos también. Por supuesto, mi socialización era bastante mediocre y creo que cada vez era menos consciente de ello. Y sin darme cuenta, estaba llenándome la cabeza de cosas extra con las que trataba todos los días sin llegar a solucionarlas, ya que en realidad no tenía sentido preocuparse por ellas, puesto que lo importante era la tesis. En definitiva, creo que me auto-estresé más de lo que ya estaba sin necesidad. Si, además, le sumamos que estaba escribiendo un capítulo bastante grueso de teoría de propagación de la luz en diferentes estructuras ópticas y que no lo estaba desarrollando con todas las ganas y el rigor que requieren estas cosas, la conclusión es que había que hacer algo para parar ese ritmo de vida.

Esquema del proceso mental previo al parón mental que tuve que hacer: primero, la cabeza llena de ideas y de muchas más cosas, que son innecesarias. Obviamente, tu rendimiento es ineficiente, en ocasiones duermes bastante mal y el nivel a la hora de redactar va decreciendo rápidamente. Hasta que decides acabar con ese estado de ansiedad. Yo creo que hasta la lengua se me quedó como la de Lisa al gritar.


Así que eso decidí: parar en seco. Parar, reordenar, priorizar y comenzar desde cero y positivamente. Siempre es bueno mirar el lado bueno de las cosas, así que a ello me puse.

Para empezar, me tomé un día de descanso, sin hacer absolutamente nada. Tras él, comencé a reordenar todo el batiburrillo que tenía en mi cabeza y dando siempre prioridad a la tesis. Y cuando el resto de cosas que tenía previstas quedaron por debajo, comencé a eliminar las que no tenía sentido seguir pensando en ellas porque, a menos que fuera doctor, iba a ser imposible optar a ellas. Estoy hablando, obviamente, de futuras convocatorias de proyectos que puedan surgir. Así que ahora que ya tengo un poco más de tiempo libre, trataré de desempolvar el folio en cuestión, en el que apunté todo aquello, y a ver si puedo pensar un poco más en qué es lo que hago tras la tesis.

En mi caso y tras casi 2 meses de escritura, es cuando me puse en serio a acabarla. Tampoco era tan caótico lo que había estado escribiendo hasta entonces, sino que se podía profundizar un poco más y ordenarlo de otra manera. Así que finalicé el capítulo teórico, sí, pero propuse un nuevo orden más acorde con lo que estaba viendo que se podía hacer en ese momento. Los tutores, en vista de que podía ser factible y no iba a saturarlos demasiado (también hay que contar con el tiempo que tus tutores pueden dedicar a leerse todo el tocho que estás escribiendo), accedieron. Así que la tesis tiene ahora 7 capítulos, pero al menos está todo mucho más estructurado y poniendo teoría y práctica sobre lo mismo en cada capítulo, con lo cual se ve lo que se estima y se prueba con experimentos.

Además, por si quedaban dudas de cómo escribirla, en medio de todo esto me vinieron más propuestas: que si más congresos, que si más artículos, que si capítulos de libro, ayúdale a este o a la otra, puentes, acueductos, etc, etc. Lo quieras o no, la cosa se alarga un mes como mínimo. Pero no está mal en el fondo, ya que sigue entrando como currículo en tus publicaciones para la tesis o para la post-tesis. La cuestión es que te metes en todo y hay que ir haciendo cosas sobre la marcha… Cuesta un poquillo.

Hace no mucho me preguntaron cómo lo había hecho. La verdad es que comenzar a escribir la tesis es algo duro. Hay gente que dice que que es bueno hacer lo lógico, que es aquello de “ir escribiendo conforme te van saliendo cosas”. Va a ser que no (por no decir algo más fuerte). Tú vas haciendo tus investigaciones, te metes por campos que no sabes ni a dónde vas a llegar, tus tutores te meten por aquí y por allá, entre medio tú mismo te metes a hacer cosas a ver qué sale… Los artículos, si consigues publicarlos, no suelen ir secuenciados, sino que salen cuando se puede, y normalmente metes cosas de varias investigaciones juntas para explicar lo que ocurre. Al final, presentes la tesis por artículos o contando una historia, como ha sido mi caso, nunca acabas siguiendo un orden cronológico o ni siquiera el orden en el que tus contribuciones han sido publicadas. Tratas de buscar un hilo conductor que lo explique todo de la mejor manera posible. Y eso no tiene por qué ser justo lo que hayas hecho. Puedes hacer informes parciales en cada gran grupo de experimentos que haces, pero el resultado final no tiene por qué seguir ese orden. Por tanto, tened claro que cuando vais a escribir de veras la tesis va a ser al final, a menos que se sepa desde el principio lo que va a ocurrir o por dónde vais a tirar, cosa que no suele darse casi nunca.

Tengo también preparadas las tapas. Pretendemos que sea un libro tamaño DIN-A5 que se pueda meter en un maletín sin que llegue a ocupar el espacio de 200 folios. Como un cuaderno de trabajo tamaño cuartilla. No las voy a poner aquí, aunque ganas no me faltan, ya que aún no tenemos fecha de defensa. Cuando sepa qué día me toca pasar al “matadero” ya la publicaré por aquí o por las redes. De todas maneras, la ilusión y el nerviosismo de saber que cada vez está más cerca la fecha ya ha comenzado, así que en nada, tras un pequeño descanso en navidades, me pondré a preparar la presentación.

Actualmente estoy en pleno proceso de burocracia: eligiendo el tribunal, los revisores externos y pidiendo permisos, para que todo el mundo se dé por enterado de que voy a presentar. Va a ser una parte no menos tediosa, ya que andar detrás de la administración para que corra más de lo que de normal haría exige bastante paciencia y contención. Pero bueno, trataremos de llegar lo más rápida y eficientemente posible al destino.

No soy muy de dar lecciones, ya que cada uno/a somos como somos y hay gente que aguanta la presión mejor. Pero creo que una de las cosas que hace falta en esa época de redacción de una tesis es el ánimo. Por ello, he pensado en contaros un par de cosillas que pueden seros de utilidad a la hora de encararlo.

