martes, 8 de enero de 2013

Investiga en su tesis doctoral cómo mejorar el modelo de comunicación para dispositivos médicos y de salud personal

Enhorabuena al compañero Miguel Martínez de Espronceda Cámara por una tesis que, sin duda, no dejará indiferente a nadie. La estandarización en los dispositivos médicos es hacia lo que hay que tender, si queremos que todo funcione al unísono.

El enlace, portada de la página web de la UPNA del 08-03-13

sábado, 5 de enero de 2013

¿Qué es la ingeniería biomédica?

          Muchas son las definiciones estándar que se pueden aplicar a estas dos palabras. Sin embargo, creo que se trata de una de las acepciones más claras de nuestro idioma. En mi opinión, la ingeniería biomédica es “todo aquello que se pueda realizar desde el punto de vista tecnológico para mejorar la eficiencia en la gestión de los hospitales, así como el trabajo diario del personal clínico”.

Fig. 1. Disciplinas científicas que conforman la ingeniería biomédica. Matemáticas, ingeniería y física están más que justificadas. La medicina y la biología son los clientes, aunque también tienen intrínseca a la química, muy importante a la hora de estudiar el porqué de las reacciones que se están llevando a cabo en el organismo.

Y a partir de una definición tan genérica como esta, se puede comenzar a especular.

Por ejemplo: ¿realmente es “todo aquello que se pueda realizar desde el punto de vista tecnológico”? Puesto que se está hablando de ingeniería, el punto de vista es el tecnológico o científico. Pero si generalizáramos a simplemente “todo lo que se pueda hacer”, tampoco estaría mal, ya que no sólo la ingeniería debería de encargarse de mejorar las prestaciones de un sistema de salud, sino que también hay otros estamentos y profesiones que deberían de regular/fomentar la aplicación de los métodos ingenieriles a la mejora del Sistema de Salud.

Pero como iba diciendo, el punto de vista es el científico o tecnológico. Y, efectivamente, es todo lo que se pueda hacer. Cualquiera que haya estudiado un mínimo del método científico, sabe que se divide en 5 fases claramente diferenciadas: observación, análisis, hipótesis, experimentación y conclusión.

Así que, en primer lugar, es necesario observar lo que pasa en el interior de los hospitales. Es necesario hablar con los expertos dentro de cada disciplina, y darse cuenta de que las cosas van o no van como tienen que ir. Los clínicos saben perfectamente cuales son sus necesidades. No son tontos y, por ello, tratan de optimizar esfuerzos para poder gestionar su área y a sus pacientes de la mejor manera posible. Pero no son genios que sepan de medicina, por un lado, y de tecnología, gestión, regulación, fabricación, etc, por el otro. Pueden tener idea de lo que necesitan, pero no están preparados para plantearse hacer cosas que sobre el papel pueden ser sencillas, pero que a la hora de hacerlas no tienen tiempo o no saben la forma más eficiente de hacerlo. Ahí es donde entramos los ingenieros biomédicos. Lo que ellos, con palabras, son capaces de describir, nosotros podemos transformarlo en tecnología real, con el fin de facilitarles su trabajo. Por tanto, pienso que es necesario acercarse a los clínicos siempre y que nos digan exactamente lo que necesitan, para poder estudiar su viabilidad y la forma más eficiente de diseñarlo.

Como siempre, una vez detectado el problema, viene la comprobación o análisis sobre en qué términos se está dando la situación que nos están comentando. Puede ser que, porque un médico tiene la costumbre de ir a tomarse un café a las 11:30 y tiene prisa por acabar pronto, reciba a sus pacientes de 2 en 2. Esto puede que sea bueno en términos de mejora del tiempo de espera. Pero no parece muy eficiente cuando se tratan dos pacientes con diferentes afecciones dentro de un mismo órgano, como pueden ser las cataratas o la DMAE. Puede que así se redujeran las colas para ser atendidos pero, al salir de la consulta, posiblemente el “cataratado” pensaría que tiene una mancha en la mácula y el “DMAEado” acabaría convencido de que lo que en realidad está viendo es una opacidad en la córnea. Es decir, que se montaría un lío bastante importante. Y no queremos que los pacientes, encima de tener que esperar horas a que les llegue el turno, salgan mal informados… Por eso, hay que ver hasta dónde llega la problemática real y si se puede hacer algo para solucionarla.

