jueves, 7 de noviembre de 2013

Primer aniversario de RED-BULL STRATOS: El salto supersónico de Baumgartner

El pasado 14 de Octubre se cumplió un año de la consecución de una de las hazañas más impactantes en lo que llevamos de siglo XXI. El deportista Felix Baumgartner, austríaco de 44 años (actualmente) dispuesto a saltar desde donde haga falta, se posaba cual pluma en tierra firme tras prácticamente un cuarto de hora cayendo desde casi 39.000 m de altura.

Por haceros una idea, los satélites de comunicaciones, por ejemplo, suelen orbitar alrededor de la tierra a una altura de unos 36 Km, lo que supone más de 4 veces la altura del Everest. Baumgartner subió 3.000 metros más que esa altura y se tiró desde ahí.

Podría recordaros los pormenores de la misión por letra, pero creo que aquí sí que aplica aquello de que “una imagen vale más que mil palabras”, así que este post será mayormente visual e iré desgranando cosillas sobre lo que se pretendía conseguir y lo que se ha conseguido. Mejor para vuestro disfrute visual y mejor para mí, que me podré explicar con mayor claridad y brevedad.

En primer lugar, como no, el video promocional. Hay que reconocer que, salvo la parte de la rotura de la barrera del sonido, les quedó bastante ajustado a la realidad. Esta que os paso es la versión a posteriori, cuando se completaron todos los datos.


A lo largo de este vídeo podréis ver los datos más relevantes de la misión:

1.- Lugar del evento: desierto de Roswell, en el estado de Nuevo Méjico. En principio, para evitar problemas, se trató de buscar una zona lo más plana y extensa posible y donde las condiciones de aterrizaje y rescate, sobre todo, fueran lo más favorables posible.

2.- Hora de comienzo de la aventura. Prontito, a las 9:30 de la mañana, con viento suavísimo de 3 Km/h y cielo despejado. Se trataba de encontrar condiciones climatológicas suficientemente favorables como para poder inflar el globo sin muchos zarandeos, cosa que provocaría la rotura, sin duda, del fino tejido con el que estaba hecho.

3.- Velocidad media de subida: 325m/min. Una velocidad normalita. El recordman Michael Johnson corrió 400 m en 43,69 segundos en 1999.

4.- Cápsula de 1.450Kg repartidos en 2mx3m y globo con capacidad de 850.000 m3, altura de 100m y anchura, una vez llenado, de 130m (un campo de fútbol de largo).

5.- Soportando condiciones exteriores totalmente adversas, como son temperaturas de cerca de -70ºC, vientos de cerca de 300 Km/h, en condiciones de ingravidez,…





MARCAS CONSEGUIDAS:

1.- Récord de máxima altura alcanzada en globo tripulado.
2.- Record de máxima altura desde la cual se ha lanzado al vacío una persona: 38.968m.
3.- Récord de rotura de la barrera del sonido sin ayuda mecánica (velocidad de 1357 Km/h ~1,25 Mach). Se trata de la primera persona en alcanzar una velocidad supersónica en caída libre.
4.- Tiempo de caída: 4’20’’. Aquí, el record lo sigue manteniendo el mentor de Baumgartner en esta misión, Joe Kittinger en 1960, con 4’36’’.








Imágenes en diferentes momentos del evento. Inflado y dimensiones del globo, cápsula interior con toda la maquinaria necesaria para los experimentos que se iban a realizar y momentos durante la caída, antes y después de abrir el paracaídas. Finalmente, fin de la hazaña con un Baumgartner victorioso.








          Pero, sin duda, con independencia de la espectacularidad de las imágenes, desde el punto de vista de este blog, nos interesa analizar la ingeniería biomédica que hay en ellas, así como los sensores que permitieron medir todo lo necesario durante la caída. Claramente, ambas cosas las encontramos en los soportes vitales y en los medidores que el austríaco llevó en su traje. Lo pondré en grande, porque merece la pena verlo. 


Con toda esta parafernalia encima (unos 45 Kg de más), Félix Baumgartner se lanzó al vacío para batirse a sí mismo. El vídeo que os muestro a continuación, publicado justo con la coincidencia del año del evento, muestra de forma gráfica, algunas de las variables tomadas durante el salto.


 Vídeo

         Aquí caben destacar un par de cuestiones, que se reflejan muy bien sincronizadas con las imágenes reales.

En primer lugar, y como aspecto más importante, observad la frecuencia cardíaca. Justo antes del salto está bastante acelerada (180ppm), debido probablemente a los nervios iniciales. Exactamente igual que cuando nos enfrentamos al comienzo de un examen. Pero, como normalmente suele pasar, una vez metidos en vereda las pulsaciones bajan (160ppm). Vuelven otra vez a subir cuando está tratando de controlar el efecto de la fuerza G, que lo está haciendo rotar a gran velocidad y sin control (llega a las 190 ppm) y vuelve a bajar una vez que lo ha conseguido a 160. Una vez que ha abierto el paracaídas principal y está recolocándose los controles de los otros dos vuelve a subir, señal de que lo está haciendo rápido para controlar el resto de la caída en condiciones (170 ppm). Este valor se mantiene durante el resto de la caída, mientras se comunica con la base, controla el vuelo y trata de caer limpiamente sobre la tierra. Cualquiera de nosotros es probable que disparara sus pulsaciones hasta 200 y pico en cualquier momento. Se nota el entrenamiento que lleva Félix, ya que en ningún momento, a pesar de la presión, se dejó llevar por el pánico.

Además de esto, es destacable el hecho de que se pegara 25 segundos bajando a velocidades superiores a la del sonido (ver tramo resaltado en fucsia en la gráfica “Mach”). Buena parte de este tiempo lo hizo bajo los efectos de la fuerza G, esto es, soportando una aceleración de la rotación de varias veces la gravedad de la tierra. Podréis observar cómo durante la fase de rotación, el sensor de fuerza G se descontrola totalmente. Si hubiera estado todo el rato bajo este efecto, posiblemente no hubiera llegado vivo a tierra, puesto que los mareos y la pérdida de conocimiento debido a las rotaciones hubieran sido fatales. Afortunadamente, como experto que es, lo supo controlar.

Pues bien, “poco más” se puede sacar en claro de este proyecto, salvo la verificación de que con trajes de este estilo se puede uno tirar tan a gusto desde casi 40Km de altura y llegar sano y salvo con el entrenamiento adecuado. Desde luego, para la aviación y para los astronautas del futuro es un hallazgo valiosísimo y que a buen seguro ahora mismo está teniendo una financiación más que considerable.

Para finalizar, tan solo 2 reflexiones del protagonista, que vienen muy bien para la vida cotidiana:

Felix Baumgartner, el hombre supersónico


"A veces tenemos que llegar muy alto para ver lo pequeños que somos. Cuando uno está de pie en la cima del mundo, se es demasiado humilde como para pensar acerca de los récords."

“El único límite es el que te pones tú mismo.”





Para recordar toda la trayectoria de este hombre, os propongo varios vídeos. El primero, para los amantes del deporte de alto riesgo, un resumen de las 5 mejores “Baumgartneradas”. El segundo va sobre los preparativos de la misión en el borde del espacio y el tercero, la hazaña prácticamente completa (a partir de la hora y 10 minutos es lo más interesante).


Espero que hayáis disfrutado de esta entrada, aunque sea simplemente viendo los vídeos. Yo todavía la recuerdo como si fuera el primer día, y la verdad es que aún se me ponen los pelos de punta al ver la caída libre. Un auténtico crack que se merecía este homenaje en mi blog.

Nos leemos en la próxima entrada!!


Besos y abrazos ;)