La primera es tomarlo con sin prisa pero sin pausa, con tranquilidad y teniendo claro el objetivo. Tener la mente descansada, abierta y dispuesta a desgranar cada frase que se te pueda ocurrir poner en TU libro. Los artículos o informes que has escrito durante la tesis ya contienen la información verdaderamente relevante de la misma. En el caso de que presentes la tesis por artículos, no pasa nada: se reordenan para que quede lo mejor posible y punto. Pero si lo haces contando una historia, se trata de ir encadenando los artículos con un hilo base conductor. Posiblemente, como ha sido en mi caso, tengas que seleccionar partes de varios artículos para poder ordenarlo todo mejor, de acuerdo a tu disposición final. Pero mientras los artículos estén reflejados, el resto no tendría que implicar hacer una investigación adicional. Hay que ingeniárselas para dejar los menores huecos posibles. Y aún y todo, los habrá…

Pero quizás, lo más importante en esta época es la positividad. Mira el lado bueno. Estás ayudando a generar conocimiento para la comunidad científica. Te ha costado Dios y ayuda sacarlo adelante. Incluso a veces estarás asqueado/a de escribir porque es la parte que menos te gusta. Pero incluso ahí te darás cuenta de que puedes seguir aprendiendo cosas para explicar lo que tienes entre manos mejor. Debes tener en cuenta que, en lo tuyo, eres de las personas que más sabe sobre ello, así que podrías dar una charla en condiciones y que la gente aprendiera de ti. Teniendo el objetivo claro y dando un poquito más todos los días, poco a poco irás haciendo el hábito e irás avanzando cada vez más. El caso es no decaer mentalmente. Alimentarse y dormir adecuadamente puede ser de utilidad, aunque ya sabemos que no es lo que normalmente estamos habituados a hacer.

Y libérate también, de vez en cuando, socialmente, ya que no todo es trabajo y trabajo. Acabarás, aún y todo, con el mono de sentarte delante de la pantalla de tu ordenador, pero eso se puede quitar volviendo poco a poco a un nivel normal de trabajo.

Símplemente ánimo, valor y al toro, que puedes hacerlo.

Un saludo, y no creo que tarde mucho en volver a escribir, ya que ahora estaré un poco más “libre”. En cualquier caso, si no lo hago antes de final de año, espero que no os empachéis mucho estos días y que paséis un buen comienzo de año. ¡¡Nos leemos en 2015!!

Digamos que este sería, a grandes rasgos, el resumen de la vida del doctorando en plena producción. Como nota graciosa, observad ese rincón de la nada. Si pincháis aquí o en el video de abajo veréis las razones por las cuales esto es así :P



P.D. Especialmente dedicado a aquellos/as que, como yo, han estado o están en ese proceso tan asqueroso de escritura de la tesis. Sabemos lo que se pasa, pero todo llega. Y luego, ¡a disfrutar! 


domingo, 12 de octubre de 2014

5 razones a favor del trabajo multidisciplinar

Muchas veces se comenta que lo de trabajar en grupo es algo muy beneficioso para las empresas y hasta buenísimo para la salud. Los que estamos acostumbrados a lidiar en estas plazas, entendemos que es complicado el llegar a acuerdos con el resto de la gente, ya que no siempre los puntos de vista convergen hacia lo mismo. Pero aquí aplica aquello de “hablando se entiende la gente”. Y es que ya es complicado a veces tratar las cosas entre 2 personas… No digamos entre 5 o 10 :S

Personalmente, creo que la clave del éxito en un grupo de trabajo con gente interesada en diferentes ámbitos pero con un bien común es la confianza entre todos. Lo de que haya buen rollo es supletorio y desde luego que ayuda a llevar las cosas mejor. Pero un grupo donde cada miembro sepa lo que tiene que hacer y, en la medida de lo posible, lo haga en el tiempo establecido, es algo muy bueno para la convivencia en el grupo.

Por ello, y tras unos pocos años de experiencia, he querido resumir lo que para mí implica trabajar en un grupo multidisciplinar en 5 axiomas/palabras. Tranquilos, no pretendo dar aquí un curso de “coaching”. Ahora, por cierto, parece que están de moda, cuando lo primero que se le supone a un grupo es tener la capacidad de sumar y construir, no de amuermar y restar. Pero bueno, vamos al lío. Virtudes del trabajo multidisciplinar:

1. Aparición de ideas nuevas y decisiones más afianzadas (CALIDAD).
Muchas veces, tratas de empecinarse en una idea para llevarla a cabo. Inviertes horas y horas en algo que no te está dando resultados. De repente, aparece ese compañero/a con el cual os descargáis mutuamente las penas y te comenta: “Oye, había pensado que esto podías hacerlo de esta manera, porque bla, bla…”.

Al principio te sientes imbécil. ¿Cómo demonios no habías caído en eso? Y la cuestión ya no es que pruebes la nueva propuesta y que salga bien. Puede incluso que sea peor. Pero ya te abre la mente y puedes comenzar a pensar en otras alternativas con las que trabajar. En investigación, rara es la vez que no puedes aprovechar el consejo de un compañero para conseguir aunque sea un pequeño avance. Y la verdad es que se agradece bastante que te abran los ojos cuando estás atascado.


Además, teniendo en cuenta los diferentes puntos de vista de la gente, el grupo es capaz de extraer conclusiones que lleven a una solución mucho más compensada en todos los ámbitos. De nada sirve que uno vaya a las reuniones de grupo y suelte su rollo, si los demás le dicen que sí a todo. Si hay propuestas que sugerir, “hoy por ti y mañana por mí”, como se suele decir. Seguro que la solución que se propone es más consensuada y optimizada para el problema que se está planteando. Así que ¡vivan las tormentas de ideas y el acribillamiento mental a los expositores de las ideas!



2. Mayor involucración de cada uno de los miembros del grupo (COMPROMISO).
Lo que, en el lenguaje cotidiano, se conoce como “el pique”. Ves que los demás van poco a poco obteniendo resultados en sus tareas. No te puedes quedar atrás. Y creas. Y razonas más. Y consigues un buen avance. Pero quizás no es tanto como el resto esperaría. Entonces le das 50 vueltas más. En ocasiones te llevas el trabajo a la cama y te cuesta dormir porque no paras de razonar.