Un ejemplo clarísimo de lo que estoy hablando es un problema que traté en una entrada anterior, concretamente “¿Lo estamos haciendo bien en sanidad?”, sobre la gestión de los historiales de sueño de los pacientes en un área de neurofisiología. Debido a que el programa que analizaba las señales cerebrales no se adecuaba a las necesidades de los expertos, después de pasarlo, los propios clínicos debían revisar los registros para comprobar que no se estaba diagnosticando una fase REM cuando en realidad era una apnea de sueño, por ejemplo. En el primer caso, de detectarse una fase REM no pasaría nada, ya que se supone que el paciente está tan tranquilo durante el sueño. Pero si es una apnea, es posible que el paciente necesite una máquina que lo apoye en la mecánica de la respiración, ya que sino las consecuencias para la persona serían fatales si deja de aportar el oxígeno necesario al cuerpo. Mejorar, en la medida de lo posible, un algoritmo obsoleto, es una necesidad que debe ser satisfecha, sobre todo para evitar la muerte del paciente, pero también para evitar a los clínicos la pérdida de tiempo tan grande que supone no fiarse de la tecnología de la que disponen.

Tras el análisis viene el ciclo sin fin. Hipótesis, experimentación y conclusión. Es decir, preguntarse “¿a qué se debe la problemática existente?”, intentar preparar una solución que pueda ser viable, experimentar con ella en pruebas piloto para ver si se soluciona y redactar informes de lo que vaya ocurriendo. Y esto es algo en lo que hay que invertir tiempo y dinero. Y no se puede dejar el trabajo a medias, porque luego nos quedamos tan mal o peor que en la situación anterior. En el caso del área de neurofisiología, no vale con detectar un ronquido, sino que también hay que detectar toda la fase previa de pérdida de ritmo respiratorio y llevar memoria de todo ello, para ser capaces de diagnosticar con exactitud. Y hasta que eso no sea así, el proyecto no estará terminado, porque no se estará detectando exactamente lo que se quiere. En definitiva, que sí que se trata de hacer “todo lo aquello que se pueda hacer desde el punto de vista tecnológico”.


Fig. 2. Ejemplos de varias fases en el método científico. Supongamos el ejemplo de la mala detección en las ondas cerebrales. Una vez detectadas las anomalías (observación), se pasa a realizar un análisis de estas, mediante la realización de nuevas pruebas donde se ve el funcionamiento del dispositivo / programa (1 y 2). En caso de haber amputado un miembro a un paciente, como la mano, por ejemplo (3), la consecución de un prototipo que pueda sustituir el órgano se basa en la experimentación y comprobación periódica de base a los resultados obtenidos. Tras ello, si el prototipo sale bien y demuestra ser útil, es posible aplicarlo al paciente, con el fin de mejorar su calidad de vida. En (4), Oscar Pistorius corre los 100 metros lisos en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 con las prótesis de pierna diseñadas para lograr la hazaña.

Por otro lado, mi definición de ingeniería biomédica sigue con la “mejora de la eficiencia en la gestión de los hospitales”. Supongamos dos casos.

Caso 1. Un paciente entra al hospital por la vía que sea, se le identifica con una pulserita aunque se le esté saliendo la sangre a borbotones porque se le ha reventado el bazo, pasa a quirófano, se le extirpa el bazo, se le limpia por dentro, se le practica una trasfusión de sangre y, vamos a suponer que todo ha ido bien, se le estabiliza, se le dan calmantes, se le cierra la herida, ingresa, pasa a vigilancia y luego a planta. A lo largo de todo este proceso, sin necesidad de que los médicos tecleen nada, sólo por lo que se va detectando durante todo el proceso, el paciente ha estado monitorizado y ubicado, en todo momento, por la propia red de gestión del hospital. De esta manera, cuando el médico entra en la habitación donde ha sido ingresado, tiene todo lo que se le ha hecho al paciente desde que entró en el hospital resumido en una aplicación de la tableta correspondiente y puede obrar en consecuencia administrando las dosis de medicamentos necesarias, ya que tiene en cuenta el historial médico del paciente con alergias incluidas y demás. Al final, el paciente se recupera y sale del hospital con la medicación correspondiente y volviendo a su vida normal. Al salir devuelve su pulserita, que le es reservada para otra vez que ingrese y tiene la posibilidad de ir a su casa y ver todo lo que se le ha hecho a través de un usuario y contraseña dada por el SNS.

