miércoles, 20 de noviembre de 2013

"¡¡Usted TIENE que divulgar lo que hace!!"

Con motivo de la celebración de las “Semanas de la Ciencia”, entre los pasados 7 y 17 de noviembre, quería aprovechar para comentar un par de cuestiones.

En primer lugar, felicitar a toda la organización, que ha estado involucrada de principio a fin, a pesar todo, para que estas jornadas sean una realidad este año. Y felicitar, de manera especial, a la Universidad Pública de Navarra, al Planetario de Pamplona y al Club de Amigos de la Ciencia, por ser los entes a los que más cercano me siento y por hacer del evento algo público y cercano a todos. 

  

El principal objetivo de esta asociación de entes para divulgar ciencia es ese mismo: acoger a aquellos interesados en ciencia o en aprender un poco más sobre el mundo que nos rodea y explicarles de manera sencilla los conceptos básicos, para que salgan con la lección prácticamente aprendida y, además, con la sensación de que se lo han pasado bien. Porque la ciencia, señores, también es divertida.

Sin embargo, quería matizar algo a lo que hago mención en el título de esta entrada. Y en este sentido, cito textualmente a Arsuaga, gran paleontólogo donde los haya y, por supuesto, un amante de la historia y con gusto a la hora de contarla:

“Sobre la divulgación científica tengo muy claro que hay un señor que en estos momentos está faenando en el Gran Sol y me está pagando mi sueldo. Y otro señor que está subido a un andamio que también me está pagando mi sueldo y mis investigaciones. El que yo piense que estoy investigando para disfrutar yo, me parece directamente inmoral”
Juan Luis Arsuaga


Estoy totalmente de acuerdo con estas palabras, siempre y cuando no se interprete que todo aquel que sea científico y dependiente de los ramales del Estado está “obligado” a divulgar. No todo se puede contar en cualquier momento. No todos valemos para aproximarnos a la gente y contarles lo que hacemos. De la misma manera que todos tenemos ejemplos de profesores que duermen a los lirones y profesores que captan desde el principio nuestra atención.

Aquellos investigadores que, de alguna manera, pertenecemos a algún ente público, cobramos de todos, pero eso no quiere decir que tengamos que, obligatoriamente, hacer todas las funciones intrínsecas del investigador. Como tales, debemos abrir caminos científicos y explorarlos, dando lugar a contribuciones que sirvan para el día de mañana. Pero no todos tenemos por qué tener la capacidad de, además, ser buenos en contar la ciencia para el público. Como todo en esta vida, hay cosas que se nos dan mejor que otras. Y a una persona que es muy buena investigando y saca un montón de contribuciones, si no quiere o no se siente preparado en un momento dado para contar lo que está haciendo, no se le tiene por qué imponer que lo haga. Más tarde o más temprano, siempre aparecerá alguien que se le den mejor estas cosas y pueda dar a conocer mejor las investigaciones. Y en cualquier caso, si esa persona, porque ha superado una fase de congoja, se le ocurre darse a conocer o dar clases para explicarse mejor, bienvenido sea, pero nunca bajo la imposición.

Personalmente, yo considero que tener la capacidad de divulgar es un don. Todo lo que hacemos los científicos tiene su complejidad y nos es bastante difícil reducirla a cuatro ideas, poco precisas en la mayoría de los casos, para que se nos entienda. Por ello, tener la capacidad de hacerlo y de llegar a la gente con ello es algo que hasta creo que debería de tenerse en cuenta en el currículum.

Por ello, me reafirmo en mi idea de la no obligación. Cada quien que valore su situación y si está dispuesto a dar a conocer cosas sobre ciencia, innovación, etc. Y quien lo haga, que vaya poco a poco aprendiendo diferentes formas de hacerlo y que mejore su enfoque o manera de expresarse. Pero tampoco impongamos por ley que esto sea así. Quienes lo hacemos de manera vocacional es, a mi modo de ver, como una afición cualquiera más. Porque nos gusta y disfrutamos intentando explicar el porqué científico de las cosas. 

Simplemente una pequeña valoración sobre algo que se está planteando con fuerza en estos últimos tiempos.