Hasta que un día, como si por arte de magia se tratara, te despiertas y das con una buena
solución. Siempre la hay, de hecho. Otra cosa es que salga antes o después. El día que eso ocurre, eres el héroe de la película. Lo consultas con tus superiores y lo dan por válido. ¡Es como si hubieras descubierto la rueda o la pólvora! Y ahí coges más motivación para seguir adelante, si cabe. Ahí es donde el grupo consigue su objetivo: eficiencia y que la gente curre con ganas. El proyecto va adelante sin problemas y tu compromiso con la causa es cada vez mayor.


3. Satisfacción de aportar tu granito de arena para un gran proyecto común. O sea, fomento de las fortalezas individuales (REALIZACIÓN PERSONAL).
Cada vez que eres capaz de trasladar resultados medianamente buenos fruto de tu trabajo, deberías de ser premiado. Has metido más horas que Caín en tu cometido. Sólo tú y alguno de tus compañeros en los cafés conocéis bien cómo lo estás sacando adelante. Pero el caso es que lo estás haciendo lo mejor que puedes, y el grupo te lo tiene en cuenta.

Ay... Cuando las cosas salen bien... :D


Esa sensación de “utilidad”, al menos, en la profesión ingeniera (y me niego a creer que en las demás no sea así), es muy gratificante personalmente. Eso hace que te involucres más con el grupo y que se cree un lazo con el cual poder disfrutar del trabajo todos. Seguro que las cosas salen cada vez mejor.




4. Compensación de las debilidades de los miembros (SOLIDARIDAD)
No todos valemos para todo... Los hay quienes podemos meter horas en un laboratorio por doquier (con buena música, eso sí), pero ni hablar de simulaciones. Los hay quienes se saben todos los programas de simulación que hay y los maneja de cine, de tal manera que son capaces de modelarte lo que haga falta y extraer datos muy interesantes para el fin común. Pero a la hora de ser unos manitas son, más bien, unos manazas. Los hay quienes venden muy bien el producto que se pretende sacar, pero no quieren oír hablar de lo anterior… De todo un poco.




      Esa compensación de habilidades hace que el todo (el grupo entero), obtenga beneficios antes y mejores, ya que cada uno cumple su rol, los demás aprenden de esa persona y todos persiguen el objetivo con la misma ilusión.




5. Desarrollo de relaciones interpersonales más fuertes (CONFIANZA)
Como ya he comentado al comienzo, la más importante para mí. Con el tiempo de trabajo se puede ver quién vale para ser un constante en su trabajo y llegar a tiempo; quién puede permitirse dejarse un poco para luego dar un salto cualitativo muy importante y acabar antes que todos; quién es más maula que otros para hacer determinadas tareas… El poder conocer qué hace bien cada miembro del grupo es crucial, ya que ahí se pueden delegar según qué responsabilidades.

Esto es algo que ya sabía de antemano, pero que incluso estando en el extranjero he podido comprobar. Aunque no sepas prácticamente nada de lo que tienes entre manos, hasta que te adecúes a ello, la gente confía en ti otras cosas. Y poco a poco te van dando cancha ahí donde te desenvuelves mejor. Hasta que te haces casi imprescindible en esa labor específica. Además, puesto que todo el mundo sabe de lo tuyo tras las sucesivas reuniones, parece que puedas ser demasiado generoso. Pero la verdad es que cualquier mínima consulta, por muy obvia que parezca, pasa por ti. Cuesta ganarse ese respeto, pero si vales para ello, normalmente suelen hacer caso a tu “palabra de Dios”.

Y bueno, por supuesto, se trata de una buena excusa para echar unas cañas o unos billares después del trabajo. Que nunca vienen mal ;) Así que ya sabéis. Sed un poco más sociales y trabajad en grupo siempre que podáis. Os hará bien.



miércoles, 24 de septiembre de 2014

De la cama al banco y vuelta

No, no se me ha ido la olla por completo con tanto escribir la tesis. Se trata de la traducción literal del último curso de verano al que he asistido, titulado “From Bed To Bench and Back”, organizado por la red transpirenaica Refbio. Esta asociación virtual engloba a centros de investigación e instituciones universitarias biomédicas/biológicas/bioquímicas situadas ambos lados de los pirineos.


Ante todo, es de justicia agradecer el esfuerzo de la organización a la hora de convocar a las 90 personas que asistimos, durante la semana pasada, a todas las jornadas. La UPNA puso la logística y el marco, usando para ello las instalaciones de la Facultad de Ciencias de la Salud (por cierto, medicina en la UPNA, YA). Navarrabiomed - Fundación Miguel Servet puso a lo mejorcito de su plantilla al frente de la gestión y comunicación del evento y a contar sus investigaciones. Y ahí estuvimos reunidos, gente de los diferentes centros que integran esta asociación, en comunidades como País Vasco, Navarra, La Rioja, Aragón y Cataluña, españolas, y las diferentes instituciones francesas y andorranas. Aglutinar 90 personas con la variedad temática existente y no bajando de 20-30 en casi ninguna de las sesiones, tiene su mérito.

Como siempre digo, la idea de juntar gente interesada en temas médicos e, incluso, el hecho de dejar que los ingenieros vayamos a ver cómo la biomedicina avanza, es bastante buena. Sin embargo, como siempre se suele decir entre nosotros en plan irónico, junta ingenieros con biólogos o bioquímicos, y tendrás una fiesta padre de comunicación ineficiente. Los ingenieros que llevamos un tiempo adaptándonos al lenguaje biológico, más o menos lo vamos superando. Pero el problema está en lo de siempre: encontrar puntos de encuentro y rebajar el nivel técnico lo suficiente como para que se entienda todo un mínimo. Algo hubo de esto, a mi modo de ver. Pero quizás no lo suficiente. El programa era bastante interesante, pero quizás eché de menos la aportación de la tecnología a todos los experimentos biomédicos que realizaban. Es la segunda escuela de verano que se hace sobre esto. Demos tiempo al tiempo.