Caso 2. El mismo paciente entra con el bazo roto y se le mete a todo correr al quirófano, donde se le practican las operaciones pertinentes. Ingresa y se le administran los fármacos habituales para controlar que todo vaya bien. Pero ¡oh, no! ¡¡El paciente se está desangrando otra vez!! ¿Y qué ha pasado? ¡Se han equivocado porque el lector de la pulserita detectó mal el 1 de la identificación y leyó un 7! ¡¡En vez de ponerle un anti-inflamatorio le subieron un poquico la tensión, reventó una venilla y como tenía tratamiento con SINTROM® ha provocado otra hemorragia!! Así que vuelta al quirófano, abre, cancela la herida y, si se recupera, recose el tejido y vuélvelo a subir. Gasto en fármacos, urgencias, más estancia en el hospital, el susto a la familia,… No sé, si quiera, si existiría la posibilidad de que esto fuera así, ya que no soy experto. Pero la esencia de este segundo caso es que ha habido un fallo chorra en el mantenimiento de nuestra macro-red domótica del hospital, en el que un LED o fotodetector de un lector de la pulserita del paciente se ha apagado. Esto ha desembocado en una hecatombe casi peor que la de que simplemente se le hubiera reventado el bazo. Esto puede ocurrir si no se realiza un buen mantenimiento de los equipos usados y, por tanto, si no se realiza una adecuada gestión de los recursos del hospital.

-          ¿Dónde estaba el encargado de mantenimiento? – pregunta la médico.

-          Tomando un café en pleno horario de trabajo – responde el enfermero.

-          Pues dile que se tome todos los cafés que quiera a partir de mañana mismo, porque aquí ya no es necesario. Y que contraten a otro más responsable.

Y finalmente, tenemos la “mejora del trabajo médico”. En todo lo que he comentado, si se hace adecuadamente, hay una mejora en el trabajo médico. Si los algoritmos de procesamiento de la señal funcionan bien, no hay por qué perder tiempo en revisar el diagnóstico completo. Si el mantenimiento del hospital es bueno, puede haber fallos, pero hay que pensar en tener disponibilidad por si acaso. Si los clínicos están para curarnos, que se dediquen a curarnos, pero que la gestión y que todo lo que no sea curar, sea cosa de aquellos que podemos, de alguna manera, diseñar sistemas para ello. Es por esto que, cada vez más, hay que estar convencido de que en los hospitales el trabajo es tanto de clínicos como de ingenieros y de buenos gestores. Y recalco lo de “buenos gestores”, sí. Porque tendría para otra entrada con la gestión de los hospitales. Igual dentro de poco escribo algo al respecto.

Bueno, un poco de filosofía para comenzar el año, pero quería dar mi propio punto de vista sobre lo que es para mí la ingeniería biomédica. No es tanto una definición de “ingeniería para ayudar a los médicos”, como un sinfín de procesos que hay que tener en cuenta para llevar nuestra inmejorable sanidad a cifras muchísimo mejores que las que tenemos actualmente. Con el apoyo gubernamental que nos falta desde siempre, otro gallo cantaría. En fin, habrá que hacerlo lo mejor posible con lo que tengamos. Pero eso sí, hacerlo. No quedarse de brazos caídos. Si queremos mejorar la sanidad que queremos dejar en el futuro, hagamos lo posible por que se note.

Gracias, nuevamente, a todos los que tenéis a bien leerme de vez en cuando estas filosofadas. Feliz año 2013 para todas/os!! Espero que hayáis sido buenos durante 2012 y que, por ello, mañana os traigan muchos regalos los reyes magos!! :D

¡¡Nos vemos en la siguiente entrada!! ;)

Besos y abrazos.