La temática, como he comentado, bastante variada. Gestión de innovación y presentación de proyectos cooperativos con posibles transferencias. Ingeniería biomédica y nuevas técnicas en disciplinas clave como cardiología, neurología, envejecimiento y cronicidad. Lo nuevo en tecnologías “-ómicas” y la gestión de los biobancos. Saqué algunas cosillas interesantes para poder tenerlas en cuenta en mis futuras investigaciones, pero aquí únicamente me centraré en la parte de ingeniería biomédica, ya que es la que nos interesa.
             
          Lo primero de todo, datos. Las cifras que mueven el negocio de la ingeniería biomédica. Por fin datos actualizados. Se estima que el dinero que se mueve en el mercado de la ingeniería biomédica es de 200.000M€ y creciendo al 4%. O sea, que se trata de un sector en alza. En datos de 2012 y 2013, Estados Unidos cuenta con 408.200 trabajos relacionados con la ingeniería biomédica, mientras que en Europa hay 575.000 trabajos dedicados a ello. Esto quiere decir que en Europa hay bastante más de lo que se piensa, siempre y cuando se busque bien. En España, los números son un poco más antiguos (de 2010), pero suponiendo que se mantengan, como mínimo, tenemos 1.200 compañías con 32.000 trabajos asociados. La comunidad catalana se lleva la palma, con 300 compañías dando 15.000 trabajos, pero también tenemos posibilidades en Madrid y País Vasco, principalmente. Navarra, Aragón y Valencia van en segundo puesto y Andalucía y Canarias en tercero, pero ya más lejos.
               
          Las principales áreas de investigación/trabajo son: instrumentación y dispositivos, biomecánica y e-salud o gestión electrónica de los pacientes, por delante de procesado de señal e imagen médicas y radiología. Aparentemente todo bien, pero hay un pequeño hándicap, y es que, a pesar de las expectativas de crecimiento que se predicen para el sector, investigación (universidad) y empresa no están unidas. Y yo añado algo más, y es que no están unidas de acuerdo a los criterios que demanda la profesión médica. Es decir, que las necesidades médicas son las que son, pero ni universidad ni empresa parecen converger hacia esas necesidades. Como consecuencia de ello, la idea es que no se evoluciona más en el sector porque no está todo encaminado hacia lo que realmente necesita la sanidad. Concretamente, hay un exceso de investigación en biomedicina/biotecnología, pero apenas hay fomento de ingeniería biomédica. Muchos fármacos, mucho uso de virus o bacterias para modificar ADNs y genéticas adecuadas para terapias… Pero poca apuesta por la ingeniería y por el aprovechamiento de la tecnología real, es decir, cacharros, dispositivos, etc, para mejorar las capacidades y prestaciones de los hospitales. En mi opinión, esto es lo que realmente hace falta en el día a día para solucionar los problemas del sistema sanitario. Está bien el avance en biomedicina, pero falta esa contribución que, además, ayude a hacer más eficiente el sistema.

Fila superior: Equipo multivariable para medir las constantes vitales. Especial para UVIs; medidas a tener en cuenta para diseñar prótesis o modelos mecánicos de movimiento; Ejemplo de historial médico digital. Fila inferior: radiografía de muñecas, cardiogramas y biosensores, un tipo de instrumentos bastente a tener en cuenta para el futuro.

Los principales retos, según los que saben de esto, son el aumento del tamaño de las empresas, la diversificación del negocio y el emprendimiento. Todo el mundo dice que hay que emprender. Sin embargo, nadie se lanza a ello. En caso de que las circunstancias sean tan favorables, ¿por qué nadie emprende?

-          Miedo a perder un capital y no a tener una experiencia. – se oyó por ahí.

Como para no. En un contexto en el que las ayudas priman por su ausencia, al igual que la desinformación, en lo que menos está pensando la gente es en perder su propio dinero. Recordemos que para emprender hay que estar dispuesto a poner del patrimonio de uno. Me río de la experiencia si con eso consigo salvar un dinero que me permita tirar a final de mes. La cosa no es tan fácil, señores. Hay que estar seguros de que las ideas pueden tener calado y demanda. Para eso hace falta un plan de viabilidad y ciertas garantías. Y eso también cuesta dinero. Así que sí, uno puede tener unas ideas perfectas, pero si no es capaz de ponerlo en práctica porque si no acaba durmiendo debajo de un puente, no se va a arriesgar a nada de eso.

Pero además yo creo que la cosa va más allá. En este, nuestro país, la forma de ver la investigación está muy centrada en publicar y no tanto en sacar algo verdaderamente útil. Las propias empresas no apuestan por ello. Y el gobierno menos, ya que se considera un “insulto”. Y además es una pescadilla que se muerde la cola, porque si uno no lo fomenta, las otras no se lanzan por miedo a perder. Así que así estaremos hasta que, quizás las urnas, digan algo. Sin embargo, al menos en ingeniería biomédica, la investigación debería de estar enfocada hacia la utilidad y, lo que vaya “sobrando” de ahí, irlo publicando. Ambas, biomedicina e ingeniería biomédica, deben coexistir. Pero que coexistan. Y que todo se dirija hacia el objetivo de mejorar las prestaciones del sistema de salud.

         Fusionando la empresa y la investigación al servicio de la medicina, es como creo que podrían funcionar las cosas. Afortunadamente, durante las ponencias pudimos escuchar, en voz de los empresarios, casos en los que se han "usado" a estudiantes de ingeniería para hablar con la empresa y salir a visitar médicos, ver sus necesidades y tratar de solucionarlas. Un caso en concreto permitió ahorrar una porrada de dinero a la empresa, a la hora de proveer al hospital de un producto. Tener la sensación de haber hecho un servicio a la comunidad o saber que tu trabajo ha servido para algo útil en una empresa o en un hospital es muy grande para un ingeniero. Estamos para dar servicios y facilitar las cosas en base a nuestros conocimientos. Unos y otros: ¡¡Aprovéchennos!! Estoy seguro de que hay puntos de convergencia, pero que no se hacen por una especie de sensación de "pérdida de tiempo". Bajo mi punto de vista, el tiempo se pierde no incentivando la comunicación entre todos, para ver lo que se puede sacar adelante.

Y finalmente, una curiosidad. Tuvimos la oportunidad de visitar el Centro de Investigación Biomédica, situado cerca del complejo hospitalario de Navarra. Me sorprendió e incluso me indignó ver lo desangelado que se encuentra un edificio de investigación dependiente del ente público. Un edificio en el que, inicialmente, se pusieron unas expectativas muy prometedoras, pero que se ha quedado en nada o se está llenando vagamente. Es considerable la investigación que se está realizando ahí, pero se trata de un centro que tendría que estar a pleno rendimiento, produciendo conocimiento en (bio)medicina, como se está haciendo hasta ahora. Pero también en tecnologías que puedan ayudar a los médicos a curar pacientes.


Vistas exterior e interior del llamado Centro de Investigación Biomédica. Muy bonito y sofisticado, pero con grandes deficiencias en su interior en cuanto a valor generado.

En la siguiente entrada hablaré de cómo se está fomentando el sector biomédico en nuestra comunidad, en comparación con las necesidades existentes en el sector. Para que veamos si realmente se fomenta el desarrollo en ingeniería biomédica o nos quedamos en lo meramente circunstancial.



lunes, 8 de septiembre de 2014

El futuro de la medicina

Sin duda, esto es un esfuerzo titánico, puesto que, como ingeniero, creo que no tengo el bagaje suficiente como para decir lo que viene o no viene en el futuro. Pero quizás por eso, precisamente, creo que me puedo aventurar en lo que me gustaría que fuera, ya que tras ver y consultar todo tipo de documentos, puedo hacerme una idea general de por dónde van a ir las cosas. Intentaré explicarme.

Por supuesto, la idea que con esta entrada persigo viene con una suposición que, a día de hoy, es prácticamente imposible de creer. Y es que voy a suponer que el gobierno de turno, lo primero, ya no es de turno (entiéndase la ironía) y, lo segundo, apostará, entre otras cosas, por el fomento de la sanidad, como uno de los pilares que sustentan el bienestar de la sociedad. Y con esto no quiero decir ni más ni menos que lo obvio: se podrá montar un sistema de sanidad público/privada eficiente y a la altura de las circunstancias.

Por decirlo esquemáticamente, creo que el futuro de la medicina pasará, a grandes rasgos, por 6 elementos:

  1. El hospital inteligente.
  2. Más especialidades y una atención primaria que fomenta el autocuidado de los pacientes y atiende la cronicidad.
  3. Mejora de las técnicas y del éxito de los trasplantes.
  4. Ingeniería biomédica.
  5. Investigación y más investigación.
  6. Asistencia sociosanitaria.
  
Está muy bien mirar por el confort y hacer que el paciente esté
a gusto en el hospital, pero no dejemos de lado la funcionalidad.
En primer lugar, el hospital inteligente. Nada de papeleos masivos. Nada de archivadores ni carpetas inflamables guardados en los bajos del edificio. Nada de listas de espera “petadas” de gente. Nada de saturación de urgencias. Más bien todo controlado electrónicamente: historiales clínicos electrónicos actualizados, conexiones entre hospitales 100% aseguradas y trazabilidad de productos y pacientes. Sistemas de alarmas y de comunicaciones instantáneas y en perfecto funcionamiento. Acondicionamiento de los hospitales como si fueran prácticamente hoteles, ya que el paciente debe sentirse a gusto en su estancia (cuanto mejor se encuentre, mejor para saberse recuperado). Y, añadido a todo esto, funcionalidad. Es bonito ver que un hospital tiene un diseño vanguardista, sí. Pero es mucho mejor saber que el funcionamiento en su interior es de calidad y que los pacientes salen satisfechos de su estancia y de cómo se les ha tratado, por muy complicada que pueda ser su situación en el momento de entrar. Los nuevos hospitales de Toledo y Orense son un ejemplo de lo que se pretende realizar en un complejo de estas dimensiones. Verlo aquí y aquí.

La segunda es una cuestión que a día de hoy cuesta implantar en la sociedad, porque creo que no hay un sentido común sobre para qué está destinada cada cosa. Todos los días hay resfriados, borracheras, cortes poco profundos, indigestiones… Hay períodos de vacunación establecidos, screenings de todo tipo (más preventivos que terapéuticos). Hay análisis rutinarios que se hacen sin ningún problema… Y todo se puede hacer desde el centro de atención primaria más cercano. Que conste que yo soy el primero que, ante unos síntomas que no he tenido hasta el momento, prefiero ir a urgencias directamente. Pero luego vas a urgencias y te encuentras con el cartel de: “se atenderá por urgencia, no por turno”.

Si, vale, tu dolor de estómago es urgente y a veces te ves rogando para que te atiendan. Pero cuando en ese momento ves pasar a alguien con el cuerpo destrozado o a quien la sangre le sale a borbotones del tortazo que se ha pegado, como me ha pasado a mí… Bueno, pues te planteas ciertas cosas. Está claro que no es comparable la situación, pero también está claro que si eres una persona sana, te cuidas y de repente te duele el estómago, pues igual es una indigestión o aires que se te han quedado atascados, y no una úlcera que te va a dejar en cama durante meses. A una mala, te harán un lavado de estómago o te harán evacuar todo, pero no te van a abrir en canal o, al menos, no de primeras, porque al pre-diagnosticarte en la entrada van a ver que no es tan urgente. No seamos hipocondríacos…

A lo que voy con esto es que, y esto parece que será la tendencia futura, todo aquello que no precise de una cirugía medianamente complicada, se trasladará a los centros de atención primaria. Porque es ahí donde se trata la mayoría de la cronicidad y los episodios de empeoramiento de salud menores. Por su parte, en los hospitales estarán para las cosas mayores. Enfermedades neurodegenerativas, cardiovasculares, operaciones arriesgadas, pruebas con equipamiento costoso, cirugías, terapias agresivas, etc, etc. Se supone que los hospitales disponen de la tecnología más avanzada para poder encarar enfermedades o condiciones de mayor importancia o urgencia, con lo que lo lógico es que vayan avanzando en ese sentido.

Y finalizando con esta parte, creo que tenemos que mentalizarnos de que los futuros mayores, queramos o no, tendremos que sobrellevar nuestros achaques de forma autónoma, porque probablemente sea algo que vayamos a arrastrar de por vida y a lo que deberemos de hacer frente de la forma más sana y consciente posible. Nos haremos nuestros análisis correspondientes, pero lo normal es que todo vaya normal dentro de la vejez de cada uno/a, con lo que habrá que aprender a hacerse la vida más sencilla dentro de nuestra situación. Aquí tenéis un enlace a un documental de RTVE sobre el autocuidado de pacientes que han sufrido y se les ha operado del corazón.

El tercer punto para mí es uno de los más importantes. Los trasplantes. Biología llama a biología. El cuerpo humano está diseñado para albergar moléculas y órganos biológicos, no máquinas. Habría que tener cuidado con los posibles rechazos, como ahora se hace. En este sentido, habría que plantearse bajar las defensas de los pacientes afectados. Pero es algo que, a día de hoy se ha hecho, se sigue haciendo y está dando un alto grado de supervivencia.

Aquí también, a día de hoy, encontramos la polémica de las células madre. Las células madre son células inmaduras que aún no se han diferenciado y que se encuentran en determinados órganos (principalmente huesos y cordones umbilicales). La clave de un tratamiento basado en células madre es que, implantando una cierta cantidad de estas células en la zona afectada, recibirán los estímulos suficientes para evolucionar hacia un determinado tipo de células específicas, ayudando a reparar aquello que se haya dañado. Además, puesto que estaríamos sustituyendo células del propio paciente, la compatibilidad sería total, con lo que no habría problemas con los rechazos. La teoría es muy bonita, pero, como siempre, hay controversia con este tema, porque todo lo que existe a día de hoy es experimental y no hay prueba de que se haya obtenido un 100% de efectividad. Aquí os paso un par de vídeos relacionados con la funcionalidad y la efectividad de experimentos con células madre.


         Apoyando a cualquiera de las dos ideas anteriores se situaría la ingeniería biomédica. Tenemos que asumir que la ingeniería está para apoyar a la medicina. Los profesionales de la salud siempre optarán por soluciones biológicas antes que poner un cacharro que pueda, en cierta manera, “hacer las veces de”, pero que no acaba de ser todo lo biocompatible que se desearía y hay que estarlo cambiando cada cierto tiempo. No obstante, seguimos siendo el sustento entre el tener que renunciar a curar al paciente o tratar de recuperarlo de alguna manera. Por ello es nuestro deber intentar estar a la orden del día en tecnologías que mejoren la calidad de vida de las personas con alguna afección. Y todo ello, tanto a nivel funcional (por ejemplo, ayudando a recuperar la movilidad en algún órgano) como diagnóstico, es decir, mejorando las tecnologías actuales para detectar mínimos cambios que lleven a actuar más rápido.

Por supuesto, y ni qué decir tiene, fomentar la investigación. Poco o nada se va a hacer con la ELA si nos echamos el cubo de agua encima pero no fomentamos su investigación a través de la inversión. Y además, si se supone que la salud es lo primero… ¿Qué tal si cualquier tratamiento que haya sido exitoso lo pasamos al público a coste reducido? ¿Qué tal si consideramos la investigación como algo necesario y no secundario? Creo que ya va siendo hora de apostar por un sector que puede conseguir sacar el país adelante.

Y finalmente, pero no menos importante, la asistencia sociosanitaria. El sistema sanitario no puede entenderse sin un apoyo muy importante del personal de atención a la dependencia y de la integración social. Se necesita de profesionales que aúnen las necesidades sociales con la medicina. Es necesario integrar, en la medida de lo posible a todo aquel que, por cuestiones de salud, no esté socialmente reconocido. Aquí en Navarra, el CREENA, el Centro San José, La Clínica Padre Menni, Tasubinsa,… Ejemplos de compromiso e intento de integración de los que no disfrutan de una salud medianamente decente y que, a buen seguro, en el futuro serán cruciales para seguir con esa labor.

Bueno, pues he aquí mi impresión sobre el futuro de la medicina. Por supuesto que podrá haber más actores implicados en esta función. Me he limitado a analizar los que creo que pueden ser básicos para el devenir de los tiempos, pero si alguien tiene más que aportar, por supuesto, bienvenido sea.

Por cierto, comienza el curso 2014 – 2015. Ánimo para todos/as, valor y ¡al toro! Vuelve la “normalidad” a la vida laboral.


viernes, 22 de agosto de 2014

Investigando Los Ángeles

Tras cinco meses de estancia investigadora en Estados Unidos, hace poco más de 2 semanas que volví de unas, a mi juicio, merecidas vacaciones en mis queridas y soleadas Islas Canarias. Desde entonces he comenzado a trabajar, calentando motores para la última parte de la tesis, pero de momento está siendo a un ritmo suave y de aclimatación. Las vacaciones en la uni hacen que todo vaya más despacio…

Después de esta experiencia saliendo al extranjero, cruzando el Atlántico y todo Estados Unidos hasta llegar al “Far West”, quería contaros mi punto de vista sobre cómo veo las cosas por allá. Pido disculpas, de antemano, si no es el punto de vista de la gente que me lee o si en algo puedo ofender, pero quisiera que viérais mis sensaciones después de todo.

En primer lugar he de decir que ha sido algo totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados en España, e incluso me atrevería a decir en Europa. Pero también eficiente. Digamos que todo aquello: la forma de vivir, la forma de ser, el modo con el que se encaran las situaciones de la vida son diferentes a lo que estamos acostumbrados por estas latitudes. Ahora no podría dar ejemplos concretos. Pienso que hay que estar ahí para poder vivirlo. Pero insisto en que es igualmente válido y  totalmente respetable. Por ello, considero que ha sido una experiencia muy enriquecedora en cuanto a aprender otras maneras de ser y trabajar. Sigo diciendo que como la nuestra no hay ninguna, pero también asumo que quizás es a lo que estoy acostumbrado y, por tanto, puede ser que me decante por lo “fácil”.

La cosa comenzó allá por los albores del pasado curso 2013-2014, cuando comentamos con mis tutores de tesis la posibilidad de realizar una estancia de investigación. “Recomendable”, me dijeron. “Necesaria”, pensé yo. Por varias razones, pero principalmente porque se supone que el conocimiento es universal y porque viene bien que los investigadores, como todo el mundo en general, veamos otras formas de trabajar en otros lugares del mundo. Hay que saber adaptarse a lo que te puede venir en la vida.

Puestos a ello, les dije que no quería que fuera una estancia cualquiera. Por varios motivos que no mencionaré aquí, decidí que quería ir a un grupo de investigación que fuera lo más puntero posible en temas de detección de biomoléculas y que se ubicara en Estados Unidos. Desde la infancia me había llamado la atención el American Way of Life. Series como “Los Vigilantes de la Playa”, “Sensación de Vivir: 90210”, “El Príncipe de Bel-Air”, el paseo de la fama y demás creaciones e imágenes grabadas en mi cabeza desde los años 90 hasta ahora potenciaron al máximo mi imaginación sobre cómo sería vivir en esa parte del mundo.

Realizando una búsqueda bibliográfica sobre los grupos de investigación mundiales punteros en temas de detección óptica/fotónica de fenómenos biológicos, encontré varios en Reino Unido, algún que otro esparcido por Europa y, sobre todo, en Estados Unidos. Casualidades de la vida, encontré bastantes buenas referencias en el Armani Research Lab (ARL). El ARL se ubica en la Viterbi School of Engineering de la University of Southern California (USC), a poco menos de 2-3 millas al sur del barrio antiguo (DownTown) de la ciudad de Los Ángeles.


Tommy Trojan es la escultura de recepción en el campus de la USC y además es la imagen del equipo de fútbol americano de la propia universidad, los "Trojans".
Se trata de un grupo de unas 30 personas dirigido por la profesora Andrea Martin Armani y cuya línea de investigación principal se centra en el desarrollo de una tecnología basada en microanillos resonadores toroidales (toroidal microring resonators) para fines varios. Aprovecho estas líneas para agradecerle su disposición y el haberme acogido en su grupo de investigación como uno más. 

Un ejemplo de cómo son estas estructuras fotónicas os lo pongo en la figura bajo este párrafo, donde además os paso un video muy chulo de lo que pasa cuando se le acopla luz a un toroide como lo hacíamos allá. En mi caso, no usábamos luz visible ni una combinación de materiales para generarla, así que no veíamos nada a simple vista. Pero es para que os hagáis una idea de lo que se consigue hacer trabajando con tamaños de unas pocas micras (millonésima parte del metro).


     El funcionamiento de este dispositivo es relativamente sencillo de entender. Al lado del toroide, y de manera idealmente tangencial, colocamos una fibra óptica de diámetro inferior al del grosor del toroide. Lanzamos luz láser por un lado de la fibra óptica y la detectamos en el otro lado. En estas circunstancias, se produce un trasvase de luz de la fibra al toroide en unas determinadas longitudes de onda. Estas quedan confinadas en el toroide, circulando dentro de él, pero no pueden salir al exterior, por lo que cuando la luz es detectada en el otro extremo de la fibra, lo que obtenemos es una caída repentina en la potencia transmitida. Analizando el número de longitudes de onda que se ven afectadas por este fenómeno, vemos que el rango espectral que ocupan es muy pequeño. Concretamente, unos pocos picómetros. En notación científica, esto es 10-12 y, por tanto, estamos tratando con fenómenos que son la BILLONÉSIMA parte de un metro. Un millón de millones de veces más pequeño que el metro!! El equivalente a los “Teras” (terabytes) de memoria que comienzan a surgir en estos últimos años, pero en pequeño. Algo verdaderamente enano con rabia, pero todavía con posibilidades de reducción, por lo que parece.

Mi misión en Los Ángeles consistía en aplicar técnicas que usamos en nuestro laboratorio UPNA Sensors a los toroides, a fin de ver qué es lo que pasaba con sus propiedades. El éxito o no de la misión lo dejo para posteriores entradas, que no quiero saturaros con más ciencia en esta ocasión.

Insisto. Más allá de lo puramente profesional, la mejor experiencia fue la personal. A continuación os comento algunas cosas:

Lo primero, los viajes en avión hasta allá. Por favor, cada vez que viajéis durante 10-11 horas hasta vuestro destino, no escatiméis en gastar lo que haga falta para ir lo más directos posibles. Existen vuelos para ir, por ejemplo, de Madrid a Los Ángeles y viceversa directamente. Buscad el menor número de escalas posibles y, a ser posible, que los trámites de inmigración los hagáis una vez llegados al destino.


Lo segundo, y quizás lo más importante para los que optamos por algo más costero: el tiempo. Una delicia. Constancia durante el año con máximas de entre 25-35ºC al mediodía y mínimas de entre 12-18º por la noche, dependiendo de las estaciones. Apenas llueve, lo que es bueno o malo según se mire (hay sequías que provocan restricciones en el agua de vez en cuando en verano y días en los que se restringe la circulación para evitar contaminación masiva del aire). Y quizás por estar más cerca del desierto de Mojave, el clima y la tierra son más áridos que el norte de California, donde parece que predomina lo verde. Pero para los que nos gustan las temperaturas cálidas, es un gustazo estar por ahí.

He de reconocer que no había tocado un coche automático en mi vida. Sin embargo, conseguí controlarlos sin frenar bruscamente y provocar el choque en cadena correspondiente. Son más fáciles de conducir porque no hay que estar atento al cambio de marchas, pero para los que estamos acostumbrados a hacerlo es como que nos falta algo. Y además la respuesta no es instantánea, como ocurre con los manuales. No me compraría uno de ellos, la verdad. Aunque para gustos, los colores. Eso sí, si vais a LA, por favor, coche OBLIGATORIAMENTE.


Como no, la comida. La ausencia de una dieta propia, como en todo Estados Unidos, hace que pruebes todo tipo de comidas del mundo: chinos, mejicanos, españoles (sí, también había paisanos por ahí), italianos, coreanos, japoneses, hindúes, persas, bbqs (barbacoas)… Prácticamente las probé todas y he de reconocer que ninguna sabía mal. Y por supuesto, las cadenas americanas por excelencia de hamburgueserías. Todo muy rico y muy sabroso… Hasta que te das cuenta que determinadas comidas afectan a tu salud porque no estás acostumbrado a las especias y, especialmente, a las picantes. Sin dejar de probar de todo, me cuidé bastante de comer picante. Así que ya sabéis: a menos que vuestro estómago esté preparado a prueba de bombas, ni se os ocurra abusar de ciertas comidas.


Pizzas, costillares, burritos (el burrito es Western USA, por cierto, no mejicano), tacos, cordero con arroz basmati, las mezclas agridulces chinas… Auténticos manjares y muy sabrosas, pero ojito con esa fuerza de los sabores, porque pueden esconder algo apto sólo para aparatos digestivos a prueba de bombas.

Una cosa que encontré bastante llamativa era que los restaurantes hacían habitualmente redadas de comida gratis (free food). Se atraía a la gente a comer gratuitamente, así “by the face”. Y por $0 podías salir con un batido de melocotón buenísimo (eso sí, con bien de azúcar), pizzas medianas de masa fina, perritos calientes, hamburguesas… Nada sano, por supuesto. Algo bastante, bastante curioso. Que propongan esto en Europa a ver qué les parece a las cadenas de comida y a los restaurantes…

En cuanto a la vivienda, al menos por la zona en la que yo vivía, alquilar era como Pamplona actualmente, en el caso más barato. Pero en general bastante más alto. Era habitual encontrarse habitaciones cuyo alquiler rondaba los $800-$900 (unos 650€ en media). Los pisos ya no os digo nada. Además de que la gente no vivía en columnas, sino en casas de, a lo sumo, 2 pisos, de estilo victoriano y con jardín, trastero exterior, coche, perro, piscina si es posible y todas las comodidades deseables. Parece obvio que, para albergar a 20 millones de habitantes, esto sólo pueda conseguirse expandiéndose a lo largo y ancho del terreno. No así en la costa, donde parece que lo lógico es buscar la vista al mar… Ahí sí que se veían 3 o 4 pisos y apartamentos mirando a la playa. Caminando por las calles, era habitual oir que la gente vivía en el 21.100 de la calle “x”. Y si querías visitar la ciudad para ver algo más que tu barriada, el coche era necesario para viajar sí o sí.


Como compensación, lo diario debería de estar más barato. Pues a ratos. La cesta de la compra estaba bien, siempre y cuando supieras comprar a lo grande. Costaba más barato 1 galón (unos 4l) de leche o de agua (no hay bricks) que aquí un brick o una botella. Además, sacándote las correspondientes tarjetas podías ahorrar bastante dinero al mes en los supermercados. En cuanto a la ropa, tampoco es que me fijara mucho, pero podía ser asequible siempre y cuando no te fueras a las marcas: polos a $20, camisetas entre $10 y $25, pantalones hasta $40… El wi-fi era público prácticamente en cualquier lugar habilitado. El transporte, aunque del año de la polka, era asumible según el servicio y la distancia. Pero claro, estamos hablando de grandes distancias. Un corte de pelo costaba entre $5-$10 (menos de 10€) para hombre y unos 20€ para mujer (en zona universitaria, claro).

En Los Ángeles puedes encontrarte todo lo bueno y todo lo malo conviviendo en menos de 50 m de distancia. Muchas veces veías edificios superlujosos en cuyos bajos se tumbaba toda la mendicidad de la ciudad. Era normal encontrarse a sin papeles o a mendigos entre el ayuntamiento y el departamento de policía (LAPD), pero también tumbados en todos los parques públicos o tirados en cualquier esquina cubiertos de mantas y ropas haraposas. Quizás la parte más penosa de la ciudad, porque a ver cómo se controla todo eso… No obstante, sabiendo ir a los sitios clave, se puede disfrutar de muy buenas vistas y paisajes.

Y en cuanto al ritmo de trabajo, sorprendía el aparente no-cansancio de la gente a la hora de encarar las cosas. No sé si sería porque estaba en una universidad privada o bien porque en ella se concentraba todo trabajador nato que no descansara ni para tomar el café. El caso es que el tema de las vacaciones estaba mirado con cuentagotas y muchas veces te daba la sensación de que si dejabas de trabajar estabas haciendo mal. Los días de fiesta eran contados, la gente era capaz de concentrarse durante horas en sus puestos de trabajo y, en general, el ambiente de trabajo era más bien silencioso y de concentración máxima, salvo los pequeños descansos que nos tomábamos de vez en cuando, como las “Happy hours” (algo similar al juevintxo, por estos lares).

Pero bueno, independientemente de lo que costara estar o no por ahí e independientemente de si la cultura de trabajo era más o menos intensa, muchas veces me podía escapar por ahí a ver la ciudad. A continuación os muestro algunas de las fotos que tomé durante mi estancia, en los sitios más emblemáticos que pude visitar.


Fila de arriba desde la izquierda: Muelle de Santa Mónica; Plaza de "El Pueblo", asentamiento mejicano al norte del DownTown; Las Vegas Strip, la calle más emblemática de la ciudad de Nevada. Fila de abajo desde la izquierda: Palos Verdes, un terreno convertido en auténtico resort vacacional; Vista del Gran Cañón desde la vertiente sur, la más espectacular; Hollywood Lake Park, con el famoso cartel de fondo. Tópicos de esta zona de América.

Nada más. Ha sido un poco largo, pero puesto que quería resumir todo en una sola entrada, poniendo un poco de trabajo y, sobre todo, vivencias y sitios más característicos de Los Ángeles, así ha tocado. Espero que os haya gustado esta mini-aportación y que vayáis en cuanto podáis por la zona o por todo California, que por la parte norte (desde Fresno a San Francisco) debe de ser bastante más verde y húmeda, dentro de lo caluroso. Yo intentaré ir, ¡¡por supuesto!!

Empieza una nueva temporada con el curso 2014-2015. En la medida de lo posible, trataré de seguir con el ritmo que llevo hasta ahora. Lo prometo. Un saludo y nos seguimos leyendo científicamente!! ;)